dilluns, de març 12, 2007

La duda razonable

Hola,

Hoy ha sido un día difícil, de esos que no gustan por el mal sabor que dejan, por el lastre que se te pega como una lapa al morro de una ballena y que cuesta un esfuerzo inmenso de limpiar.

Se ha roto en la fecha de hoy una confianza construida a base de tiempo con un buen grupo de gente y esa es la razón de mi desánimo y la base para este artículo. ¿Por qué duele tanto la desconfianza? ¿Por qué una cosa que cuesta tanto construir se deshace con el simple soplo de un rumor? ¿Es más frágil la confianza que la casita de paja de los tres cerditos?

No lo sé. Admito que no tengo respuesta a ninguna de estas preguntas, pero sí sé con toda certeza que nunca vuelve una situación a ser la misma después de un atentado a la confianza. Ésta puede darse entre cualquier tipo de relación, desde la íntima de pareja hasta el grupo de conocidos que se juntan para jugar a fútbol en cualquier liga noctura de la ciudad.

Pero, ¿qué hacer cuando se tienen "evidencias" de una traición? ¿Mirar a otro lado? ¿Cortar de raíz y perder la relación que hasta ese momento ha formado parte de tu vida? ¿Cómo saber qué parte de la tarta es la podrida y que hace que toda huela igual de mal?

En esa tesitura me encuentro yo hoy. En la duda de qué hacer, en la duda de dudar de los que están conmigo. Quizá me haya equivocado, sobre todo en las formas, pero la opción escogida ha sido la de la rotura total, una rotura de esas que dejan, como dice el refrán, pagando a los justos por pecadores y un mar de lágrimas jurando que de nada son responsables.

Y aquí viene la segunda parte de la reflexión, ¿porqué la tración del otro nos deja tan mal sabor de boca en la nuestra? ¿porqué duele más que te engañen a ser tú quien lo hace? Tampoco tengo respuesta para esto, pero me sorprende que así sea. Me sorprende que la persona que paga con traición la confianza dada duerma a pierna suelta, y el traicionado sea quien pase las noches en vela.

No penséis que se trata de algo muy serio (sí, sé que la palabra traición es eso lo que denota, pero no se me ha ocurrido ninguna otra para definir lo ocurrido), no ha sido una traición en la pareja, o en la familia, no, nada de eso, se trata de una traición asentada en lo económico, pero para mí el hecho ha sido el mismo.

Por descubrir esa falta me he visto en la obligación de hacer pagar a quien no debía, incluído yo, que a nadie he traicionado en esta ocasión. Y me siento mal, realmente mal.

Saludos,

Jordi.

3 comentaris:

Anònim ha dit...

Que tal Jordi? Mejor?
Sí una traición duele muchísimo.Es una acción que normalmente viene acompñada de engaño.La persona que lo hace,lo hace para conseguir algo para ella misma y eso es egoísmo extremo.Por eso,como tú dices puede dormir a pierna suelta, y el que la recibe,como suele ser de buena fe,es el que lo pasa mal,ya que hieren sus sentimientos.Este dolor pasa y te enseña que la próxima vez tienes que ir con más cautela.Si el caso es de tema económico,es un tema material y duele,pero hay otros aspectos como el de pareja por ejemplo,que duele mucho más,ya que no hay nada material,todo es sentimiento puro.
-No hay que mirar a otro lado, hay que mirar (reflexionar) y actuar.
-Valorar si vale la pena la amistad y hablar.

Jordi Díez ha dit...

Hola,

Ya mejor gracias,

Gracias también por tus palabras, que llevan un peso de razón importante, si bien reoque la única traición real es la que nos infrinjamos a nosotros mismos. El resto, y eso he aprendido de nuevo, sólo son traiciones ficticias, porque nunca se puede engañar al que confía, sino al que miente.

Cuidate, mucho, y tanto si nos conocemos como si no, un fuerte abrazo.

ola ha dit...

Además de estar de acuerdo con anónimo, he aprendido que una traición es algo que no te esperas porqué confías, y mucho en otra persona, también puede ser un engaño que es un sentimiento menos intenso. Y no es necesario que seas mentiroso para sentir que te engañan, ya que descubres que no es cierto lo que te han dicho o hecho. Además como he dicho tú puedes confiar plenamente en esa persona y como además te importa ésta, por eso lo sientes, sinó te da igual y pasas de ella.

Las palabras suelen acompañar a una acción y esta es la que más duele.

Entonces para que esto no suceda, lo mejor es "hablarlo". Esto quiere decir que la persona antes de mentir o traicionar, no es tan egoísta y piensa en la otra por la que también siente algo bueno. Porque aunque le haga daño de todas maneras, ya no es un engaño o traición, ya está avisada y puede ser decepción o simplemente un dolor pasajero.