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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: maig, 2013

JORDI DÍEZ: EL EXPLORADOR SONRIENTE - Entrevista para El hombre de MImbre, Ediciones 42

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JORDI DIEZ: EL EXPLORADOR SONRIENTE

Jordi Díez, autor de La virgen del sol y El péndulo de Dios, nos habla de su relación con Latinoamérica y de su primera aventura como escritor. Conoceremos un poco mejor los pilares artísticos y personales que han dado forma a la atractiva personalidad de este tarrasense de padre catalán y madre andaluza. Por último, nos adelantará algo de su próximo trabajo, una novela especialmente ambiciosa en la que regresa a las brumas del continente americano, y ahonda en esa verdad que permanece oculta bajo la historia escrita. ¿Quieren descubrir América? Viajen con Jordi Díez. No se arrepentirán.



HM: Jordi, tengo entendido que tu primera experiencia con las letras no fue totalmente satisfactoria, al menos no todo lo satisfactoria que espera un niño de cuatro años.
JD: ¿Cómo has sabido esto?, ¡me has sacado una gran sonrisa con esta pregunta! 
En efecto, mis padres, siendo yo muy niño, me apuntaron a una guardería en la que “obligaban” a todos los niños a aprende…

Pronto hará treinta años...

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Hace aproximadamente treinta años que comencé a correr, y no hablo de escapar, ni en sentido figurado, sino de trotar, de lo que los hispanoparlantes llaman footing y que jamás he oído a un anglosajón definirlo con esa palabra. 
Todo comenzó como la mayor parte de las cosas de mi vida, forzado. Estudiaba yo por aquel entonces en los Salesianos de Terrassa, en plena efervescencia adolescente y bajo la disciplina de los padres misioneros. Una de las normas de aquel centro era que los expulsados de clase debían bajar al patio y hacer deporte. Debo hacer un paréntesis y explicar cómo era aquel colegio antes de seguir. La totalidad del complejo educativo ocupaba una manzana en la que se levantaban, pegados a los extremos, tres grandes edificios de aulas en forma de U, y en cuyo centro quedaba un gran espacio dedicado a las canchas de basketball, handball y voleyball, además de un campo de fútbol reglamentario en el que jugaba el glorioso Dosa (Domingo Savio). Bien, decía que cuando te expu…

¿Obediencia?

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Reconozco que nunca he sabido obedecer, como nunca he sabido mandar. 
No vine de serie con el gen de la obediencia activado. De niño, de muy pequeño, me cuenta mi padre que jamás aceptaba como explicación a un mandato el famoso “porqué sí, porqué te lo digo yo”, y que si no razonaban conmigo explicándome con palabras entendibles el motivo de la orden, sencillamente no la acataba.
Este sentimiento me ha acompañado toda la vida, de estudiante fui expulsado de una o dos asignaturas por año en los seis últimos de mi formación académica (¡que recuerde!) , y siempre por no acatar normas basadas en “esto se hace así porque lo digo yo”, o peor aún, “esto se hace así porque siempre se ha hecho así”.
Mi paso por el glorioso ejército español de tierra, en su división de artillería (ojalá exploten) tampoco fue un mar calmo, acabando como el soldado con más días de arresto de toda mi promoción.  -¡Córtese el pelo! -¿Por qué? -¡Porque yo se lo ordeno! - sonrisa irónica y cuatro días de arresto más …

JORDI DÍEZ: EL EXPLORADOR SONRIENTE - Entrevista para El hombre de MImbre, Ediciones 42

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JORDI DÍEZ: EL EXPLORADOR SONRIENTE.

Jordi Díez, autor de La virgen del sol y El péndulo de Dios, nos habla de su relación con Latinoamérica y de su primera aventura como escritor. Conoceremos un poco mejor los pilares artísticos y personales que han dado forma a la atractiva personalidad de este tarrasense de padre catalán y madre andaluza. Por último, nos adelantará algo de su próximo trabajo, una novela especialmente ambiciosa en la que regresa a las brumas del continente americano, y ahonda en esa verdad que permanece oculta bajo la historia escrita. ¿Quieren descubrir América? Viajen con Jordi Díez. No se arrepentirán.


HM: Jordi, tengo entendido que tu primera experiencia con las letras no fue totalmente satisfactoria, al menos no todo lo satisfactoria que espera un niño de cuatro años.

JD: ¿Cómo has sabido esto?, ¡me has sacado una gran sonrisa con esta pregunta!
En efecto, mis padres, siendo yo muy niño, me apuntaron a una guardería en la que “obligaban” a todos los niños a aprende…