diumenge, de desembre 30, 2012

Un día magnífico, sin duda.


Hoy ha sido uno de esos días que podemos llamar “felices”, un domingo en familia, con los niños en un entorno precioso en el que hemos gozado de la compañía de la naturaleza, del mar, de un paseo en catamarán, de un almuerzo de lujo en el mejor restaurante del mundo, a pie de playa en la Isla Saona, quizá uno de los lugares más hermosos que hay, y de regreso, a toda máquina en una lancha que debía capitanear el mismísimo Moisés por la forma en que abría el mar, a treinta nudos sobre los tonos turquesas del mar Caribe.

Un día magnífico, sin duda.

Sin embargo, entre salto y salto propiciado por los 220 CV de cada uno de los dos motores de la lancha, he sentido el estreñimiento de las cinchas de la mochila vital cargada en mi espalda, esa presión de las vidas no vividas y que de tanto en tanto, sin avisar, me asalta. El peso de las vidas que dejé para llegar a la actual y su correspondiente "qué hubiera pasado si..."

Quizá una de las mejores cosas de ser escritor, o la causa de, es que uno puede vivir tantas vidas como desee, propias o inventadas. Historias que nacen, crecen, se reproducen y mueren víctimas del Cucal de la pereza la mayor parte de las veces, o que alcanzan la salida en otras, como ésta. 

Quisiera aclarar, estimado lector, que no me siento una persona melancólica, ni sucumbida por el peso de la vida, al contrario, creo que la mía no ha estado mal, no está mal de hecho. He tenido tiempo para hacer cosas de las que me siento feliz, he recorrido media Europa a lomos de una motocicleta, he viajado todo lo que he podido, aunque menos de lo que me gustaría, tengo amigos en casi todos los continentes, un hijo de cada color y más de veinte ahijados en diferentes lugares del mundo, y una vida atípica quizá, pero grandiosa; y sin embargo a veces me pesa el peso que me quité, como a aquellos pacientes a los que les amputan un miembro y lo siguen sintiendo vivo, con sus picores y sus sensaciones, y no lo comprendo.

Las decisiones, las palabras dichas y las que no debería haber pronunciado jamás, las que nunca pronuncié y que sí debería haber dicho, los halagos y los reproches, ambos siempre sinceros aunque muchos equivocados, los pasos dados, las pausas, la gente desterrada, los amigos perdidos, los nuevos encontrados, las oportunidades desperdiciadas y las atrapadas al vuelo, los clavos ardientes, las casas que habité, las mujeres a las que besé y las que deseé haber besado sin éxito, la carne que comí, el alcohol que tomé, los kilómetros que corrí, los hijos que no tuve; las vidas que viví y las que decidí no vivir son las que me han traído hasta el momento preciso en que escribo estas letras, y por eso no cambiaría ni una sola coma de mi novela, ni siquiera entrecomillaría las partes más negras de mi biografía (que no son muchas, por fortuna, pero que quizá sean más negras de lo que me atrevo a reconocer), y aún siendo consciente de todo esto flota sobre mi aura la pregunta maligna de qué habría sido de mi vida si en aquel momento…

¿Por qué no puedo dejar de imaginarme a veces en las otras pieles que habité? No hay pesadumbre, sólo curiosidad. 

Deberíamos tener la oportunidad de vivir en paralelo tantas vidas como deseáramos, de manera simultánea, y quizá esa sería la respuesta al desasosiego que produce nuestra vida lineal. Como un escalador que pudiera subir diferentes montañas al mismo tiempo y gozar de todas las vistas a la vez para decidir con cuáles de ellas se queda, quizá con todas... Pero resulta que no podemos hacerlo porque la única forma de gozar de las vistas de una cima es descendiéndola, almacenar en la memoria tantas sensaciones como se pueda, subir a otra y comparar entonces. ¡Eso es hacerse trampas al solitario!, y sin embargo la vida, mi vida, es una sucesión continua de cimas en diferentes momentos imposibles de compaginar, de comparar y de vivir al mismo tiempo. ¡Qué gran trampa!

¿Cómo saber qué paisaje es el más hermoso que podrás alcanzar en tu vida si no sigues acumulando vistas?, pero ¿y si después de haber visto todo comprendes que el mejor lugar para haberse quedado era el primero, cómo cambiarlo? No se puede, y es aterrador.

Quizá debería haberme dedicado simplemente a contemplar los mil tonos de azul y verde de las aguas caribeñas, comprender lo muy afortunado que soy y gozar del instante, cual alumno aventajado de Eckhart Tolle, pero si yo fuera así todavía estaría sentado en la plaza de mi pueblo creyendo que Montserrat es la montaña más bella del mundo y que el Mediterráneo es el mejor mar del planeta. 

¿Y si acaso lo fueran, los cambiaría por el inolvidable día de hoy? ¡Jamás! 


dimarts, de desembre 25, 2012

El veneno de la nostalgia

¿Qué harías si de repente, tras mucho tiempo sin sufrir su mordedura, te ataca la nostalgia? ¿Cómo vacunarse contra el deseo de volver a la tierra propia, al calor de los amigos, a los colores conocidos, los olores, los sonidos familiares, la temperatura de la placenta en la que has crecido? ¿Existe cura contra eso? No estoy seguro...

Quizá una solución podría ser recordar los motivos por los que me marché hace más de un lustro: ganas de aventura, superación, demostración de que podía hacer algo más en la vida, dinero, y tiempo para escribir, entre otros. Sí, podría valer, pero resulta que la aventura ya se ha agotado, la superación va por otros derroteros, la auto demostración de valía está más que cumplida, del dinero prefiero no comentar, y tiempo para escribir es lo que más echo de menos…, así pues, ¿qué?

También podría recordar por qué no me quedé, monotonía de la vista, agotamiento de tiempos, corsé de normas infinitas,… Ves, nada de esto ha cambiado.

Esta semana previa a la Navidad la hemos pasado en casa, en la nuestra, en la de la familia y en la de los amigos. Hemos tenido la fortuna de poder compartir dos días magníficos con Nati y Guillermo, una de las mejores cosas que nos han pasado en estos seis años en el Caribe, entre otras muchas. Una pareja que son ejemplo de vida, felices, tranquilos, cultos, hábiles, buena gente, escarmentados de la vida pero no lo suficiente como para no seguir soñando, con un pasado exquisito, pero con un futuro y unas posibilidades envidiables, y que tuvieron la osadía de acogernos en su casa con todo lo que una invitación así conlleva. Muy agradecidos por su hospitalidad, y lo mejor de todo es que la próxima será en nuestra casa, je je je. 

En esta semana también viví una jornada que no olvidaré jamás, la primera vez que firmaba libros en una librería de verdad. Estaba tan asustado que no me atrevía a entrar e incluso llegué un par de minutos tarde. Pero fue una jornada inolvidable. Emocionante, eufórica, humilde, atemorizante, de reencuentro con amigos a los que no veía desde hacía seis o siete años, pero también una jornada en la que comprendí, por unos minutos, como se siente un escritor y de qué se alimenta su ego. Firmar libros para gente que te considera escritor es algo grande. 

En la vida siempre he sido muy afortunado, algo que no me canso de reconocer y agradecer, y en ese saco de fortuna se cuentan los amigos. Acudieron esa tarde mi maestro de yoga, Josep, la persona que me enseñó cómo acallar una mente hiperactiva que no me deja vivir a veces, con su pareja y su hijo, vino Marc, el amigo que inspiró la figura de Cècil Abidal, protagonista de El péndulo de Dios, vinieron mis antiguos compañeros, y amigos, del equipo de fútbol con los que compartimos muchas alegrías y más de una decepción, incluso fuera de la pista, mi ahijado, al que tampoco veía desde que era un mocoso y que ya es tan alto como yo, por no reconocer que lo es un poco más, vino también mi querido TT con su familia, qué gran tipo, y Julia, que me trajo tres CD’s del músico Diego Ojeda, y que os recomiendo encarecidamente, Antonio, armado con su nuevo look motero, y Dani, un hombre bueno del que he aprendido casi todo lo que sé de diseño y trucos fotográficos, ¡gracias Dani! Vinieron Mise y César, una pareja a la que admiro y quiero, ella, Mise, seguramente la persona más inteligente que he conocido en toda mi vida y a la que le tengo un cariño infinito, y César, el catalán impasible, parafraseando al señor Greene; se acercó una parte de la familia Abellán, Oriol, Guillem, Vanesa, el pequeño Leo, y Pere, y también de la rama de los Ventura, tres generaciones reunidas esa tarde, Toni, Mireria y su pequeña. Mi agente Sandra, de la agencia Sandra Bruna, con su esposo Jaume, a quien les agradezco muchísimo que se tomaran la molestia de acudir a un acto tan humilde cuando ellos juegan habitualmente en las Ligas Mayores, a nuestra otra amada familia, la de Sant Feliu, que vino en pleno con los niños recién sacados del entreno, y como no, a Xesca, mi gran maestra, y a Àngels, de La Llar del Llibre, que hicieron posible esa jornada. Seguro que me dejo a alguien,  pero es fruto de la edad, no de la ilusión de nuestro encuentro. Mil disculpas desde aquí por mi torpeza. 


No puedo cerrar el recuerdo de esa magnífica tarde sin agradecer a los lectores anónimos que se acercaron hasta la librería para comprar un libro a un tipo desconocido que les decía que la novela les iba a gustar. Espero no haber mentido demasiado.

Han sido unos días en los que el arraigo me mordió con tanta fuerza que todavía me duele. Mis amigos, mi familia, la poquita que me queda, nuestra casa, nuestro espacio. Conducir sin esquivar, comer en más de un plato, hablar catalán, abrigarnos, comer aceitunas y pescadito frito, pasear entre gente vestida, poder escoger en qué cafetería íbamos a tomar un café, o entrar en librerías cargadas de volúmenes de los que jamás he oído hablar. Caminar por una calle con aceras, luces y comercios. Ha sido una semana extraordinaria.

Estar con Cecilio y María José..., y planificar las próximas aventuras.


Pero una semana coja, porque la otra mitad de nuestra vida necesita visado malditos para poder seguirnos y esta vez la burocracia nos pasó por encima, como casi siempre en la vida. 

¿Existe cura contra esto? Estoy seguro que no.

dimarts, de desembre 11, 2012

Lágrimas de cemento, sonrisa de titanio


Es un post difícil el que voy a escribir hoy. 

Hace apenas unas horas me he hecho una pregunta que continúa sin respuesta, una pregunta que voy a trasladar a los que leáis este artículo y que, ya os aviso con antelación, creo que también os va a quedar flotando cual tarea de Windows sin resolver.

La pregunta en cuestión es: ¿Por qué sonríe la gente que no tiene nada?

Os pondré en situación. Hace unos meses leí un excelente artículo en la revista/periódico local, Bávaro News, firmado por la redacción, en el cual presentaban a una persona que captó mi atención desde el primer segundo, María de Villa Esperanza, a quien el magnífico hacer dominicano ya le ha comido el “de” y la ha apellidado con el nombre del lugar en que vive y trabaja. María es una persona que dejó todo lo que tenía, o sea nada, y se dedicó a levantar una escuela para niños que no tienen opción de ser escolarizados por muchos motivos. En República Dominicana estos motivos son infinitos, por lo que no los detallaré. Después de muchos sinsabores, esfuerzos, baldíos unos y fructíferos otros, ha conseguido crear una escuela con un patio, dos baños y tres mini aulas donde se dan clases ininterrumpidas de siete y media de la mañana hasta las ocho o nueve de la tarde, variando el alumnado de niños que apenas comen sólido con adultos de todas las edades en sus horas más tardías.

Llevé la revista abierta por el artículo de María Villa Esperanza varios días en el salpicadero del coche hasta que al final un día me decidí a buscarla. Cerré la oficina y, con la excusa de que me iba a visitar las obras de una nueva autopista, me adentré en las calles de la Villa Esperanza, o Villa Plaibú, como también la llaman porque la mayoría de las chabolas están hechas de “plaibú”, o cinc. A pocos cientos de metros de uno de los residenciales más espectaculares del mundo me perdí entre callejones creados por el amontonamiento de chabolas, gente, niños, animales y todo tipo de artilugios, hasta que llegué a la “escuelita”. Aparqué el coche y bajé. No hizo falta preguntar por doña María, pues una señora de edad con la cara gris “portland”, arrodillada, que cargaba cemento con sus manos y lo echaba sobre la mezcla con que estaban cubriendo el patio de esa escuela, se levantó y vino a ver qué quería. Le expliqué brevemente mis modestísimas intenciones y de sus ojos grises comenzaron a brotar lágrimas de cemento. Al cabo de un rato, unas manos dignas de obrero de la construcción, o de la minería, pasaron el dorso sucio por la cara, secaron los surcos que el agua había dejado en su rostro, y seguimos hablando. 

Desde entonces nos hemos visto algunas veces más, aunque casi siempre la comunicación con ella es por medios que me ayudan a esquivar el contacto personal. Hoy he ido a verla y me ha mostrado, orgullosa, el patio acabado con el suelo de cemento que estaba colocando durante nuestro primer encuentro, me ha enseñado las tres aulas (entonces cerradas por las obras del patio), apenas de seis u ocho metros cuadrados, llenas de hombres y mujeres que aprendían a sumar y restar en dos de ellas, y a escribir en la tercera. Una canasta de básquet en medio del patio y cientos de guirnaldas adornando el espacio, algunas confeccionadas con basura y otras recicladas de la misma fuente. Estaba feliz, no dejaba de repetirme lo hermoso que estaba quedando, lo contentos que quedarían los niños cuando lo vieran iluminado con unas luces que no sé de dónde ha sacado. Bonito, ¿verdad?, decía sin parar de imaginar una realidad que sólo existía en su mente, la imaginación del visionario que hace ver bonito lo que está hecho de miseria y necesidad, pero también de entrega, amor y generosidad.

Hoy hemos conversado un poco más, aprovechando que era tarde, y me ha contado algunos episodios de su vida, que ha tenido tres hijos, dos niñas y un niño, de los cuales sólo conserva con vida una de las niñas, que además tiene una grave deficiencia en el oído y en el habla, lo que la convierte, en esta sociedad, en una carga intensa. Que tres nietas, una de su hija fallecida y dos de “la muda”, como ella misma la llama, la propia muda y ella viven a un par de decenas de metros de su obra capital, en una chabola que cuando pasas por el frente lo que menos imaginas es que aquello está habitado. Que no tiene más ingresos que la caridad de sus vecinos, los cuales tampoco no andan muy sobrados de recursos.

Me ha hablado del único hijo varón y de como falleció trabajando ella de camarista, denominación profesional de las señoras que limpian las habitaciones de los hoteles de la zona, y cómo no pudo hacer nada porque en el bolsillo sólo tenía el equivalente a diez céntimos de euro. Y otras historias que ya no he podido asimilar quedándome anclado en la imagen de una madre con un niño pequeño muerto en sus brazos y sin poder hacer nada más que persignarse o llorar, o ambas cosas.

Sin embargo María ríe más en una hora de lo que yo, con una posición en todos, o casi todos, los aspectos de la vida a años luz de la suya, lo hago en una semana.

Gracias a su trabajo y a su constancia hoy son más de trescientos los niños que hacen turnos y acuden alguna vez por semana a la escuela, de los cuales muchos son fijos, claro. Pelea con las autoridades para que la escuela sea reconocida, y ella misma se ha apuntado a la universidad de Higüey, consciente como es de sus carencias docentes, para dar una educación de más calidad y tener, además de los profesores voluntarios que acuden por horas, un título sobre el que soportar la escuela. 

Sé que hay muchísimos ejemplos como el de María, y el ponerla de protagonista de este artículo no es por rendirle un pequeño homenaje (que lo merece en un medio de difusión mundial), sino para volver al principio de este post y repetir la pregunta que sé que me va a tener en vela otra noche más:

¿Por qué sonríe María, por qué es feliz?


dilluns, de novembre 26, 2012

¿I ara què?


Ahir va ser un dia estrany, un d’aquells dies en que no saps si has fet el negoci de la teva vida o t’han encolomat un tros de ferralla a preu d’or. Que ningú extregui conclusions de la comparació, Catalunya no és cap tros de ferralla.

Després de les eleccions d’ahir em queda un regust estrany, entre dolç i agre. Dolç perquè dos terços del parlament són clarament independentistes, i això per a mi és una gran notícia, però agre perquè el primer president de l’era moderna que s’ha atrevit a plantejar una secessió ha resultat afeblit. És possible que la baixada considerable de vots de CiU es degui a una campanya pèssima, dissenyada més per enemics que pels propis, que la imatge de guanyador absolut se’ls hi hagués pujat al cap imaginant un Artur Mas (a qui li tinc un respecte enorme i a qui agraeixo que hagi estat tant valent) entrant per la porta gran de les institucions europees i dient, ei, aquí uns senyors, estem esperant.

Això sembla poc probable en aquests moments, en que fins i tot he llegit que es demana el cap den Mas, com si hagués perdut.

Però ahir van quedar clares moltes coses, una, i de molt important, és que el Parlament per primer cop en els últims setanta anys està clarament a favor del dret a decidir, una altre que el President Mas ha pagat car el seu paper de messies, i que Catalunya no vol un messies, també va ser esclaridor que els espanyolistes sempre són, han estat i seran els mateixos, del 15 al 20 % dels vots. No deixa de ser remarcable també que el PSC, allò que abans se’n deien “socialistes”, tenen al seu cinturó roig un pou de vots que no s’esgota mai.

Per a mi hi ha un aspecte que no he sentit dir a ningú, i que crec que ens hauria estalviat molts mals de caps, passats i presents, i és què hauria passat si a Catalunya hi hagués segona volta. No entenc encara perquè CiU no la plantejà. Ens hauríem estalviat tripartits que ens han portat a la més gran de les ruïnes econòmiques (no socials), i ajudaria a no tenir un parlament atomitzat i de difícil govern com el que ha sortit ara. 

És molta la gent que vota per principis polítics, però també n’hi ha un bon grapat que ho fan per tactisme, és a dir, voto ERC, tot i no estar del tot d’acord amb les seves idees polítiques, perquè obligui a la majoria den Mas a anar cap a la independència. Estic segur de que aquest aspecte ha influït, i força, en els resultats d’ahir. O el cas de C’s, que s’han endut vots del PP perquè hi ha votants d’aquesta força que encara els troben febles en la seva argumentació.

La gran pregunta, i que a poc a poc s’anirà aclarint, és quines parelles, o trios, de ball es crearan després dels resultats d’ahir. 

Haurem de demanar una cosa gairebé impossible de fer, i és cordura als polítics, consciència del moment històric que els ha tocat viure, i compromís amb els seus programes electorals. Que deixin de banda els interessos partidistes, les animadversions personals i facin la feina per la que els hem escollit (o heu, perquè jo no vaig poder votar). Difícil, ¿oi?. Els dos caps encarregats de fer aquesta feina han de ser en Artur Mas i Oriol Junqueres, ambdós crec que prou capacitats i prou catalans per prendre sentit de la seva obligació, i fer el màxim d’esforç per aconseguir un pacte de govern que ens els propers quatre anys ens porti un referèndum per poder escollir si els catalans volem ser, o no, un nou país al mon. Espero de tot cor que no cometin l’error de no entendres el seixanta per cent del parlament i comencin a fer pactes amb forces clarament contraries al dret de decidir, només per aguantar-se a les cadiretes.

La resta, polítiques socials, econòmiques, etcètera, tan importans, les veritablement importants, crec, amb la ma al cor, que ningú pot fer res, i menys pertanyent a un país com l’espanyol que ara veurà, a on el mon sencer llegeix “independència”, feblesa, i farà tot lo que estigui a les seves mans per aprofitar-se’n, fins i tot a costelles de la gent, que és qui paga sempre els seus jocs de trons. Amb tota honestedat crec que la única manera de poder fer polítiques és sent un país (i quasi ja ni així), i això només s’aconseguirà si ERC i CiU, CiU i ERC, emulant els anys vuitanta, aconsegueixen fer un pacte de país.

Si ho fan, ho aconseguirem, i ja decidirem pel camí cap a on volem anar, si cap a un país més social, més capitalista, Las Vegas o Boston, però si no ho fan, serem la rialla de tota Europa i ens costarà desenes d’anys recuperar-nos d'aquest moment.

Per felicitar-nos: els PxC (que haurien de tenir prohibit fer servir la “C”) no han tret res de res.

divendres, d’octubre 26, 2012

Amazon VS Egos

Hola a todos,

Hace unos años tuve la gran fortuna de ser invitado al cocktail que dio la Agencia Sandra Bruna a sus autores con motivo de la Navidad del año 2006. Con toda la vergüenza del mundo me acerqué hasta el carrer Gran de Gràcia para el evento.

Fue una experiencia extraña, desoladora me atrevería a decir, porque me encontré en un ambiente que para nada era lo que yo había soñado desde niño encontrarme si alguna vez me rodeaba de escritores, como siempre quise. Encontré tipos extraordinarios, como Francesc Miralles, la propia Sandra, por supuesto, un autor del que no recuerdo el nombre, pero que acababa de ganar un prestigioso premio con una humildad extrema, con quien pude departir y escucharon, supongo que con cierto disimulo, mis ilusiones por publicar La virgen del Sol. Sin embargo, y de ahí que fuera desoladora la experiencia, tuve la oportunidad de pulular entre grupúsculos de escritoras y escritores cuya conversación rondaba en torno a la palabra "yo" pronunciada por ellos mismos, claro. Recuerdo uno (cuyo nombre callaré) comentando con una escritora, a dos metros por encima del nivel del suelo, "que toda Catalunya estaba hablando de ellos" por una entrevista en una televión local que se había pasado la noche anterior. Yo nunca, antes de ese momento, había escuchado ni siquiera sus nombres y en mi televisor ni siquiera tenía sintonizada esa cadena...

Un tanto horrorizado se lo comenté a Sandra y me dijo, con esa sonrisa inmensa que siempre la adorna, que no me preocupara, que ninguno de esos escritores "tan famosos" vendían ni siquiera la cifra que pensaba sacar en primera edición de mi novela Ediciones B, pero que así eran algunos escritores.

Los foros de escritores, o intentos de, que publicamos en Amazon, y en los que participo desde hace unos meses, me han traído a colación aquella clarificadora jornada.

Tipos y tipas extraordinarios que se pasean mezclados entre los egos inflados de aquellos y aquellas que presumen de cifras y posiciones que no alcanzo a comprender. Yo sólo puedo hablar por mi experiencia, pero creo que debe valer. Mi novela, El péndulo de Dios, está por alcanzar los 300 días en el top 100, de los cuales ha pasado por todas las posiciones, del 100 al 1, y se mantiene desde hace varios meses entres los quince libros más vendidos en Amazon.com (hoy está en el número 5 de los más vendidos en todas las categorías). Con esta información, en total a fecha de hoy y contando todas las plataformas de Amazon, no han llegado todavía a 10.000 las descargas de la novela. Anda cerca, muy cerca, pero no ha llegado. A mí particularmente me produce vértigo esta cifra, y me siento tan feliz como abrumado. 

Por eso la pregunta que me hago desde hace varios días, y que origina esta reflexión, es: ¿si durante 300 días en el top 100, y unos 200 entre los 20 libros más vendidos de Amazon (incluyendo papel) no he llegado a 10.000 descargas, porqué hay autores que afirman haber vendido cifras astronómicamente superiores en mucho menos tiempo?

Se me ocurren varias respuestas, pero sólo una es que Amazon cuente mal...

Saludos,

divendres, d’octubre 19, 2012

Día de Gracias

Hola a todos y todas,

Hoy es un día en el que toca dar las gracias, uno de esos días en que comprendes la fortuna de estar bien rodeado, de tener gente a tu alrededor en quien puedas confiar, gente que por un módico interés está a tu lado para hacerte crecer.

Lo del módico interés me refiero al económico, y lo digo porque yo tengo la gran fortuna de que la mayoría de la gente que me rodea cobra un interés mucho más valioso y caro, que es la amistad y el reconocimiento mutuos. Perdón, me desvío...

Quería decir que hoy es un día en el que me siento con la necesidad de dar las gracias a mucha gente, a los más cercanos en primer lugar, la familia, mis hijos, mi querida compañera, mis amigos (los de aquí y los más de allá), los que están al otro lado de un teclado y que también son muchos por fortuna, a los colegas de profesión o de vocación, y a los que se van a jugar sus dineros conmigo.

A todos vosotros quiero daros las gracias porqué después de casi cinco años de búsqueda, mi novela El péndulo de Dios saldrá a la calle de la mano de Ediciones B. 

Han sido años extraños, que comenzaron con la fuerza de mi ilusión por la novela y que se fueron apaciguando con la posterior dosis de realidad al ver que no tenía salida, por más que me esforzara o me encabezonara en ello, la aceptación del rechazo, no a mí (que eso ya se aprende en la vida a las primeras de cambio y se perfecciona en la adolescencia) sino por la obra de uno, que es mucho más duro. La resignación de saber que tanto esfuerzo se perdería sin fruto alguno más allá de la frustración. Tres años largos de peregrinar sin rumbo tras una salida que encontré en San Amazon Bendito, una balsa de esperanza en la que me subí con más recelo que fe y que ha resultado ser un transatlántico blindado lleno de ilusiones, de nuevas caras que se han convertido en amigas, y que a lo largo de esta travesía me han devuelto las ganas por seguir. 

Ha sido en este último año en Amazon que he vuelto a sentir la ilusión de ser escritor, de llegar a vivir de esto, de seguir renunciando a la vida externa para adentrarme en mis mundos esquizofrénicos y convertirlos en aventuras ordenadas que puedan interesar a los demás. Un año en el que casi diez mil lectores se han descargado la novela y la han mantenido entre las más leídas de una plataforma en que se agolpan más de tres millones de libros. Cifras mareantes e increíbles apenas unos meses atrás. Un año en que he podido conocer a un grupo de gente tan rara como yo y que dedican horas de su vida a escribir, un grupo de hombres y mujeres de todas las edades, nacionalidades, ideologías y tendencias, con más o menos fortuna y talento, y a quienes nos une únicamente la ilusión, la cercanía que proporciona la tecnología y nuestras posiciones en las listas de Amazon.

Por eso he de dar las gracias a tanta gente, a ellos y a estos diez mil lectores a quienes ojalá pudiera contactar personalmente uno por uno para decirles lo mucho que me han ayudado sus descargas, lo mucho que ha significado que se fijaran en mi novela para cargar sus libros electrónicos, lo mucho que me han afectado sus comentarios, y lo mucho que siempre les deberé. 

Hoy, después de todo este tiempo sé que El péndulo de Dios se ha hecho mayor y ha llegado el momento de dejarlo marchar, de que abandone las comodidades del disco duro de mi ordenador y se desarrolle más allá de mi control. Sólo espero haberlo educado bien y que su camino sea el de una buena persona.

MUCHAS GRACIAS !!! 

Día de gracias


Hola a todos y todas,

Hoy es un día en el que toca dar las gracias, uno de esos días en que comprendes la fortuna de estar bien rodeado, de tener gente a tu alrededor en quien puedas confiar, gente que por un módico interés está a tu lado para hacerte crecer.

Lo del módico interés me refiero al económico, y lo digo porque yo tengo la gran fortuna de que la mayoría de la gente que me rodea cobra un interés mucho más valioso y caro, que es la amistad y el reconocimiento mutuos. Perdón, me desvío...

Quería decir que hoy es un día en el que me siento con la necesidad de dar las gracias a mucha gente, a los más cercanos en primer lugar, la familia, mis hijos, mi querida compañera, mis amigos (los de aquí y los más de allá), los que están al otro lado de un teclado y que también son muchos por fortuna, a los colegas de profesión o de vocación, y a los que se van a jugar sus dineros conmigo.

A todos vosotros quiero daros las gracias porqué después de casi cinco años de búsqueda, mi novela El péndulo de Dios saldrá a la calle de la mano de Ediciones B. 

Han sido años extraños, que comenzaron con la fuerza de mi ilusión por la novela y que se fueron apaciguando con la posterior dosis de realidad al ver que no tenía salida, por más que me esforzara o me encabezonara en ello, la aceptación del rechazo, no a mí (que eso ya se aprende en la vida a las primeras de cambio y se perfecciona en la adolescencia) sino por la obra de uno, que es mucho más duro. La resignación de saber que tanto esfuerzo se perdería sin fruto alguno más allá de la frustración. Tres años largos de peregrinar sin rumbo tras una salida que encontré en San Amazon Bendito, una balsa de esperanza en la que me subí con más recelo que esperanza, y que resultó ser un transatlántico lleno de ilusiones, de amigos que he hecho en el crucero, y que me devolvieron las ganas por seguir. 

Ha sido en este último año en Amazon que me he vuelto a sentir con la ilusión de ser escritor, de llegar a vivir de esto, de seguir renunciando a la vida externa para adentrarme en mis mundos esquizofrénicos y convertirlos en aventuras ordenadas que puedan interesar a los demás. Un año en el que casi diez mil lectores se han descargado la novela y la han mantenido entre las más leídas de una plataforma en que se agolpan más de tres millones de libros. Cifras mareantes e increíbles apenas unos meses atrás. Un año en que me he acercado a conocer a un grupo de gente tan rara como yo y que dedican horas de su vida a escribir, un grupo de hombres y mujeres de todas las edades, nacionalidades, ideologías y tendencias, con más o menos fortuna y talente, y a quienes nos une únicamente la ilusión, la maravilla de la tecnología y nuestras posiciones en las listas de Amazon.

Por eso he de dar las gracias a tanta gente, a ellos y a estos diez mil lectores a quien ojalá pudiera dar las gracias personalmente uno por uno y decirles lo mucho que me han ayudado sus descargas, lo mucho que ha significado que se fijaran en mi novela para cargar sus libros electrónicos, lo mucho que me han afectado su sus comentarios, y lo mucho que siempre les deberé. 

Hoy, después de todo este tiempo sé que El péndulo de Dios se ha hecho mayor y ha llegado el momento de dejarlo marchar, de que abandone el cómodo disco duro de mi ordenador y viva solo más allá de mi control. Sólo espero haberlo educado bien y que su camino sea el de una buena persona.

MUCHAS GRACIAS !!! 


divendres, de setembre 28, 2012

La congoja del gato

Hola,

Hoy quiero compartir una entrada en el blog personal de Blanca Miosi, aprovechando que mi último artículo versaba sobre su éxito en Amazon.

Es una reflexión propia de la madurez y la aceptación valiente de uno mismo, por eso creo que vale la pena acercarse hasta los sentimientos que Blanca ha querido compartir.

Espero que os despierten tanto como a mí.



Así fui y así seré


El mundo a través de mi niñez

Hay quienes retienen en la memoria recuerdos del mundo desde los dos o tres años; yo solo tengo pequeños fragmentos desde los cuatro, tal vez un poco menos, ¿pero quién podría saberlo? A esa edad no sabía contar, ni leer, ni escribir… así que apelo a mi sexto sentido.  Mamá fue la figura sobresaliente desde mi infancia, la percibí como la que tomaba las riendas de lo que sería de mí. Papá es una figura secundaria. Aún ahora lo traigo a colación solo cuando es estrictamente necesario, pues estuvo presente en mi vida pocas veces, tal vez en momentos cruciales.  Pero mi vida estuvo llena de momentos cruciales aunque entonces me parecieran cotidianos.

Nunca sabremos los secretos de los padres.  Sobre todo los de nuestras madres. La idea me vino hace tiempo, mientras escribía El manuscrito 1 El secreto, en donde digo: La conocía demasiado como para creer que sufría por la pérdida; creo que cada cual conoce la parte oscura de su madre y…Pero no es así. Hay partes que nunca quisiéramos conocer y preferimos dejarnos llevar por la imagen idílica que nos hemos querido formar de ellas.

Hace poco leí la sinopsis de una novela escrita por María José Moreno, Bajo los tilos. Trata de los secretos que empezó a descubrir la hija después de la muerte de su madre en un accidente aéreo.  Hizo que replanteara la situación que me ha perseguido durante todos estos años. Mi madre forjó mi personalidad a costa de ausencias más que de presencias. De lanzarme al mundo desde muy temprana edad aunque siguiera aferrada y el cordón umbilical que nos había unido estuviera hacía mucho tiempo desgarrado. No fue una madre como cualquier otra, tal vez haya muchas así, no lo sé, pero fue ella la que me tocó a mí y es ella quien marcó mi destino.

A los seis años ya había pasado por el vendaval de la separación de mis padres, tres cambios de casa, con sus respectivos cambios de escuela y el saber que en adelante mamá era el sustento único de nuestras vidas. Mi hermano, yo y ella. Una mujer de veintiún años. Es la cuenta que llevo porque siempre me dijo que yo había sido concebida cuando ella tenía catorce.  De esos primeros seis años tengo recuerdos oscuros. Tengo cinco hermanos de parte de padre, de los cuales guardo recuerdos amables solo de una. Hoy en día tengo muchos hermanos más también de parte de padre de una posterior unión, pero nunca pude retener sus nombres y creo que tampoco sus rostros.  Son como sombras lejanas que alguna vez cruzaron en mi camino. Me han reencontrado ahora, en un mundo en el que es difícil esconderse, y apenas ahora sé que me querían, estimaban, extrañaban o deseaban acercarse a mí. Yo sigo conservando mi línea, tal como mamá siempre dijo: Si quieren que te busquen.  Ellos saben dónde encontrarnos.  Y nunca lo hicieron. Mi padre nos olvidó como se hace con la ropa usada que ya no se necesita y yo me olvidé de él.

Esa parte de mi infancia la recuerdo como mi primera experiencia xenofóbica. En esos días no sabía precisarla, pero vivir al lado de japoneses cuando se es producto de un cruce racial es complicado.  Y sucedía cada vez que por razones económicas tenía que ir a vivir con mi padre, que fueron dos veces durante mis años tempranos. Aunque no fui acostumbrada a recibir mimos, con ellos era la indiferencia absoluta la que me chocó al principio.  Después me acostumbré y la adopté como la mejor manera de enfrentar la vida. O lo llevaría en la sangre, pues mi madre nunca lo entendió. Ella era pasional: de la furia pasaba al llanto con una facilidad asombrosa. Así me fui formando entre dos mundos: el que aprendí al lado de mi padre me enseñó a resistir el que vivía al lado de mi madre. Creo que ha perdurado a lo largo de mi existencia, y es ahora en esta etapa de madurez cuando puedo darme el lujo de exteriorizar mis sentimientos, pero ya no está mamá, ni papá, ni el hombre que me acompañó casi toda mi vida, Henry. Tal vez con él sí tuve algún atisbo de humanidad, pero no puedo dejar de recordar que siempre me decía: “Blanquita, eres como los gatos. Nunca se sabe si extrañas algo”.  Y esa frialdad que me enseñó mi familia japonesa es la que predominó al escribir La búsqueda.

Horas de enterarme de cosas que para otros con solo leerlas resultan conmovedoras, para mí era material de escritura. Y Henry en cierta forma se parecía a mí porque una parte de su infancia transcurrió tratando de ocultar sus emociones para no sufrir, ni extrañar, ni añorar, ni desear. Igual que yo.

Viví en incontables casas, estudié en diez colegios porque me cambiaban a mitad de año, pues debía ir caminando a mi lugar de estudios. Casas de personas desconocidas, madrinas y tías postizas que nunca más volví a ver. Pero cada nuevo sitio era todo un descubrimiento, y en las noches tejía mi propia vida. La adornaba como a mí me gustaba, y vivía en mi verdadero mundo. Conocí mansiones, hogares humildes y también orfanatos. Al final mi madre siempre llegaba a llevarme con ella y se asombraba de que no la recibiera con los brazos abiertos como hacían otras niñas. ¿Pero por qué iba a hacerlo? Si hubiera permanecido un mes más hubiera sido exactamente igual.  Un trozo más de tiempo, solo eso, porque después volveríamos a separarnos. Y así como Henry decía que yo parecía un gato, mi madre siempre preguntaba: “Por qué eres así, Blanca?”

Creo que por hoy es suficiente. No sé si a alguien le interesará leer esto, pero es uno de esos días en los que deseo intimar y al no tener a mi lado a nadie, he decidido empezar a escribir algunas de mis reminiscencias. Tal vez me ayuden a conocerme un poco, porque lo cierto es que cuando veo mi rostro en el espejo veo a una desconocida.

B. Miosi

diumenge, d’agost 26, 2012

Blanca Miosi, la escritora reina de Amazon


Hace ahora unos cinco años tuve la gran fortuna de publicar La virgen del Sol con Ediciones B, como muchos de los que os acercáis a este blog conocéis de sobras. En aquellas fechas, no recuerdo muy bien cómo se produjo, tuve contacto con una escritora latinoamericana, peruana afincada en Venezuela, que coincidía en el tiempo con el lanzamiento por Roca Editorial de su novela La búsqueda, una novela testimonial de la vida de su difunto esposo.

Con toda sinceridad no recuerdo muy bien el tema de las conversaciones entonces, pero sí recuerdo el tono, cordial, humilde, de alguien que se acercaba con la prudencia del primerizo (a pesar de que ya en ese momento había publicado, como ahora, mucho más que yo). De verdad no recuerdo de qué hablamos entonces, supongo que de anhelos relacionados con la ilusión de publicar, y cosas así, pero sí me quedó grabado el proyecto de novelar la vida de alguien cercano que había pasado las desgracias de la postguerra mundial, los campos de concentración nazis y toda esa barbarie que no debemos olvidar, pero que me pone mal cuerpo cada vez que la rememoro. 

Al cabo de estos cinco años, y tras mi frustración por no encontrar editorial que apostara por mi segunda novela, El péndulo de Dios, conocí la plataforma Amazon y empecé a investigar. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi en las primeras posiciones de venta un nombre cuya musicalidad hace imposible su olvido, Blanca Miosi, y me quedé estupefacto. Blanca no solo había novelado la vida de su marido, sino que además había continuado escribiendo y se había convertido en una de las autoras con más renombre en esa (por entonces) desconocida Amazon, junto a otros monstruos como Fernando Trujillo-Sanz, Juan Gómez-Jurado o César García Muñoz, por nombrar sólo algunos de los que entonces ocupaban, y ocupan, los primeros lugares en las listas de venta de esta plataforma.

Con mucha prudencia y un poco de vergüenza (mientras yo había escrito una novela, ¡Blanca tenía cinco ó seis en lista!), me decidí a escribirle y recordarle nuestras conversaciones de un lustro atrás. Desde entonces he tenido la inmensa fortuna de contar con una amistad creciente con esta autora, prolífica, sin pelos en la lengua, y de la que dicen que escribe como un hombre.

En estos pocos meses transcurridos desde nuestro primer nuevo encuentro, Blanca vendió su novela El Manuscrito I – El secreto, a Ediciones B, que tuvo la gran visión de apostar por cinco autores de grandes ventas en Amazon e incorporarlos a su cartera. Pero además sus novelas La búsqueda y El legado ocupan los primeros puestos de ventas mundiales, estando la primera de ellas como número uno por muchísimas semanas.

Gracias a la tecnología tengo la gran suerte de poder conversar de tanto en tanto con Blanca, de seguir sus avatares, de participar desde la alegría en sus éxitos y tener en ella, y su trayectoria, un ejemplo a seguir.

En la parte más literaria mi único acercamiento hasta ahora a su obra ha sido con El manuscrito, que me gustó mucho, y no me atrevo a enfrentarme a La búsqueda o a El legado, pero sí espera en mi kindle El cóndor de la pluma dorada. Como ya he comentado en otras ocasiones, se me hace muy cuesta arriba leer a mis amigos, y a Blanca ya la considero en este grupo, porque es una situación que prefiero obviar. Sé que extraña esta postura, e incluso muchos podréis pensar que es un tanto cobarde o hipócrita, pero es algo que decidí hace muchos años y que sigo manteniendo. Las letras de Blanca, sin embargo, me encantaron cuando leí el Manuscrito y el motivo de mi no acercamiento a su obra más conocida en estos momentos, y número uno de ventas, La búsqueda, es porque no quiero revivir el periodo nazi, sin embargo todos los comentarios de esta novela que he leído son extraordinarios. Quizá cuando vaya a verla a Venezuela, y me regale un ejemplar firmado por la mujer que vende más libros en español en Amazon del mundo, cambie de opinión.

Con paso firme y a la velocidad que se mueve hoy el mundo Blanca se está convirtiendo, poco a poco, en la Queendle, en la autora más vendida en la mayor plataforma de libros electrónicos del mundo. Estamos lejos de las cifras de venta de los escritores que lo hacen en inglés, pero sin duda estar entre los libros más vendidos de Amazon, con una cartera de seis o siete millones de títulos, es algo que está solo al alcance de muy pocos, y Blanca es la cabeza de esos pocos. En estos momentos una simple mención a su nombre multiplica por mil cualquier entrada, por ejemplo la reseña de su novela El Manuscrito en mi página Mis últimas lecturas es de las más vistas y comentadas, sus mensajes se replican por centenares entre sus seguidores en Twitter, y su presencia en las redes es cada vez más notoria.

Así pues, vaya desde aquí una felicitación sincera para Blanca, muchas felicidades por tu éxito, por tu capacidad de movilización y por tu híper actividad capaz de desafiar al más bravo reloj. 

diumenge, d’agost 19, 2012

Entrevista en Ronda Existencial


Hola,

Comparto con vosotros una entrevista un tanto peculiar que me han hecho para Existencialismo. Más que una entrevista al uso es una especie de reflexión sobre algunos temas un tanto al margen de la escritura.

Espero que os guste.


Hola a todos los que siguen este blog. En Ronda Existencial Bimensual habrá un invitado cada dos semanas a exponer sus puntos de vista filosóficos, defenderlos, atacarlos, exponer sus principios y manifestarlos. Las preguntas serán realizadas por mí, el moderador, y por su puesto, estaré anuente a recibir todo tipo de sugerencias, las cuales puedes enviar al correo siguiente: Paul.Andreas.Wunderlich@Gmail.com

RONDA EXISTENCIAL #1 con Jordi Diez

Queridos lectores y aficionados a la lectura, filosófica, y a la vida. Me da muchísimo placer inaugurar esta sección del blog con no sólo un excelente autor de novelas que han maravillado a lectores alrededor del mundo, sino con un ser humano que ha navegado profundamente entre los mares del pensar y así, ha logrado plasmarnos su esencia, su elixir, sus miedos y sus devociones, en esta fantástica y atrayente Ronda Existencial. 

Sin decir más, les dejo la entrevista para que sea degustada por sus sentidos. Bienvenidos al mundo filosófico de Jordi Diez:


Ronda Existencial:

1. Por favor, describe el principio filosófico de mayor importancia para ti, aquél que te ha llevado a poder crear tus obras literarias.

Cada novela parte de un punto de vista diferente, porque se trata de la narración de la vida de otras personas, y no la propia. Así el principio que podría regir mi vida, o uno de ellos, creo que no se debe aplicar genéricamente a mi obra, si bien es evidente que todo se mezcla en ella.

Sin duda mi novela más íntima en este aspecto fue La virgen del Sol, que narra el crecimiento de un hombre del estrato social más bajo del imperio incaico hasta que llega a atesorar profundos conocimientos a lo largo de su vida. 

En El péndulo de Dios la idea que se trasmite durante toda la novela es, por un lado el miedo a morir, y por otro la doble opción de enfrentar la vida, una desde la contemplación y otra desde la acción. En la novela estas dos vertientes las encarnan (resumiendo mucho) Juan Bautista, que hacía largas meditaciones, ayunos, un hombre temeroso de Dios, austero y medio asceta que intentaba llegar a Dios a través del sufrimiento y de su propia transformación, y Jesús de Nazaret, que se sentía igualmente cercano a Dios (incluso afirmaba ser su hijo) y sin embargo tomaba vino, se daba buenos banquetes, compartía con prostitutas y se acercaba a la mesa de cualquiera para acercarlos a ellos a Dios. 

Yo reconozco mi temor profundo a la muerte, y sin tener una vocación cristiana ni identificarme del todo con ninguna de las dos opciones que se plantean en la novela, sin duda prefiero la segunda. 


2. ¿Cuál es la filosofía central que rige a tu diario vivir?

Una gran amiga, y maestra, me dio dos consignas que intento aplicar en mi vida, una de ellas es que mi pensamiento crea mi realidad y la otra es que ser privilegiados, como lo somos, tiene un precio y hay que saberlo pagar con una sonrisa.


3. ¿Qué mensaje, principio, y o filosofía has deseado plasmar en tus obras literarias? Lo has logrado? Es el mismo mensaje en cada una de tus obras literarias o has visto que tu filosofía ha ido cambiando a lo largo del tiempo?

Quizá la única premisa que se da en ambas novelas, no ya en la que estoy escribiendo en la actualidad, es el miedo a la muerte. Cómo, copiando el mito de Fausto, las personas son capaces de cualquier cosa con tal de no sufrir ese momento. Pero no tengo claro el mensaje filosófico que puede trasmitir, de hecho no puedo trasmitirlo porque yo mismo no soy poseedor de ese conocimiento.

Sí que reconozco que mi vida, y mi planteamiento vital, han ido evolucionando con el tiempo hasta llegar a una resignación pausada, que es como me encuentro en estos momentos. No creo que haya ninguna verdad más allá de que todos somos finitos en nuestra esencia y de que tenemos fecha de caducidad apenas nacemos, por eso es preferible no malgastar demasiado tiempo en actos estériles.


4. ¿Qué has encontrado de ti mismo al escribir por tantos años? Crees que hubieses encontrado lo mismo ejerciendo alguna otra rama de la expresión artística humana? O es la escritura el vehículo único que podría hacer esto?

No creo que escribir difiera mucho de otras áreas como la pintura, la escultura o la música, que también ofrecen muchos espacios con uno mismo y te dan la gran opción de plantear tus dudas existenciales en los pensamientos de otros, de tus personajes, de tus creaciones, pero a fin de cuentas nada de eso deja de ser una extrapolación de ti mismo. 

Creo que cualquier rama artística que suponga silencio y soledad te acerca a tu esencia. No creo, por ejemplo, que un músico de reggaeton encuentre nada más allá del ruido espantoso que él mismo produce, pero sí un pintor, un escultor o un músico que cree en soledad. La creación parte del silencio, y solo en el silencio puedes escuchar tus reflexiones. 
También la ventaja de reflejar nuestras miserias en otros es una forma libre de mirarnos al espejo sin miedo, y eso ayuda a un conocimiento interno profundo. 


5. Para ti, ¿qué significa "encontrarse a sí mismo"? 

Entenderte. 
Para mí esa frase tan manida en la literatura o en el cine, que incluso ha llegado a perder todo tipo de esencia por la múltiple repetición en las series norteamericanas para adolescentes, significa comprenderte. También crearte, y es muy importante hacerlo varias veces en la vida.

Soy de la opinión que toda persona necesita en algún momento de su vida plantearse si lo que ha hecho, pensado y sentido durante su trayectoria es real o no, y ha de tener el valor de desestructurarse para formar un nuevo yo. Si eres capaz de comprender lo que te ha llevado hasta la casi destrucción y puedes crear una persona nueva desde ese punto, entonces puedes llegar a conocerte.


6. Para ti, ¿cuál es la fuente(s) única(s) y absoluta(s) de la felicidad? 

La felicidad, como he leído en algún libro de autoayuda (sobre todo de autoayuda para el escritor) no es un fin, sino un estado, y ese estado se construye continuamente. Lo creo así.

Para mí la fuente de la felicidad, aunque lo que voy a decir suene a estupidez, es ser feliz.

Yo vivo en un país en “vías de desarrollo”, por utilizar el eufemismo habitual, en el que conviven la miseria más absoluta con la riqueza y el lujo insultante, y por mi condición profesional conozco gente de ambos extremos. Puedo asegurar sin miedo a equivocarme que conozco a mucha más gente feliz que vive bajo un techo de cinc que a gente con villas impresionantes con muelle privado frente al mar Caribe. ¿Por qué?, no lo sé, simplemente ellos son felices. Y no por ignorantes, que lo son de muchas cosas, pero también son sabios en otras más básicas.

La fuente de la felicidad es la sonrisa, pensar en cosas alegres, sentirse alegre y ser alegre. Ser amable con los demás, solidario, no tener miedo a perder (muchas veces porque no se tiene nada), he comprobado que ayuda bastante a ser feliz. Vicente Ferrer, entre muchas, tiene dos frases demoledoras: “Si no das pan a quien se muere de hambre, se muere. Lo demás es secundario”, acción, y “Desde que descubrí el placer de dar, no he dejado un solo día ser totalmente feliz”. Comparto y creo profundamente en ambas.


7. Si yo te fuese a decir, "El hombre previo al hallazgo e integración con sí mismo está solo, esté donde esté, ya sea acompañado o no; el hombre que se ha integrado con sí mismo es el único que podrá gozar de una soledad acompañada y el único que realmente podrá compartir con otros seres que también se hayan integrado con sí mismos", ¿estarías de acuerdo o en contra? ¿Por qué?

Estaría, y estoy, totalmente de acuerdo. Sólo aquel que llega a la paz consigo mismo, integrados como dices tú, alineado en todas sus facetas, entorno, física, emocional y espiritual, puede gozar por igual de la compañía de otras personas que identifique en el mismo estado, o de la soledad propia sin sentirse solo.

Lo que también sé es que el hombre que ha llegado a conseguir ese estado no soporta la banalidad del ruido, y eso lo aleja de muchos planos, lo que a veces produce el efecto contrario al buscado. Como el escalador que sube una cumbre para llegar arriba con todo su esfuerzo y entonces se da cuenta de que está solo, por supuesto puede gozar de una vista extraordinaria, conocer secretos que sólo se ven desde la cumbre, sentirse pleno, pero si nadie más consigue llegar es muy posible que tarde o temprano descienda a buscar compañía.


8. ¿Qué significa para ti "integrarse con sí mismo"?

Para mí son dos conceptos, uno comprenderse, moldearse, entenderse y perdonarse, y otro alienarse en todos los planos. Me explico, yo creo que el hombre se construye una especie de cebolla alrededor, con múltiples capas durante los primeros años de vida, y nuestro trabajo durante la otra parte de esta vida es eliminar la mayoría de ellas y alinear las que queden, para que al final el entorno, el cuerpo físico, las emociones y la parte más espiritual se sientan cómodas entre ellas. 


De nada sirve tener una fuerza descomunal si no te sientes amado, como creo que tampoco sirve de nada ser un ser extremadamente sensible y espiritual si no tienes capacidad de acción física.


9. Mensaje a tus lectores: En este inciso por favor tómate la libertad de expresarte libremente hacia tus lectores, dirigiendo un punto de vista filosófico que quieras apoyar o atacar, que crees que ellos deberían acoplar y comprender.

La Biblia tiene una frase extraordinaria que intento que sea el leitmotiv de mi vida, “por sus actos los conoceréis”. No dice por sus buenas palabras, ni por sus sufrimientos extremos, o por su gran corazón. La frase es breve y clara. Actúa. 

También hay otra frase que me gusta mucho y que a veces la explico a los inconscientes que se atreven a escucharme. Un antiguo profesor de yoga me dijo que muy posiblemente la reencarnación exista, no hay pruebas concluyentes que lo afirmen o no lo nieguen, por lo que no entraba en polémica, pero de lo que estaba seguro al cien por cien era de que él estaba vivo en este momento, así que su obligación era aprovecharlo al máximo. Acción.

En mis novelas siempre hay una acción previa al cambio, un esfuerzo personal antes de la comprensión, como en mi vida y en la de quienes considero mis maestros. Personas que tras una comprensión, forzada o voluntaria, de que la vida no era lo que estaban viviendo decidieron tomar las riendas y dirigirse en otra dirección cargados de buenas intenciones. La gran suerte es que cuando nos demos cuenta que nos hemos vuelto a perder siempre tenemos la capacidad de redirigir la vida. Lo demás simplemente son excusas.

Me gustaría acabar esta excelente, y difícil, entrevista en voz alta con una frase del filósofo Raimon Panikkar: “El silencio forja el sentido. Y lo estamos abandonando a cambio de una superficialidad banal e insulsa. Ruido a todas horas en todas partes para no tener que pensar”.


divendres, d’agost 17, 2012

Reseña de La virgen del Sol, por Blanca Miosi

Hola,

Comparto con vosotras/os la reseña que ha hecho Blanca Miosi de La virgen del Sol en su blog Blanca Miosi y su mundo.

Para mí todas las opiniones son muy importantes, incluso las que no hablan demasiado bien de mi obra, y con todas siento una gran emoción, pero en este caso la reseña de Blanca es muy especial.

Blanca es la escritora estrella de la era digital. Sus novelas, La búsqueda, El manuscrito, El legado o  Dimitri Ganulov, ocupan los primeros puestos en todas las listas digitales, Amazon, La casa del Libro, Grammata, El corte Inglés o FNAC. Es impresionante su trayectoria. Pero además de su perfil de escritora, Blanca es una peruana que escribió una novela ambientada en el mismo momento histórico que La virgen del Sol, lo que otorga una posición doblemente importante a su opinión. De hecho en privado me ha hecho notar un pequeño desliz que no comentaré, je, je, je. 

Por eso, haber leído las palabras de Blanca sobre La virgen del Sol, me ha producido una emoción intensa, tanto como la gratitud por haberse tomado la molestia y el tiempo para hacerlo.

LA VIRGEN DEL SOL, Jordi Díez




Estos días he hecho un alto en la escritura. Cosa poco frecuente, pero no sé si sucederá a otros.  Yo necesito situarme en un "estado de gracia" para escribir.  Cuando no es así prefiero no hacerlo. Todas mis novelas fueron trabajadas de esa manera, un estado alfa en el que los dedos corren por el teclado sin apenas darme cuenta. Mientras, aprovecho para leer libros pendientes desde hace un tiempo.

Hace ya varios años voy rondando esta novela. No la había leído antes porque a mi país raramente llegan todos los libros que quisiera.  Pero con las facilidades del Kindle ya no tuve pretexto para dejar de comprarla, sin embargo la mantuve aparcada porque tenía temor de encontrarme con una historia similar a la que yo había escrito allá por el año 2003-2004. 

La virgen del Sol, ambientada en el período de expansión del imperio incaico,  tiene como tema principal a una familia de tres personas: Nuba, su esposa y su hija, la elegida para ser una de las vírgenes del Sol. Sin embargo a medida que transcurre la novela, el autor hace una descripción de lo que sucede alrededor del personaje mientras refleja las costumbres de la época incluyendo al mismísimo inca Pachacutec y a su hijo Túpac Yupanqui, de quien me declaro una eterna admiradora. Me llamaron la atención las vívidas descripciones de la arquitectura incaica con la constante mención al oro, un metal precioso utilizado básicamente para fines ceremoniales, pero también como el que se le da hoy en día: el de joya. Jordi convirtió una antigua leyenda sin autor conocido como base para una parte del desarrollo de la novela, la de Ollantay, que, aplicada con maestría, encajó perfectamente en el devenir de la trama.

En Macchu Pichu
Yo diría que es la historia de la búsqueda espiritual de un hombre que empieza como un simple campesino y en el camino hacia su destino se encuentra a sí mismo. Son bellos los pasajes de reflexiones y preguntas que se hace Nuba, así como emocionantes las partes en la que los aguerridos cuzqueños, o incaicos, se enfrentaban a sus enemigos. Al estar enclavada en el mejor período de la historia incaica el relato es muy interesante, al menos para mí que, como dije antes, también escribí acerca de esta cultura, pero desde un punto de vista diferente.  La virgen del Sol es una novela completa.  Contiene amor, entrega, emoción, acción, enseñanza espiritual y es bastante didáctica para quienes gusten de historia.  El final está resuelto de manera magistral, como no podía ser de otra manera, y no me arrepiento haberme amanecido para acabar de leerla.

He leído algunos comentarios que critican la dificultad que supone aprenderse o recordar los nombres incaicos.  Yo creo que no más que cualquiera de los libros de fantasía épica con personajes de nombres y ciudades casi impronunciables.  La diferencia está en que los incas existieron, no fueron un invento.

Mis felicitaciones a JordiDíez,  ahora comprendo el enorme éxito que tuvo esta novela cuando fue publicada por Ediciones B en el 2007.

dimarts, d’agost 14, 2012

El color de las palabras, entrevista a Jordi Díez

Hola,
Comparto con vosotros de nuevo una entrevista que me han hecho para un medio digital. Sigo sintiendo una vergüenza absoluta que se mezcla de forma extraña con una hinchazón del ego.
Espero que os guste.


JORDI DÍEZ, Escritor

1º¿Quién es JORDI DÍEZ?

Es una pregunta compleja, casi sin respuesta todavía. Me atrevo a decir que soy una persona de clase media, nivel cultural correcto, muy inquieto y amante de los viajes y las novelas. Viví treinta y siete años en Catalunya y ahora hace seis que vivo en República Dominicana. Padre de familia numerosa y multirracial, me encanta América, pero no sé si quiero quedarme aquí por siempre.

2ºHáblanos de tus inicios en el mundo de los libros.  

No recuerdo mi vida sin un libro a mí lado. Todos mis recuerdos están relacionados con los libros, tebeos de niño que me compraba mi abuelo, novelas de adolescencia que me llovían en todos los cumpleaños y navidades, y lecturas más variadas en la madurez. Disfruto tanto con una novela que mi carácter y mi estado de ánimo se mimetizan con la historia que esté leyendo. He sido buena persona leyendo La ciudad de la alegría, y me he deprimido hasta el insomnio con Las cenizas de Ángela.

Me encantan los thrillers, especialmente los históricos, y sin embargo el cambio profundo se dio cuando conocí la literatura latinoamericana, Vargas Llosa, Rulfo, la Isabel Allende de los inicios, Cortázar, pero sobre todo Gabriel García Márquez. Cuando leí Cien años de soledad supe que jamás leería, ni escribiría, por supuesto, nada igual. Desde entonces siempre viaja conmigo un ejemplar de la novela allá donde yo vaya.


3º Tienes dos libros editados El péndulo de DiosLa Virgen del Sol. Háblanos de ellos.

Son dos novelas muy diferentes, tanto que creo que no parecen escritas por la misma persona.
La virgen del Sol fue mi primera novela, lo que se nota bastante en sus letras un tanto ingenuas, y fue la gran prueba de mi vida, el demostrarme que tenía la capacidad, por fin, de iniciar y acabar algo con la envergadura de una novela. Su escritura coincidió con mi descubrimiento de América Latina y con una transformación personal que creo que se trasmite en la historia. Lo pasé mal escribiéndola, por mi propio momento emocional, por la dificultad del lenguaje, de la historia, por lo complicado de la investigación, por lo íntimo de la narración,…, y sin embargo me sentí muy feliz cuando viví el proceso de edición de un libro por primera vez.

Con El péndulo de Dios ha sido todo lo contrario. Es una novela ágil, de prosa más rápida, con una temática que intenta ser adictiva y cuyo único fin es que el lector disfrute leyéndola. Un thriller de los que me gusta leer, pero escrito por mí. La disfruté muchísimo mientras la escribía, incluso mientras la corregía, y sufrí mucho con su publicación porque, de no haber sido por Amazon, no habría visto la luz.


4º Son libros que reflejan muy bien lo que fueron otras culturas del pasado en nuestro planeta ¿Eres un apasionado de esos tiempos de los que el hombre poseía unos conocimientos que en la época actual son desconocidos?

No tanto, la verdad. Nunca he idealizado los tiempos antiguos, pero reconozco que son fabulosos para novelar. ¿Qué mejor historia que aquella que pasa en un momento alejado a nuestra realidad?
El mundo antiguo fascina porque creemos ser el ombligo, no solo del mundo, sino de la historia, como si los únicos hombres inteligentes desde los inicios fuéramos nosotros y nuestros antepasados se redujeran a magos de poderes inimaginables, guerreros temibles o trozos de carne sin cerebro.
Una vez un historiador amigo me dijo que los hombres antiguos eran sólo eso, antiguos, ni más ni menos inteligentes que nosotros, y que no había diferencias remarcables más allá de la estética de sus vestidos o la comodidad de sus sociedades, y estoy convencido de que tenía razón.
La única gran diferencia entre nuestra sociedad y las antiguas es la comunicación.

5ºVives en la Republica Dominicana y sueles viajar constantemente por América del Sur ¿eso te ayuda a concebir o inspirarte a hacer nuevas novelas?

Sí, sin duda. Esta parte del mundo es como vivir en una gran novela. Es un lugar que tiene una vida tan intensa, en lo bueno y en lo malo, y que los europeos lo hemos olvidado después de tantos años de protección social, que te mantiene vivo y alerta por algo tan básico como la supervivencia.

6º¿Cómo llevas el éxito de El péndulo de dios? Lleva más de 4.000 descargas en Amazon.

Bueno, Internet, y Amazon por extensión, tienen la facultad de llegar a una cantidad de gente incalculable y hacen que cualquier dato se dispare de una forma bárbara. De hecho en estos momentos las descargas son de casi de seis mil ejemplares de la novela, pero eso por sí mismo no indica nada. Hay autores que venden millones de ejemplares para los que cinco o diez mil descargas no son nada, y autores que apenas consiguen un par de cientos y para los que vender cinco mil ejemplares sería un gran éxito.
Sinceramente no le doy demasiada importancia a este dato.
Sí estoy muy feliz del resultado, por supuesto, y por la acogida de la novela por parte de los lectores, que en realidad es lo único que importa de verdad, pero el éxito, o no, de la novela creo que sólo se podrá ver si se mantiene en el tiempo. 
Vivimos en un momento de consumo inmediato en el que nada parece durar más allá de una moda. Si alguna de mis novelas consiguiera romper ese esquema, entonces sí habría cosechado un éxito.

7º¿Piensas que el éxito en una novela se puede predecir o lo mágico de los libros es lo impredecible?

Se puede preparar un éxito comercial, es decir, las grandes editoriales tienen gente que sabe mucho de este negocio y que saben calcular perfectamente cómo colocar una tirada de tal o cuál cantidad de ejemplares, pero el éxito es impredecible.
Si la leyenda urbana es cierta, La sombra del viento ni siquiera se hubiera publicado de no ser por el empecinamiento de Terenci Moix, y después ha resultado ser un éxito sin precedentes, mientras que otras novelas, diseñadas desde su primera palabra para copar los primeros puestos de ventas, no permanecieron en ellos más de una o dos semanas.


9º¿Sientes pasión por las civilizaciones perdidas que han desaparecido sin dejar conocimientos al hombre acutal? 

La primera vez que estuve en Notre-Dame, hace muchos años, y supe que el secreto de los rosetones había muerto con el artesano que los creó, me impactó.
Siento una pasión rozando la enfermedad por conocer esos lugares.
Caminando por Machu Pichu, por ejemplo, sentía descargas de emoción como si hubiera tomado un alucinógeno, mientras que la única vez que he estado en Las Vegas (una ciudad colosal e impresionante) solo sentía una urgencia extrema por marcharme de allí. Quizá en unos mil años será interesante…
Pero no es tanto por sus conocimientos o leyendas mágicas, esos lugares me fascinan porque allí vivió gente de verdad, como nosotros, personas que tenían que pelear por conseguir una vivienda, que sufrían mal de amores, que tenían que cuidar sus hijos, buscar comida, obedecer a los que mandaran…, igual que nosotros. Y pensar que de ellos no queda más que las piedras y la leyenda es algo que me fascina. ¿Qué pensarán de nosotros dentro de dos mil años?, daría todo por estar allí para saber la respuesta.

9º¿Qué significa para ti el poder transportar a tus lectores a otras épocas, a descubrir tramas, secretos y lugares desconocidos en tus libros? 

Cuando escuchas, o lees, a alguien hablando de su materia, un científico, un historiador, un deportista, o incluso un político, y lo hace con pasión se produce un momento de reconocimiento mutuo, de simbiosis y empatía por el que cuenta. Un momento en el que se consigue que te sientas parte de esa pasión.
Eso es lo que intento con mis novelas, que la gente lo pase bien y se interese por vivir y conocer lo que explico en ellas. Si después de leer La virgen del Sol alguien decidió subir a Machu Pichu, o después de leer El péndulo de Dios algún lector se ha acercado al Monasterio de Santes Creus o la biblioteca de París, significaría que quizá lo conseguí. 

10ºLa editorial Ediciones B apostó por La virgen del Sol ¿Es complicado que una editorial le abra las puertas a un escritor?

Con esta primera novela fue todo tan sencillo que jamás pensé que pudiera ser de otra manera. Envié el manuscrito a la agencia Sandra Bruna, me llamaron para decirme que les había gustado mucho, firmé un contrato y en pocos meses estaba corrigiendo las galeradas (que no sabía ni qué eran) con Ediciones B. Fue todo muy fácil y muy rápido.
Con la segunda novela, El péndulo de Dios, que también acaba de adquirir Ediciones B, la historia fue muy diferente y sentí en carnes propias la frustración que produce querer publicar sin éxito. Es terrible, jamás pensé que ver cerrarse las puertas a algo creado por uno mismo fuera tan doloroso.
De todas formas es algo totalmente comprensible y por lo que no se puede demonizar a nadie, somos miles de personas escribiendo manuscritos, más los autores consagrados, más los encargos, más las reediciones, más los clásicos, …, llega obligatoriamente un momento en que la oferta de textos (buenos, malos y regulares) es tan infinita que no hay espacio físico para todos.  

11º¿Nuevos proyectos a la vista?

Estoy escribiendo una novela histórica al cien por cien sobre unos personajes reales cuyas vidas fueron extraordinarias. Tanto que me es muy difícil estar a la altura con mi prosa de lo que quiero explicar y tengo miedo de que salga un “bunyol”, como decimos en catalán, un buñuelo, un bluf.

12º¿Libros en papel o Ebook?

Ambos, aunque cada vez me decanto más por leer en dispositivos electrónicos. La verdad es que cuando te acostumbras son mucho más cómodos.

13ºDescúbrenos algún lugar de los que has visitado por el mundo que te haya inspirado a escribir estando allí.

Sin duda Machu Pichu y todo lo relacionado con esa zona, Ollantaytambo, Sacsayhuamán, el templo del Sol en el Cuzco. Conocer el valle sagrado de los Incas fue muy inspirador.
 Sin embargo el día que visité la tumba del rey Pere en el monasterio cisterciense de Santes Creus se me “apareció” la novela de El péndulo de Dios.
 Y esta nueva novela se gestó en la playa del Rincón, en el norte de la República Dominicana, en una de las playas más hermosas del mundo.

Tres lugares muy diferentes, el valle sagrado de los Incas, Santes Creus y la Playa Rincón, que aconsejo a todos aquellos que tengan la oportunidad de visitarlos que no dejen de hacerlo.


14 Escríbenos algo improvisado que sientas en este momento o de alguno de tus escritos para toda aquella persona que lea tu entrevista en estos momentos.

“En la vida es importante saber decir que no, pero siempre he pensado que quien niega muchas veces muere un poco en cada una”, de El péndulo de Dios

15 ¿Qué le pedirías al futuro? Salud


Preguntas rápidas: 

Una ciudad? El Cuzco
Una sensación? Vértigo
Un color? Rojo
Un olor? Lavanda
Miedo a ? Morir
Animal preferido? El perro, pastor alemán para ser más precisos.
No te gusta que? Me molesten o me etiqueten
Te gusta que? Respeten mi silencio
Admiras a? Todo el que sabe hacer cualquier cosa mejor que yo. Prácticamente todo el mundo.
Nunca pudiste? Quizá aún pueda…
Crees en vida extraterrestre? No tengo opinión, no me interesa demasiado.
Un libro? Cien años de soledad
Un momento? Ahora
Un lugar para visitar? El interior de la pirámide de Menkaura
Una película? Dos, Indiana Jones y el arca perdida, y Casablanca.
Una canción favorita? Muchas, El far del sud, de Sopa de Cabra, o Benvolgut, de Manel
Una manía? No soporto que toquen mis cosas
Un deseo? Seguir vivo