Si no das pan a quien se muere de hambre, se muere. Lo demás es secundario... Desde que descubrí el placer de dar, no he dejado un solo día de ser totalmente feliz. Vicente Ferrer

divendres, juny 12, 2009

Estamos jodidos

Hola,

Espero que estéis muy bien, alegres, guapos/as (más "as" que "os") y que todo, todo, todo os vaya muy bien.

Aprovecho para deciros que tanto Luz como yo estamos bastante bien, sobre todo Luz, porque a mí cada vez me pesan más los cuatro decenios que cargo..., y cada vez parezco más una uva pasa, je je je

Escribo este post hoy, además de para saludaros, para comentar una situación y pediros vuestra ayuda.

Como sabéis, Luz y yo, participamos, con otros amigos, en una organización de ayuda a las aldeas pobres del Perú. Esta asociación, que comenzó con algunos envíos puntuales de ropa, libretas, y cositas así, por parte de los amiguetes que viajábamos al Perú, se ha convertido en estos últimos dos años en una verdadera solución para muchas familias del altiplano andino.

En la actualidad hemos ayudado a que más de 200 familias tengan un aporte a su espantosa alimentación, y una ayudita en su precaria economía, facilitando todo lo necesario para la creación de pequeñas granjas ganaderas, siguiendo aquello de "enseñar a pescar y no dar el pez".
El éxito de la iniciativa ha sido tal que se ha puesto en marcha en nuevas comunidades (http://amicsdelperu.blogspot.com), como las de ILLAPATA, ARAWARA, PALLPACALA, y otros nombres así de raros (en total mas de 300 familias y un millar de niños), pero no estamos llegando...

Y por eso os escribo, para pediros vuestra ayuda. Con los fondos actuales, subvención del Ayto. de Sabadell y aportaciones de los socios, tenemos para sobrevivir poco menos de un mes y no tendremos más remedio que dejar de nuevo aquellos pueblos en la puta miseria en la que viven.

No es mucho lo que se necesita, y sé que ninguno de nosotros va muy sobrado, je je je, pero os pido que lo penséis y que hagáis llegar esta información a otras personas que puedan estar interesadas. De verdad que nuestra capacidad esta al límite. Hace más de cinco años que hacemos esta labor y nunca habíamos necesitado ayuda externa urgente.

Tenemos un par de folletos, uno en catalán y otro en castellano (podéis pinchar encima para bajarlos), para que nos echéis una mano en extender la información y conseguir llegar a más gente.
También quiero recordaros que no tenéis ninguna obligación conmigo, ni con nadie, y que es una decisión absolutamente libre que respetamos al cien por cien, pero si uno no acude a los amigos, ¿a quién a va acudir?

Os agradecemos de todo corazón la paciencia por leer hasta al final y os enviamos un beso muy grande,

Jordi i Luz

dimarts, maig 05, 2009

La histeria como modo de vida

Hola,

No soy muy aficionado a comentar en este foro temas de actualidad, sin embargo creo que es justo parar un segundo a reflexionar sobre la histeria colectiva en que parece nos vemos sumido día tras día.

El nuevo brote de pandemia histericida se acaba de dar en estos días: la fiebre de las narices.

No paro de escuchar en la radio, ver en televisión (ojo, en todas las televisiones), en la prensa y en las portadas virtuales de todos los medios, referencias a la maldita gripe. Por supuesto no dudo de la importancia de un brote de un virus con nombre de robot de la guerra de las galaxias, pero me parece de una imbecilidad espeluznante el trato que se le está dando, que si nivel cuatro, conexiones con la OMS para ver si ya se ha alcanzado el nivel cinco, joder, parece el último partido del Barça !!!

Esta histeria ha sustituido a la de la crisis, más real, aunque también me gustaría saber en que porcentaje inducida por la misma carencia de materia gris, y que a su vez sustituyó a otras histerias de turno.

Sin embargo el tratamiento que se le está dando a esta gripe es increíble. No es que no sea trágico que mueran doscientas personas por esta causa, es una barbaridad, pero es que esa misma cifra son los niños que mueren de hambre en MEDIA HORA en todo el mundo, joder, un poco de cerebro y sensibilidad. ¿Cómo podemos estar en manos de los audímetros?

Imágenes de gente con mascarillas por la calle, en los cafés, paseando tranquilamente como si fuera una moda urbana más, como cuando se pusieron de moda aquellos calentadores horribles o los tejanos espermicidas con patas de elefante.

¿Es que no saben estos miserables de los medios el daño que hacen con tanta histeria? ¿No saben lo que significa cerrar el tráfico exterior a un país? ¿No saben la cantidad de gente que por su culpa quedará en la calle, sin trabajo, sin coberturas, en un país en que encontrar un buen lugar es una odisea que dura una vida? ¿Van a pagar la CNN, T5, Europa Press, etc., etc. por el daño que están causando? ¿Se atreverá algún político a decir que es importante, pero no tanto? ¿Se puede ser más miserable? Y aún más, ¿se puede ser más hipócrita? La respuesta a todas estas preguntas es no. Por desgracia.

Ayer escuchaba al profesor Sala i Martín reflexionando sobre este tema, más o menos en los mismos términos que yo, pero con más clase, claro, y sacó una palabra en su perorata que me encantó, "infodemia". No esta en la página web del RAE, pero su significado es más que evidente, pandemia provocada por la información.

Yo quisiera ir un paso más allá y preguntarme en este artículo qué parte de nosotros mismos todavía somos nosotros. ¿Nos hemos convertido ya en un muñeco permeable de pim-pam-pum, que además de recibir los golpes diarios, se le inyecta la materia de la que estar relleno? Quisiera pensar que no, pero creo que el ruido constante, el bombardeo de subnormalidad profunda, la poca educación vital, ser una sociedad de adolescentes mal criados, reclamadores de derechos inventados, sumisos ante el gran hermano, miedosos, inseguros recalcitrantes, grandes comunidades con esponjas deformes por cerebro, y tragadores de basura por cualquier orificio, natural o provocado, me llevan a pensar que sí, que en efecto una gran parte de nuestra sociedad no es más que un ejército de muñequitos pim-pam-pum.

¿Listos para el próximo golpe?

Que pena.

dilluns, abril 20, 2009

Mi primer día libre...

Hola,

En los últimos 20 días no hemos tenido (por varios motivos) ni un solo día libre. Ni siquiera he tenido tiempo de colgar artículos y, lo que es peor, de contestar algunos correos de amigos.

Espero que este último punto lo pueda solucionar durante el día de hoy.

Pero a lo que iba, ayer tomamos el día libre y nos fuímos a bucear, cuando regresábamos del buceo viví una de las mayores experiencias que he tenido jamás. En el arrecife de la Isla Catalinita vimos cuatro tiburones grises que estaban alimentándose en su buffet particular..., y claro, nos tiramos con ellos.

Fuímos un amigo mío, Franco Cotti, y yo, y tuvimos la gran fortuna de nadar con cuatro animales espectaculares. Tuve además la gran fortuna de poder sacar una foto a poco menos de 50 cm. de distancia de uno de ellos, un animal que mediría cerca de dos metros y que me dejó el cuerpo con una sobredósis de adrenalina que todavía mantengo.



Os invito, como siempre, a que vengáis a vernos y os prometo que os llevaré a este lugar.

Saludos,

dissabte, abril 04, 2009

La nostra nena

Hola,

Fa uns dies varem tenir la gran oportunitat de visitar a la que va ser la nostra “filla” durant un any i a la seva meravellosa família actual.

La nena, els que la veu conèixer ja sabeu el seu nom, està extraordinària. Molt divertida, com es suposa a qualsevol criatura feliç de tres anyets, i molt maca (molt més de lo que estava amb nosaltres). Viu amb els seus pares, una parella meravellosa i amb un cor tan gran que mereixerien una estàtua a la plaça del seu poble, i amb el seu germanet, que l’estima més fins i tot que si hagués estat “parida” per la seva mare adoptiva.

Viuen tots quatre una vida de família senzilla, però amb tanta riquesa que deixa en ridícul els números del banc mundial per fer front a aquesta crisis maleïda.

Lo cert és que em falten paraules d’agraïment i de satisfacció en veure com està la nena, i també l’emoció em faria repetir-me en mil i un tòpics, tots encertats, així que ho deixaré aquí.

Només donar gràcies infinites de tot cor a la L., al J.M. i al G. per formar una família exemplar i ensenyar-nos a la resta del mon una lliçó de generositat que hauria de ser estudiada a totes les escoles de psicologia.

Un petó immens.

dijous, abril 02, 2009

Ahora que he vuelto a correr

Hace un par de semanas que decidí volver a correr. No es una decisión gratuita, al contrario, tiene un significado muy importante, y es por eso que hoy voy a hacer terapia personal sobre esta cuestión.

Debo aclarar primero, para todas aquellas sonrisas maliciosas, que no se trata de un intento desesperado por mantener la figura (perdida ya en los laterales), ni de un modo de “desestrés”, en absoluto, aunque es evidente que para ambos fines también me valdrá el esfuerzo.

Hace ahora poco más de diez años tomé la misma decisión. Contaba entonces con unos veintiocho o veintinueve años, y mi estado físico era deplorable. Creo recordar que jugaba a fútbol sala por aquel entonces en un equipo increíble que se llamaba Hijos de Paquita (no es broma, incluso ganamos varios campeonatos), pero mi fondo físico estaba acorde al nombre del equipo, un tanto ridículo. Iba pues en ese momento a cumplir los treinta años de edad y recordé que con quince había logrado correr una carrera popular que se realiza en mi pueblo, Viladecavalls, de doce kilómetros de distancia y en la que su sube a un pico empinado que arranca los higadillos a todos sus participantes. Me pregunté en ese entonces si sería capaz, quince años después, de repetir la gesta. Y entrené duro hasta que lo conseguí. Desde entonces seguí corriendo y esto se convirtió en una afición que me ha durado muchos años.

Justo me ha durado hasta hace unos tres, momento en el que por desidia lo fui dejando.

De aquel inicio en la carrera de fondo han pasado diez años, y me vuelvo a hacer la misma pregunta, ¿sería capaz de correr con cuarenta lo que corrí con quince y con treinta?, la respuesta es que no, y por eso he vuelto a correr.

El otro día, mientras sufría como un desgraciado para hacer seis kilómetros totalmente planos se me ocurrió la idea de este artículo, y comencé a recordar. Mi mente aparcó el sufrimiento que le enviaban todos los músculos de mi cuerpo y comenzó a recordar todas las cosas que me han pasado en estos últimos diez años. Entonces comprendí lo mucho que he cambiado, y de eso es de lo que quería hablar hoy.

Hace diez años, además de vivir todavía en Europa, ni siquiera conocía a las personas que más me han acompañado en estos años y que han supuesto realmente mi crecimiento como persona. Incluso la primera vez que me afeité la cabeza fue en el año 1998…

Entonces no conocía a Xesca, algo que me parece increíble, ni tampoco conocía a mi hermano Cecilio, con quien arrancamos entonces (por vía de la carrera) una amistad tan profunda que todavía dura y que me mantiene ligado, más de lo que yo mismo querría reconocer, a mi casa.

En estos últimos diez años cambié casi todas mis amistades por otras nuevas entre las que se cuenta Cecilio, pero también Jaume y José, y Julia, y Pitu, y la propia Xesca, además de otras muchas entre las que se encontrarán también las vuestras si hacéis el mismo ejercicio de memoria.

Han sido diez años de cambios continuos, me divorcié y conocí a Luz, cambié de trabajo, y de país, sufrí la crisis de los cuarenta con siete años de antelación, fui padre y viajé más que nunca, pero sobre todo, me hice adulto y comprendí por fin lo que significa eso. La responsabilidad que entraña ser responsable, perdón por la redundancia, de los propios actos, no del hecho de reconocerlos, que siempre lo he asumido, sino de comprender que todo lo que pasa en la vida es fruto de nuestro propio pensamiento y de nuestros actos.

Dejé de quejarme porque por culpa de los demás me pasarán a mí las cosas o no pudiera realizarlas. Acepté que mi propio pensamiento es lo que crea mi realidad y comencé a pensar que iría más allá, que viajaría, que conocería el mundo, que todos somos únicamente responsables de lo que nos ocurre y que no podemos plantearnos la vida según las necesidades o acuerdos con los demás. Ellos también son los responsables de haber aceptado o incitado esos compromisos. Me saqué la culpabilidad de encima como una manta vieja atestada de piojos y empecé a caminar por lo que realmente quería.

Algunos de los proyectos iniciados en este tiempo no se han cumplido, otros están, como se diría, en el tintero, pero una gran parte han llegado a buen puerto. Y lo mejor es que la gran mayoría están incluso por gestarse.

Hice amigos de verdad, no compañeros de trabajo (que los quería y quiero muchísimo), ni compañeros de gimnasio o de equipo de fútbol, sino amigos, personas a las que no es necesario dar explicaciones y a quien tampoco se le exigen, pero que siempre están ahí y para quien siempre tengo un momento y una sonrisa. Comencé a ser lo más cordial posible con todo el mundo (con las limitaciones propias de mi carácter seco y tozudo) y, por encima de todo, comencé a quererme y comprenderme tal y como soy. A aceptar mis fantasmas, mis miedos, a airear mis cadáveres en el armario para que no apesten, y a tratarme como trataría al mejor de mis amigos.

Diez años en los que he tenido la fortuna de participar en proyectos inimaginables, como la escritura y publicación de un libro, o como colaborar para dar medios de vida a más de doscientas familias que no tenían ni con qué comer. He sido tutor de una niña que ya es una adolescente, padre de una niña impresionante que todavía, después de dos años, me abraza y me acaricia la calva como si fuera el vientre de su madre. He conocido a personas tan increíbles y generosas como los padres actuales de esta niña, a abogados que han renunciado a ejercer de burócratas para dedicarse a ayudar a sus paisanos, gente de dinero entregada al cien por cien con causas solidarias, a un joven que viaja por el mundo haciendo de payaso callejero, a una familia en la que cada miembro es de una nacionalidad diferente, a la capacidad de perdón de mi padre, al nacimiento de mis sobrinos, a consolidad una relación maravillosa con Luz, y a tantas y tantas cosas que se me agolpan y sólo parecen farfulladas de un prepotente. Nada más lejos de mi intención.

Ahora, mientras me fumo un segundo cigarrillo culpable, tecleo este post con una sonrisa en la cara, no en vano me contemplan varias fotografías que certifican una parte de lo expuesto, y han sido tantas las cosas magníficas que me han ocurrido que me he vuelto un coleccionista de ellas. No puedo dejar pasar por mi lado una oportunidad sin agarrarla con las dos manos y morderla hasta que no queda nada de ella.

Claro que los años también van pesando, pero más que los años lo que me mantiene más tiempo en el sofá del que yo desearía es la pereza, la gran enemiga de cualquier adulto. La pereza que mantiene nuestras intenciones en sólo eso, intenciones. Pensamientos de “yo haría”, o “si no fuera por… haría”, uff, sí, muchas cosas haríamos que en realidad no hacemos por pura pereza o miedos infundados.

Así que desde hace un par de semanas una de estas perezas se acuesta en el sofá viendo infames programas de televisión mientras yo salgo de nuevo a correr.

Salut,

dissabte, febrer 21, 2009

I ja van dos...

Hola a tots,

Avui tot just pensava que ja fa més de dos anys que vem marxar de la nostra terra per començar camí en un lloc que molts relacionen amb el paradís.

El dia que va fer un any de la meva sortida inicial vaig publicar un post, i ara, que ja han passat dos, ni tan sols em vaig adonar de la data d’aniversari.

Moltes coses han passat en aquests dos anys, moltes al mon, moltes a la nostra família, als nostres amics, però sobre tot a nosaltres mateixos. I avui puc dir amb tota la tranquil·litat del mon que som dues persones totalment diferents als que vem marxar aquell llunyà novembre de 2006.

La nostra idea llavors era marxar per estalviar i tornar a casa tan aviat com poguéssim, fins i tot ens vem posar el termini en dos anys. Ja han passat i no és així. I no només perquè econòmicament no tinguem la capacitat encara de tornar, gràcies en part a les meves intuïcions borsàries i a l’ajut del traïdor del constructor, si no perquè ens trobem a gust aquí.

Recordo que al principi se’m va fer molt coll amunt estar separat de la gent que estimo, de la família i dels amics principalment, i que aquest “live motive” era un gran pes per tenir presa per tornar. Malauradament (o per sort), i per greu que puguin semblar les meves paraules, ja no sento aquest pes. És evident que trobo a faltar moltíssim els meus amics, el meu pare i ma germana, però no és un motiu prou fort per haver de tornar. És clar que estimo moltíssim als mateixos que estimava, que no ha canviat ni un petit grau aquesta estima, enyoro i estimo a la Xesca i al Toni, al Cecilio i la Maria José, al meu pare, és clar, a la Júlia que sempre la tinc present, les converses amb el Miguel Àngel i la mirada intel·ligent de la Mise, a tots, al Pitu i la Barbara, al Jordi i la Roser, al Salvattore i l’Elena, a qui vaig poder conèixer fa poc, al Jaume, i a molts que espero no us sentiu malament si no us trobeu en aquesta improvisada llista. Però tot i així no vull tornar.

Per suposat la vida sempre te sorpreses i potser només en acabar d’escriure aquest post em truquen de l’empresa i cap avall que fa baixada, desitjo i espero que no sigui així.

No se realment si hem patit una evolució o una involució, de veritat que en tinc forts dubtes sobre això, però de lo que estic absolutament segur és que la nostra vida aquí és molt més fàcil (amb les seves dificultats), tranquil·la i plena de la que fèiem a la meva estimada Catalunya.

En aquests llargs dos anys he tingut l’oportunitat de conèixer gent nova (encara avui puc dir que no he fet cap amic, si be el Samuel, el Germán i la Juana podrien anar ocupant aquest qualificatiu...), però sobre tot he tingut la gran oportunitat de fer moltíssimes coses, algunes d’elles impensables a Barcelona, com per exemple pujar en avioneta, en catamarà, en buggie, en moto, en monstercar, en quad, en 4x4, en camió, en llanxa, a cavall, i lo que és més increïble, les he pogut “conduir” totes. He visitat coves i platges, boscos, palmerals, els fons marins, vaixells enfonsats, he aprés a fer submarinisme, i a esquivar motoconxos per la carretera, he menjat moro, llagosta, mofongo i lambí, he vist nens i nenes per tot arreu sempre amb les dents blanques pel davant, també d’altres que no ho passen tan be, morts tirats a la carretera coberts amb un cartró sense que ningú els recollís i gent disposada a fer-se la mollada de la seva vida per ajudar-me a treure el cotxe atrapat a un fangal en mig d’una turmenta tropical, he viscut huracans, vaguades, sol i pluja en poc més de cent metres, he anat a Miami, i a Jamaica, he vist tallar la canya de sucre a matxet, haitians amb les pells pintades de blanc pel dia de tots sants, esglésies inverosímils amb cabres passejant pels seus sostres, he deixat de córrer i fumo més de lo que voldria, però estic moreno, he anat a sentir predicadors, em diuen príncipe, he après que vol dir ponchar a algú, i se qui és A-Rod, també se distingir la baxata del merengue i he escoltat el Perico Ripeao, em fa gràcia que tot es diu Duarte i he vist als nens cada matí posar-se en posició de firmes per veure l’alçada de la bandera, i lo que em falta encara !!!

Sempre tinc a la meva oficina tres fotografies fixes, una que surten el Jose, el Jordi, la Roser, el Cecilio i la Maria José assentats a un catamarà, record de la seva visita, una altre amb la meva estimada Julia, el seu home que tothom confon amb el cantat de Jarabe de Palo, je je je, i els seus dos guapíssims nens, i una altre en la que està tot l’equip de vendes de la meva antiga empresa, amb el Pitu al capdavant. Escolto RAC1, llegeixo amb extraordinària alegria cada correu que rebo del Miguel Àngel, recordo a la Xesca en totes les meves oracions, i parlo amb el meu pare cada vespre pel Messenger, però no vull tornar.

Desconec que i quant em durarà aquest sentiment, però us haig de reconèixer que fora d’Europa tot és molt més clar i el temps es mesura d'una altre manera.

Fins ben aviat, tan de bo ens vingueu a visitar i pugueu entendre de primera ma lo que he intentat explicar, com sempre a modus de teràpia, en aquest article.

Un petó molt gran per a tots i totes.

dimecres, febrer 04, 2009

¿Decepción yo? Nunca con Capgrós Termolactil

Hola,

Quizá os sorprenda el título del post. Evidentemente tiene relación con las últimas semanas de mi vida personal, y a pesar de lo endogámico y egocéntrico que ya es este blog, hoy me gustaría comentar sobre la decepción como forma de crecimiento.

Los más cercanos ya sabréis que hace un par de semanas sufrimos una gran decepción en nuestra vida, para no ser muy pesado sólo añadiré que nuestra ilusión se vio truncada en apenas dos horas sobre un tema de muchísima importancia para nosotros. También en la construcción de nuestra vivienda hemos vivido una profunda decepción, y ayer recibí el informe editorial de mi segunda novela, al cual, y para hacerme un favor, sólo calificaré de espantoso.

Tres temas vitales en mi/nuestra vida frustrados en apenas dos semanas. No está, mal, ¿verdad? Además los tres palos de la baraja, emocional, económico y de ego profesional.

La primera opción de respuesta, a medida que se producían las noticias, era sencilla: que les den. A lo que sea, pero que les den.

Después la reflexión ha transmutado la respuesta, y de eso es de lo que me gustaría reflexionar en voz alta.

El primer problema de la decepción se crea antes de que se produzca, como bien sabéis, y parte de las expectativas. No es sano crear expectativas en la vida, ni fundadas ni infundadas. Son la base de la crisis y del sufrimiento. Si nada esperas, nada te decepciona y todo lo que ocurre forma parte de la sorpresa de la vida. Ahora bien, ¿quién es el guapo capaz de vivir así? Yo, desde luego, no, pero lo intento.

Creo con toda sinceridad que la base de la vida es trazarse planes, algunos a corto y otros a más largo plazo. Tener el valor de pensar, de sentir, de escucharnos que queremos y tirar adelante con todas las consecuencias, pero sobre todo aceptar con una sonrisa lo que ocurre mientras se consiguen las metas, y, si las metas son queridas de verdad, no abandonarlas nunca.

Después de unos días de reflexión he llegado a la conclusión de que ésa es la única manera de vivir, con una sonrisa de alegría sincera y permutar todo el resto de emociones en esa sonrisa. Una vez escribí que era extremadamente afortunado por el simple hecho de ser varón, blanco y occidental, y lo reafirmo. Pero al igual que esa apariencia es una simple coincidencia, todo lo demás que ocurre en la vida también. Quizá de las pocas cosas que podemos decidir en verdad es cómo afrontamos lo que no hemos decidido.

Decidir qué hacer cuando las cosas parecen favorables y decidir qué hacer cuando creemos que no lo son tanto. Ésa es nuestra misión. Mantenernos en un baremo de oscilación corto, no largarnos como el badajo de una campana golpeando ruidoso en todas direcciones ante cada tirón de cuerda. Por más fuerte que sea el tirón.

Reconozco que esto es mucho más fácil de escribir que de hacer, e incluso reconozco por enésima vez la terapia que supone para mí publicar estas líneas, pero también siento una profunda alegría al saber que si decepciones tan grandes no han roto mi paz, ni las ganas de construir y de vivir es que estoy en el buen camino, que en estos últimos años he crecido y me siento orgulloso de ello. En otro momento de mi vida habría entrado en cólera y destrozado a golpes de vara, o de ironía, a cada “culpable” de mi decepción, como cuando con seis o siete años no pude resistir que otros niños hubieran hecho una figurita de barro mejor que yo y las destrocé todas a golpe de tranca, o como cuando alguien me decepcionaba y lanzaba puyas quevedescas contra su persona.

Nada de eso anida ya en mí, ni siquiera la culpabilidad por no haber previsto que las cosas saldrían de otro modo al planeado.

Mucho me queda todavía hasta el punto de no sentir decepción ante las sorpresas de la vida, pero estoy convencido de que también me queda mucha vida para aprender esa lección. Por lo menos sí que he aprendido a disfrutar de todas ellas.

dilluns, gener 19, 2009

Parada i Fonda dels Dos Peixos

Hola,

El passat 14 de juliol de 2007 vaig publicar un article desitjan sort i presentant-vos a tots vosaltres a una parella d'amics, la Sandra i l'Ivan, que havien decidit deixar-ho tot i marxar per un temps indefinit a vitjar per la vida.

Be, fa un parell de mesos que van decidir tornar després d'un any i mig d'aventures que els han omplert més que trenta darrera un escriptori.

Desconec qué tenen al cap, qué han patit (recordo un dia que la Sandra explicava com a un hotel a mitja nit els queia un líquid al damunt mentre dormien, i era el veí de l'habitació de dalt que s'estava pixant a sobre i els pixums regalimaven entre les canyes que separaven els dos pisos), qué han gaudit, a les fotos ho podreu veure, però sobre tot m'agradaria saber que tenen a dins, perquè ara somriuen amb la mateixa expresió de la Gioconda..., ¿qué saben ells que no sabem la resta?

Si voleu trobar alguna solució o voleu saber una mica més d'ells aquí us posso, de manera molt reduïda, un petit tast del seu àlbum de fotos, però per veure-les haureu de punxar a: http://www.dospeixos.net/fotos/)

Llocs com Taiwan, Hong Kong, Tailàndia, Malaysia, Singapore, Auroville, Tamil, Nadu Kerala, Sri Lanka, Ahmedabad, Amritsar, Jodhpur, Vashisht, Delhi, ...

No està malament, oi. Déu n'hi do quina barbaritat de llocs que han visitat, i nosaltres a l'oficina...

Si voleu saber més coses visiteu-los directament a:

http://www.dospeixos.net/blog

Estaran molt feliços de saber de vosaltres.

dissabte, gener 17, 2009

122.105 ...

Hola,

Hace un par de noches, en uno de los más de cien canales de televisión que se reciben en casa, vi un programa en el que agrupaban, para nuestra vergüenza y asombro, todo lo consumimos durante la vida de golpe, es decir, calculaban (siempre en base a la sociedad británica) que tomamos unos diecisiete mil litros de leche y colocaban diecisiete mil botellas de leche en un descampado, lo mismo con los rollos de papel higiénico, piscinas rebosantes de excrementos, latas de cerveza, zapatos, judías en lata, y así todo el ingenio que desbordaron los guionistas. Cuando paga otro...

Pero hubo una parte del reportaje que me dejó pensativo y que enseguida supe que haría un artículo sobre eso, aunque no estaba seguro de qué escribir en él. En el video de NatGeo aseguraron que la media de palabras de una persona en toda su vida es de ciento veintidós mil ciento cinco. ¡En mi caso particular me parecieron muy pocas! (debo reconocer que también me parecieron pocas diecisiete mil botellas de leche...)

Lo primero que hice al conocer la cifra fue contar las palabras de mis novelas, a ver cuantas eran entre las dos, y mi sorpresa aún fue mayor ya que según el procesador de textos la cantidad de ambos escritos es de unas 285.000 palabras, sólo en dos novelas. Si contamos que una persona media pueda leer unas quinientas obras en su vida la cifra del reportaje no cuadra por ningún sitio. Claro que ellos se referian a las palabras "habladas" fonéticamente en una vida, pero aún así me parecen muy pocas.

Si damos por cierta esa cifra (que no me la creo mucho) quiere decir que habemos algunos que hablamos como cotorras y otros que no dicen nada. Yo estoy en el primer grupo y eso me ha hecho tomar en serio la cantidad de tonterías que puedo decir al día. Y no me refiero a tonterías de tonto (que también las digo en cantidad) sino a intrascendencias, bobadas de trabajo, gilipolleces de cotilleo, comentarios sobre Fernando Alonso, estupideces de ésas.

Si sólo tenemos cien mil palabras no podemos desperdiciarlas en bobadas, ¡con la de cosas importantes que tenemos para decir y no decimos! Claro, después se nos acaba la cifra y se nos quedan la mitad de las cosas en el tintero vocal.

Por eso os animo desde aquí a hablar menos, bajemos entre todos la cifra de las cien mil palabras y dejémosla en cincuenta mil, pero que sean cincuenta mil palabras reales, de verdad, con sentido, que expresen cosas ciertas, huyamos de la banalidad absurda en la que nos hemos visto metidos. No hablemos con gente que no nos interese, no digamos cosas sin sustancia, porque cuando mezclamos algo importante se pierde en esa amalgama de palabrería. No hablemos mal de los demás, no alabemos el juego de Messi con más palabras de las que merece, digamos a los nuestros lo que nos interesan y dejemos el par de palabras básicas "Hola" y "Adiós" para los demás.

No nos preocupemos por si nos tratan de antisociables o de raros, ya lo somos, yo por escribir esto y ustedes por leerlo hasta el final. No nos preocupemos de gente que su contador de palabras ya ha expirado por el mal uso.

¡Hagamos huelga de palabras caídas! ¡No a la banalidad!

(los SMS y los e-mails estúpidos también cuentan)
... silencio.

dimecres, desembre 31, 2008

Feliç any nou

Hola a tots,

Ara, quan en aquesta part del món encara estem a l'any 2008 i tots vosaltres heu traspassat la línea imaginària que divideix el temps per entrar en un nou any, la Luz i jo us volem desitjar algunes coses.

Que sigueu feliços i conseqüents amb aquesta felicitat, que la cerqueu, que la conserveu com la fabul.la de la papallona, sense aixafar-la, deixant-la respirar i gaudint en cada moment dels seus colors, però sobre tot aprenent de la seva transformació.

I és aquesta la reflexió que volem fer pel nou any, que nosaltres ens apliquem en primeríssima persona, si un cuc repulsiu que només ens inspira por i fàstic és prou capaç de convertir-se en una papallona extraordinària, com nosaltres que som éssers evolucionats no serem capaços de fer el mateix.

Sort, bones noves, amor per un mateix i pels altres, i evolució, amb tot el nostre carinyo,

Petons !!!!

Jordi i Luz.