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El comemierda

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Ayer, como casi todos los domingos, salí un rato en bicicleta. La mía es de montaña, de esas con las ruedas gordas y suspensiones por doquier para proteger lo que queda digno de protegerse (más bien poco) a través caminos de tierra, piedras, raíces y todo tipo de accidentes terrestres.  La ruta que escogí consistió en una trocha desde mi casa hasta lo que se conoce como Los Quesos, y que no es otra cosa que una granja con fama de hacer buenos quesos, y regresar, pero vale decir esa granja no es la única que se atraviesa en los poco más de cuarenta kilómetros de pedaleo, sino que durante el camino hay varias granjas ganaderas que suplen a la industria hotelera de la zona.
Una de ellas, la más grande, está a unos quince o dieciséis kilómetros de casa y a poco menos de cuatro o cinco del punto de retorno. La delimita una cerca en la que a mi paso se agolpaban medio centenar de vacas, o un centenar, o un millón, como fuera, un paquetón de vacas. Al verlas, y de manera instintiva a pesar d…

El gran estadista

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Leía, a raíz de la muerte de un político español del que todo el mundo destacaba que había sido un gran estadista, un tuit que decía algo como que el estado per sé no existe más allá de sus personas, de modo que un buen estadista sólo podía ser alguien que estuviera preocupado por ellas y no por los intereses creados, por el estatus quo, por las instituciones, ni por tapar la porquería que toda macro organización genera. Un buen estadista sólo respondería a una buena persona. La explicación, mucho más brillante que la mía, más corta y contundente (he buscado el tuit y he sido incapaz de encontrarlo), me pareció extraordinaria por su capacidad de extrapolación. Es decir, si cambiamos la palabra estado por cualquier otra organización nos daremos cuenta que funciona igual. Un gran empresario, un gran directivo, un gran alcalde, un gran ingeniero, un gran capitán, ninguno de sus escenarios existen por sí mismos, no hay empresa, ciudad, proyecto, equipo o comunidad de vecinos que se aguant…

El cumpleaños de Quim

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El día que cumplió cincuenta años, se levantó con unas terribles ganas de cagar. El intestino se le había removido en la madrugada como una anguila perseguida por un tiburón y lo hizo saltar de la cama. Dormía desnudo y el baño, a un par de metros de la cama, siempre mantenía la puerta y tapa del váter abiertas, por lo que en dos zancadas ya había metido el culo en el hueco de la taza. El primer retortijón le arrancó una mierda dura, larga y pesada que sintió correr por el último palmo del intestino antes de cruzar el recto y caer a plomo sobre el agua estancada del retrete. Sintió un placer rayano en lo ancestral al notar como los músculos anales cerraban su agujero y la mierda dejaba de pesar en su cuerpo. Una sonrisa de satisfacción le cruzó el rostro mientras estiraba la mano derecha para sacar un par de palmos del rollo de papel higiénico que colgaba junto a él. Hizo un par de pliegues y con la misma mano derecha buscó a tientas el hoyo que debía limpiar. Actuó como siempre, con…

El Perú ya no está jodido

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La primera vez que viajé a ese maravilloso país fue en el año 2003 y lo hice con un grupo de personas muy especiales de las que aprendí tanto que ni siquiera en una novela larga como La virgen del Sol caben sus enseñanzas. Aprendí a ser paciente (los que me conocen deben estar poniendo una cara de esas de ¿y cómo narices era antes si ahora dice que es paciente?), me comí un mango por primera vez en la vida, comprendí que todo está conectado, sentí el efecto mariposa en modo bofetada potencia tsunami y nací de nuevo, allí, entre sus rocas milenarias, sus cumbres imposibles y sus paisajes abrumadores.
En toda vida hay momentos y lugares que te cambian, y para mí el Perú fue el país en el que desperté. Como diría Piqué: “Perú, contigo empezó todo”.
Gracias a ese viaje me conocí a mí, y es curioso porque llevaba entonces treinta y tantos años viviendo juntos y casi no nos habíamos hablado, conocí de verdad a mi maestra, viví mi primera epifanía, me hice vegetariano y gracias a eso conocí …

Cuatro de abril

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Hoy es cuatro de abril otra vez, por vigesimoquinta vez, es cuatro de abril. Hoy hace veinticinco años que aquel puto cáncer te venció, que nos derrotó, que nos dejó sin tu presencia.
A partir de mañana mi vida sin ti será mayor de lo que había vivido a tu lado. Nadie debería vivir sin su madre.
En pocos días además voy a tener la edad que tú tenías cuando se te llevaron, y soy tan joven, mama, tan joven que no puedo imaginar lo que supuso para ti dejar la vida en el mejor momento, cuando nosotros ya éramos mayores, cuando podías vivir con tu pareja, cuando teníais, después de un montón de años de andar contando hasta la última peseta, cuatro duros en el bolsillo para disfrutar. La muerte es una mierda, es la peor condena posible, el castigo definitivo, el desastre absoluto, pero la tuya era sobre todo inmerecida, nunca te escuché desear el mal a nadie, siempre defendiendo los motivos de los demás, siempre poniéndote en sus zapatos, siempre enseñándome a ser mejor persona.
Me es difíc…

Ahora que soy Ángel María

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Les veía casi siempre a la vuelta. Llegaban con sus vestidos coloridos, las gorras de visera corta vueltas para atrás, los guantes con los dedos descubiertos y sus zapatos de bailarines de claqué. Sólo les veía regresar porque salían muy temprano, demasiado para un niño de mi edad, pero mientras desayunaba con mi hermana y mi madre en la mesa de madera de la parcela, bajo el toldo que colgaba del avancé, subían por la calle del camping montados en sus armaduras flacas de tubos pintados, agarrados a aquellos cuernos curvados como jinetes de avestruces. Las ruedas grandes, mucho más que las nuestras pero delgadas, apenas de un par de centímetros de grosor, y un juego de platos y piñones que hacían restañar con elegancia tirando de pequeñas palancas pegadas al tubo principal del cuadro, por encima de donde llevaban amarrados sus botellines de agua con publicidad de bancos y cajas. 
Después, al cabo de las horas, les volvía a ver en pantalones cortos o bañador, siempre sin camisa como to…

Cinco noches con Julia

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Por fin, tras meses de haber finalizado Anacaona, la última princesa del Caribe, quería comentar que mi próxima novela se encuentra en el último tercio de su escritura. 
No es una novela como las que he escrito, de hecho es casi opuesta a mis anteriores obras, pero me encuentro en el momento justo para escribir una historia de calado más urbano e intimista. Una obra en la que se mezclan realidad y ficción para construir una vida que no fue, pero que perfectamente podría haber sido y con la que estoy convencido de que muchos os sentiréis identificados. 
Es una obra que no podría haber escrito antes, y que difícilmente podré escribir dentro unos años, pues el punto actual de la mitad de mi vida, o por lo menos de lo que debería ser la mitad cronológica de una vida, es el momento justo para explicar lo que ocurre en Cinco noches con Julia. Ese espacio en el que la experiencia de lo vivido pesa en la mochila lo mismo que la inocencia de la esperanza por lo que ha de venir. He escuchado m…

Los cinco minutos de Andy Warhol

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Define la RAE el verbo gerenciar de la siguiente forma: gestionar o administrar algo. Para estar seguro, he buscado inmediatamente la definición de gestionar y el resultado es éste:   tr. Llevar adelante una iniciativa o un proyecto.tr. Ocuparse de la administración, organización y funcionamiento de una empresa, actividad económica u organismo.tr. Manejar o conducir una situación problemática.Y es curioso, porque tras leer los tres puntos varias veces no he sido capaz de encontrar las palabras humillación, abuso o narcisismo en la definición. 

Cuando trabajaba en Barcelona (hace algún tiempo, como dice la canción) lo hice en una empresa de distribución que contaba con una flota importante de vehículos y chóferes. Recuerdo a uno de ellos, una gran persona pero de espíritu pobre, apocado, incapaz de levantar la voz o la mano a nadie. Un currito, un pobre hombre que lo único que tenía era corazón. Un tipo al que todos usaban en sus bromas sin que jamás hubiera un mal gesto por su parte. …

Manuel y Hermes -Entrevista-Jordi Díez

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Por si es de interés, comparto la entrevista que tuve el honor de disfrutar ayer en el programa Manuel y Mermes, de Canal 4 RD, uno de los canales oficiales de la Corporación Estatal de la Radio y la Televisión Dominicana. Desde aquí agradezco profundamente a Hermes y Manuel Meccariello​, así como a todo el equipo de producción, y a Alejandro que lo hizo posible, el maravilloso trato recibido. ¡Muchas gracias a todos!
Para vosotros, amigos y lectores, espero que os agrade la entrevista y si estáis interesados en saber más sobre mis novelas podéis seguir este link -> http://author.to/JordiDiez

Una historia del camping

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A raíz de un post que colgué hace unos días en mi muro de Facebook, un amigo de la infancia, mi mejor amigo de la niñez me atrevería a decir y protagonista de la foto adjunta, me hizo el comentario de que debería escribir algo sobre nuestras aventuras de cuando nuestros padres nos soltaban durante los meses de verano en un camping para que nos asilvestráramos como los animales salvajes que éramos. Para los que no estén muy avezados con la cultura vacacional de la edad de hierro, los niños entonces se dividían entre los que no tenían vacaciones, los que iban al pueblo, los que no tenían pueblo, los que iban a donde los invitaban, los que íbamos de vacaciones a un camping, los que podían ir unos días a un apartamento, los que se alojaban en hoteles, los que tenían una residencia de verano y los que viajaban al extranjero, que eran una minoría tan mengua que jamás conocí a ninguno. 
Pensando en las palabras de amigo, en verdad no acostumbro a escribir de mi niñez porque fue maravillosa,…