diumenge, de març 25, 2007

Aprendiz de todo, maestro .. ¿de la vida?

Hola,

En estos últimos días he vivido una situación particular bastante triste. No os asustéis los que me conoceis, estamos bien, todos tranquilos, Luz y yo estamos en perfecto estado de revista.

No me refereía a nosotros, sino a un neoconocido de nuestro actual destino. Es él, su drama, su historia terrorífica y espantosa la que me empuja a realizar una pregunta muy importante, ¿vale la pena vivir la vida sólo con un propósito? Este hombre así lo ha creído y ha llevado sus creencias hasta el final.

No voy a entrar en un juicio a esta persona, en absoluto, porque además me merece un profundo respeto, pero sí llevo, desde que lo conocí, intensificando esta pregunta en mi larga lista de enigmas.

Por supuesto si os dijera, por ejemplo, que alguien dedicó toda su vida a la minería hasta que quedó sepultado en una gruta, todos diríais, ¡qué horror de vida!, pero si dijera que un biólogo murió en la selva Catapún mordido por una serpiente venenosa a la cual estaba estudiando, seguro que la opinión más numerosa sería la de ¡murió como él escogió vivir! Ya, claro, muy bien, pero también murió, ¿o no?.

Esa es la cuestión. ¿Es una vida completa aquella en que se ha dedicado la mayor parte a un sólo objetivo? ¿Es una vida completa aquella en que sólo se ha sido una persona?

Yo creo que no.

Quizá mi respuesta esté influida por que no tengo ni la constancia ni la capacidad para ser el mejor en nada, ni lo pretendo, y a lo mejor si midiese dos metros veinte toda mi vida estaría dedicada a meter la pelota en las cestas contrarías a la Penya. ¿Quién sabe?, pero creo que no. No me gustaría.

Yo pienso que una vida es mucho más rica, más intensa, más fructífera cuántos más aspectos pueda tocar. Si vives para trabajar, y sólo para trabajar, ¿qué más que queda?, si toda tu vida está dedicada a tu marido/mujer, ¿qué más aprendes?, si tu vida está dedicada sólo al atletismo, ¿qué te pierdes cuando pasas corriendo?

Sé que me hoy me expreso de forma atropellada, lo siento, pero es que me brotan los ejemplos como hongos en mi cabeza calva y no encuentro ni uno sólo que merezca la pena el esfuerzo de dedicarle lo más hermoso que poseo. Ni siquiera puedo imaginar algo así siendo campeón del mundo. Podemos coger el ejemplo de un fuera de serie en alguna faceta de su vida, el mejor, el que haya llegado a lo más alto, un deportista valdrá, Michael Schumacher, él ha alcanzado el mayor número de triunfos deportivos en la historia del automovilismo, muy bien, pero, ¿es acaso buen padre? ¿es acaso buen lector? ¿es acaso buen jugador de dominó? ¿sabe hacer fotos? ¿bucea? ¿ha visitado la selva? ¿ha dormido en el desierto? ¿ha estado enamorado? ¿sabe quién es él? ¿hace macramé? ¿habla catalán? ¿sabe de física? ¿sabe escribir? ¿ha catado varón? ¿se habrá perdido éstas y muchas otras cosas por sólo conducir un coche? Ojo, y estamos hablando de un hombre que ha tocado la cima en su especialidad del que podríamos decir que su esfuerzo ha sido bien recompensado y que con esa recompensa, sobre todo económica, podrá alcanzar muchas otras cimas.

Pero cambiemos al sr. Schumacher por un empleado de banca, y digamos que ha pasado toda su vida aprendiendo la amortización de créditos según el sistema francés. Es el mejor del mundo en eso, pero, ¿se habrá perdido todo lo demás?

No creo en esfuerzos de ese calibre, siento que una vida es mucho más completa si consigues experimentar el mayor número de sensaciones, emociones y conexiones posibles.

Un conocido dice que la calidad de una vida se mide por las vidas que toca, y estoy del todo de acuerdo con él.

Sin embargo creo que sí hay una cosa a la que dedicar la nuestra en exclusiva, sólo una y durante un tiempo, nuestros hijos.

Hasta pronto.

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Hola amiguito, hay otras cosas a las que dedicar el tiempo ocupado, el tiempo libre se ocupa sólo y pasa muy deprisa. Parece una tontería y aparte de serlo, me refiero obtusamente a que muchas veces nos dedicamos a nadar en la corriente que nos lleva. La mayor parte del día no somos dueños de de nuestro tiempo. Salvo que seas un multimillonario indolente, excéntrico e inmoral ( en el orden que quieras ). Ni siquiera puedes escoger voluntariamente el momento de ir al lavabo. Bueno, puede que tú si puedas porque entres en un trance-yoga de los tuyos, pero el resto de los mortales sentimos un apretón, una punzada centrípeta y/o centrífuga que nos empuja desde dentro patas abajo. Es un momento moderadamente aplazable pero inevitable. Somos esclavos de nuestras tripas y mollejas. Los vegetarianos sufren más porque sus procesos digestivos son más místicos y requieren tanta concentración mental que se quedan calvos, melancólicos y tienen que tratarse de astigmatismo y miopía.
Es triste pero se han acostumbrado de tal manera que lo niegan y afirman lo contrario con contumacia. ¿ No?.

Jordi Díez ha dit...

Señor Miguel Angel, eres la única persona en el mundo que me hace reír siempre !!!!!

Ya te lo he dicho muchas veces, estás desaprovechado.

Un abrazo.