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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: octubre, 2013

Mujeres valientes

Imatge
He de reconocer que no he conocido hombres valientes, más allá de las películas y novelas.
Para ser justo debería contemplar la figura de mi padre, y no por padre ni por razones de sentimentalismo, que las hay, sino porque realmente la vida le ha puesto tantas piedras en el camino que el simple hecho de haber tirado para adelante se debe considerar una verdadera muestra de valentía. Sin embargo, fuera de este ejemplo, que tan de cerca me toca, puedo afirmar casi con rotundidad que los únicos hombres valientes que he conocido en la vida han sido fruto de la imaginación de novelistas. Osados sí, unos cuantos, descerebrados también, bastantes, pero valientes, no.
Por fortuna, sí he tenido la dicha de encontrar mujeres valientes, muchas en mi vida. Mujeres que a lo largo de los años han sido ejemplo y demostración de una valentía interna, de una fuerza de convicción y un valor del que carecemos la mayoría. Mujeres que han sido mis maestras, a las que he admirado durante periodos de mi hi…

Tras esa ventana...

Imatge
La felicidad no existe.
Como un niño que hiciera pompas de jabón en el parque de una gran ciudad, nuestros recuerdos de felicidad explotan en el mismo instante en que topan con la realidad punzante. Pequeñas supernovas que detonan silenciosas en el sentir, y pasan a formar parte de un álbum interno al que tan solo podemos asomarnos de vez en cuando para recordar la calidez de sus explosiones.
Como aquella vez que cruzamos el paseo a lomos de nuestra motocicleta de gran cilindraje, tú con tus zapatillas blancas, abrazada a un pecho en el que no cabía nada más, o cuando te desnudaste después de una mañana en aquella cala de piedras y el sol te había marcado el contorno de tu bañador, o como cuando te traduje toda una canción de un grupo de moda y que decía, con sus gritos incomprensibles, todo lo que yo no me atrevía a decirte, o la vez que me senté junto al conductor de aquel autobús que me llevó por el valle sagrado de los Incas, aquel caramelo que me regalaste con el café, o el org…