dimecres, de febrer 04, 2009

¿Decepción yo? Nunca con Capgrós Termolactil

Hola,

Quizá os sorprenda el título del post. Evidentemente tiene relación con las últimas semanas de mi vida personal, y a pesar de lo endogámico y egocéntrico que ya es este blog, hoy me gustaría comentar sobre la decepción como forma de crecimiento.

Los más cercanos ya sabréis que hace un par de semanas sufrimos una gran decepción en nuestra vida, para no ser muy pesado sólo añadiré que nuestra ilusión se vio truncada en apenas dos horas sobre un tema de muchísima importancia para nosotros. También en la construcción de nuestra vivienda hemos vivido una profunda decepción, y ayer recibí el informe editorial de mi segunda novela, al cual, y para hacerme un favor, sólo calificaré de espantoso.

Tres temas vitales en mi/nuestra vida frustrados en apenas dos semanas. No está, mal, ¿verdad? Además los tres palos de la baraja, emocional, económico y de ego profesional.

La primera opción de respuesta, a medida que se producían las noticias, era sencilla: que les den. A lo que sea, pero que les den.

Después la reflexión ha transmutado la respuesta, y de eso es de lo que me gustaría reflexionar en voz alta.

El primer problema de la decepción se crea antes de que se produzca, como bien sabéis, y parte de las expectativas. No es sano crear expectativas en la vida, ni fundadas ni infundadas. Son la base de la crisis y del sufrimiento. Si nada esperas, nada te decepciona y todo lo que ocurre forma parte de la sorpresa de la vida. Ahora bien, ¿quién es el guapo capaz de vivir así? Yo, desde luego, no, pero lo intento.

Creo con toda sinceridad que la base de la vida es trazarse planes, algunos a corto y otros a más largo plazo. Tener el valor de pensar, de sentir, de escucharnos que queremos y tirar adelante con todas las consecuencias, pero sobre todo aceptar con una sonrisa lo que ocurre mientras se consiguen las metas, y, si las metas son queridas de verdad, no abandonarlas nunca.

Después de unos días de reflexión he llegado a la conclusión de que ésa es la única manera de vivir, con una sonrisa de alegría sincera y permutar todo el resto de emociones en esa sonrisa. Una vez escribí que era extremadamente afortunado por el simple hecho de ser varón, blanco y occidental, y lo reafirmo. Pero al igual que esa apariencia es una simple coincidencia, todo lo demás que ocurre en la vida también. Quizá de las pocas cosas que podemos decidir en verdad es cómo afrontamos lo que no hemos decidido.

Decidir qué hacer cuando las cosas parecen favorables y decidir qué hacer cuando creemos que no lo son tanto. Ésa es nuestra misión. Mantenernos en un baremo de oscilación corto, no largarnos como el badajo de una campana golpeando ruidoso en todas direcciones ante cada tirón de cuerda. Por más fuerte que sea el tirón.

Reconozco que esto es mucho más fácil de escribir que de hacer, e incluso reconozco por enésima vez la terapia que supone para mí publicar estas líneas, pero también siento una profunda alegría al saber que si decepciones tan grandes no han roto mi paz, ni las ganas de construir y de vivir es que estoy en el buen camino, que en estos últimos años he crecido y me siento orgulloso de ello. En otro momento de mi vida habría entrado en cólera y destrozado a golpes de vara, o de ironía, a cada “culpable” de mi decepción, como cuando con seis o siete años no pude resistir que otros niños hubieran hecho una figurita de barro mejor que yo y las destrocé todas a golpe de tranca, o como cuando alguien me decepcionaba y lanzaba puyas quevedescas contra su persona.

Nada de eso anida ya en mí, ni siquiera la culpabilidad por no haber previsto que las cosas saldrían de otro modo al planeado.

Mucho me queda todavía hasta el punto de no sentir decepción ante las sorpresas de la vida, pero estoy convencido de que también me queda mucha vida para aprender esa lección. Por lo menos sí que he aprendido a disfrutar de todas ellas.

1 comentari:

Sandra ha dit...

Sàbies paraules amic meu, il·lusions i desil·lusions, això és la vida. Les primeres ens ajuden a tirar endavant i les segones a crèixer i evolucionar, tots estem en aquest camí.

Una abraçada enorme de part de dospeixos i agraïr-vos el post tan maco que ens vau dedicar anteriorment.

Si, estem a Barcelona. Si, hem tornat a treballar. Si, hem après moltíssimes coses, però encara ens queda molt més per descobrir. Sí, tornarem a marxar.

Parada per repostar de Dospeixos, jejeje, us mantindrem informats.

Una abraçada ben forta i endavant!