divendres, de setembre 26, 2008

La PERVER$IÓN en mayúsculas

Hola,

Hace días que busco en foros, en la prensa, en cualquier lugar, un artículo sobre la perversión real de la crisis financiera que está haciendo temblar al mundo. No lo he encontrado.

Lo único que veo y escucho son cifras, incluso mi propio bolsillo las está viviendo en primera persona, que si el banco Patatín ha perdido equis millones en depósitos, que si la bolsa ha perdido un equis por ciento, que si los índices están en sus mínimos históricos, que si las constructoras han dejado de vender tantos equis miles de pisos, que si el dólar ha subido o ha bajado, que si el petróleo ha incrementado su precio en equis dólares por barril de Brent, por Dios, si hasta sabemos ya que hay diferentes tipos de barriles de petróleo en el mercado y que un montón de gente juega al casino con su precio en las bolsas internacionales.

De todo esto tenemos datos.

Las hipotecas sub-prime ya todo el mundo las conoce, los fondos de inversión hipotecarios, las barrabasadas que han hecho algunas instituciones financieras con el dinero mal prestado, o la perversión incluso de vender unas deudas que sabían incobrables y ganar más todavía. Joder, eso sí es tener visión, te dejan un dinero que no tienen, para comprar algo que ellos mismos han producido, que saben que no lo devolverás, y encima venden esa deuda como si fuera un tesoro. Oye, Nobel para ellos, por favor. En la República Dominicana se les conocería como los máster bróders tígueres, yo les llamaría sinvergüenzas y estafadores.

Pero a lo que iba, que siempre me distraigo en cuanto me pongo a teclear, han sido necesarios apenas un par de años de crisis financiera para que todas las instituciones de los países "desarrollados" se pongan a una para solucionarlo. Atención, una crisis financiera que golpea en los mullidos depósitos de bancos e inversionistas que han ganado en estos años pasados más dinero del que pueda imprimir el banco central de un país medio, y que por supuesto se nos sube a la chepa a los más tontos del barrio, a los que ni vimos un euro cuando las cosas iban tan bien, y que encima tendremos que pagar ahora que las cosas les van tan mal.

El gobierno de los USA está pensando en inyectar setecientos mil millones de dólares al mercado para garantizar que no habrá un desplome general. Bueno... los que invirtieron están felices, cuando ganaban no repartieron, y ahora que van a perder recuperan con los impuestos de todos los americanos, inmigrantes incluidos... Esto está a la altura de los tígueres anteriores y da para pensar. Ha sido necesario que las cuatro familias más poderosas de los USA empezaran a perder dinero en serio para que el gobierno se reúna en comité de crisis y acuda a su rescate cual película de Rambo tras cuatro desgraciaos abandonados en la selva.

Ah joder, para salvar el culo de esos tipos que podrían entrerrar Machu Pichu en billetes de cien dólares sí que corren, se reúnen, hacen conferencias, ¡paran incluso campañas electorales!, y todos tranquilos porque pensamos que si salvan a esos, también nos salvamos nosotros, como si de los que seguían a nado las lanchas de rescate del Titanic, cargadas con el pasaje de primera clase, se hubiera salvado alguno.

Y mientras, desde hace ya más de sesenta años, OCHOCIENTOS CINCUENTA MILLONES de personas pasan hambre, se incrementa su extenso club social a un ritmo de cuatro millones al año (segun la FAO), y mueren en el mismo periodo ¡treinta millones de ellas!, y yo no he visto parar ninguna campaña electoral para ver como se destinan de los impuestos públicos un porcentaje para ayudar a esta macabra crisis real. Nunca lo he visto, y ahora, porque cuatro bancos, que han estado ganando más dinero del que podría soñar Julio Verne en una de esas tardes de viajes al centro de la tierra o a la luna, pierden, todos a perder el culo, con perdón, para que no sigan menguando sus millones.

Y qué hay de la crisis de personas jodidas de verdad, ésas que no ven en una pantalla de ordenador-portátil-último-modelo como menguan sus beneficios, sino que sienten en las entrañas como se les pegan las paredes de sus tripas y se retuercen para extraer de los cuatro granos de arroz de mierda que comieron ayer sus últimos nutrientes. Ésas que no reciben en su móvil con pantalla lalechedecolores un mensaje SMS con el último saldo del fondo de inversion, sino que se cagan hasta morirse por la pestilencia líquida que llaman agua y que es lo único que tienen para beber.

Es una vergüenza. Y nosotros, nos guste o no, parte de ella.

Ya lo dijo John Le Carré en su obra "El Jardinero Fiel", "si la tuberculosis afectara a veinte personas en Manhatam, ya se habría erradicado".

1 comentari:

Anònim ha dit...

Totalmente cierto todo lo que dices, solo que la perversión por desgracia no es sola americana. Ahí tienes a Zapatero, el de la alianza de civilizaciones, siguiendo el ejemplo del terribe Bush; en cambio no tenemos fondos para aplicar la ley de dependencia...