dilluns, de maig 02, 2011

El cuerpo, lanzado al mar

Se ha despertado hoy el mundo con una noticia esperada, aplaudida y tardía. La "muerte" de Osama Bin Laden.

Anoche, cientos de personas se alegraban in situ frente a la Casa Blanca, Time Square y la zona cero de New York. Precisamente hace apenas una semana que nosotros estuvimos de turista en esa ciudad y nos sobrecogió la magnitud de la caída de las torres. Allí, en el sur de Manhattan, se levantan edificios que producen calambres musculares sólo de seguirlos con la vista hasta el final, y apenas llegan, a juzgar por las fotografías, a la mitad de la altura de las dos torres violadas.

El cerebro maquiavélico de la operación fue Osama Bin Laden, así como de otros atentados a embajadas americanas, creo recordar que más de doscientas personas murieron en el atentado de Tanzania, y el bestial atentado de los trenes en Madrid, del que el gran Aceves y Pedro J. todavía andan buscando mochilas, así que todos tenemos la idea de que el tal Osama era un asesino despiadado y un cabronazo. Todos en el mundo occidental, claro, porque en otros lares planetarios el barbudo es tenido por un héroe.

No quiero entrar en valorar este aspecto, para mí era un miserable, un asesino, y un ser que no merecía vivir tranquilo. Sin embargo a este asesino le han pagado con la misma moneda. Es decir, un tipo despreciable que mataba cuando le parecía por "justicia" (la suya, claro), ha sido tratado por sus víctimas de la misma forma, pero con una gran diferencia: las víctimas se supone que son países y personas democráticas, que encarnan los valores humanos paridos del cristianismo moderno y la revolución francesa, estado del bienestar más "fraternité, egalité i liberté".

Pero no. Un comando entrenado entre Guantánamo, Hollywood y Langley ha entrado en un país extranjero, se ha liado a tiros sin mayores miramientos y han asesinado al asesino. ¿Juicio? no, gracias.

Todavía a estas horas no he leído en la prensa, ni nacional ni internacional (no hablemos de la de USA) ni un sólo comentario en este sentido. O sea, ahora cuando un tipo nos robe el coche nosotros podemos coger una barra de hierro, presentarnos en su casa, molerle a golpes la puerta, llevarnos el televisor, meterle una paliza a él y a su hijo, y cuando lleguemos a la plaza mayor de nuestro barrio seremos aclamados por los vecinos al grito de "héroes, se ha hecho justicia".

Obama, presidente demócrata ha dicho: "Osama bin Laden ha muerto". ¿Cómo puede ser tan sinvergüenza? ¿Ha muerto, de qué, de una viruela? Lo han asesinado. "Se ha hecho justicia", ha añadido también en el discurso, y yo, que tengo poca memoria he intentado recrear la imagen ancestral de la diosa de la Justicia, y no la recuerdo cargando una espada en cada mano...

Me da mucha tristeza que ninguna voz mundial se atreva a decir algo. Ni la denostada ONU, de la que se cae hasta el edificio, ni los gobiernos europeos, nadie. Todo el mundo a reir la gracia del matón de la clase. Evidentemente que el tipejo, y muchos de sus seguidores, merecían un castigo ejemplar, pero esto no es el Far-West. Ha costado miles de años de evolución conseguir una situación como la actual, con normas y leyes que se han pulido durante todo este tiempo. Sociedades avanzadas gracias a sus normas, no a sus bíceps. Sociedades en la que un señor de 65 kilogramos con gafas y brazos de periquito tiene los mismos derechos que un profesional de la lucha libre de 150 Kg.

Y encima lo venden como un éxito..., tardar once años en encontrar al más malo cuando en las películas de Bruce Willis son capaces de meterte un misil por el ojo que nunca ve el sol desde miles de kilómetros de distancia a los pocos segundos, no me parece tampoco un éxito. A mi edad no soy un iluso, y sé que la fuerza hay que combatirla a veces con más fuerza, pero estos héroes quizá deberían ver el video del rescate de Betancourt en vez de tantas películas de Van Damm.

Una vergüenza, una pena y una nueva ocasión desperdiciada para demostrar que del mico al hombre existen años de evolución.

Eso sí, el Barça y el Madrid han de volver a jugar y el Papa que se cargó la apertura del Concilio Vaticano ya es beato.

God save the wedding's king.

Ah, el cuerpo será lanzado al mar porque "ningún país lo quiere en su tierra". Una cuestión que casi me atrevo a augurar que no han preguntado demasiado, porque el mundo está lleno de mausoleos erigidos a asesinos en serie de la misma calaña que el Laden, o incluso peor. Napoleón, Franco, Lenin, así a bote pronto, y que encima son visitados como reclamo turístico.

Quizá me equivoque...