dilluns, de juny 28, 2010

Unos días de descanso en Jarabacoa

Hola,

Tras meses de bastante trabajo, sin librar apenas un sólo día, decidimos aprovechar la visita de Nicolás, el hermano pequeño de Luz, para irnos los cuatro de vacaciones unos días. En concreto tres, pero tres días que han valido por un mes.

Escogimos uno de los lugares más hermosos del país, y que no tiene ni arena blanca, ni palmeras, para hacer un retiro. Por desgracia la señal del móvil llega hasta allí, pero hemos podido desconectar bastante. El lugar elegido ha sido Jarabacoa, en el interior del país, un espacio de montaña, con vegetación de altura, aguas bravas y un clima extraordinario que invita a quedarse para siempre.

Sin duda Jarabacoa y su entorno parecen salidos de un cuento, a las antípodas de lo que he visto por todo el resto del país, orden, limpieza, tráfico casi ordenado, un ayuntamiento, un parque central (la plaza del pueblo) con su iglesia, su árbol centenario, bancos donde sentarse, sin merengue ni bachata taladrando el cerebro de nadie, lo dicho, un oasis. Por desgracia también aquí existe un porcentaje de degenerados mentales que ensucian y botan la basura donde no deberían, pero sin duda es menor que en el resto del país.

Aprovecho para hacer una reflexión a mis amigos dominicanos, por si alguien lo lee. No comprendo porque existe un porcentaje del país que se dedica a destruir un lugar tan hermoso como éste. No comprendo porque otro gran porcentaje del país los deja hacer como si no fuera con ellos. Esto no es cuestión del gobierno, sino de la gente. A mí me da una tristeza infinita ver los márgenes de las carreteras llenos de basura, toneladas de basura que se mezclan en la caña, en los ríos, en los campos, en las calles, en cualquier hoyo o hueco del camino, el roal de un árbol, la parte trasera de una casa, un solar deshabitado, el frente de un restaurante, la playa de Boca de Yuma, las lagunas del río Jimenoa, las playas de Bávaro, toda Nagua, Higüey, las calles de Santo Domingo, las aceras de las ciudades (donde las hay), todo lleno de basura, de restos de comida, de bolsas reventadas, de plásticos, de envases de comida preparada, de botellas de Presidente, trozos de pollo, un asco, un verdadero asco. ¿Porqué no se levantan y los botan a ellos? ¿Porqué cuando alguien ve a otro lanzar desde su coche una botella a la carretera no lo persigue y le mienta la madre? ¿Nadie se da cuenta que están destrozando uno de los lugares más hermosos de la tierra?

Perdón por el paréntesis, pero es que este fin de semana hemos visto todo aquello tan hermoso y tan limpio que los dos huecos de basura que vimos en el río me indignaron tanto o más que las toneladas de basura que, por desgracia, veo a diario.

Sigo pues.

Este fin de semana aprovechamos el permiso que me concedió mi jefe y nos marchamos Luz, Nicolás, Carlos y yo a Jarabacoa, para hacer actividades de montaña como hacía años que no podía practicar. Así bajamos el río Jimenoa en rafting, los niños hicieron bicicleta de montaña hasta el salto Baiguate, y Luz y yo nos metimos en un traje de neopreno (que ya me aprieta las chichas sobrantes...) y nos hicimos un barranco, canyoning, como lo llaman por aquí.

Un fin de semana intenso, bonito, en familia, extraña, sí, pero familia. Un fin de semana en que los niños han vuelto felices, Luz también y yo más.

Me pasó una cosa extraña mientras bajaba el cañón del Yaque. De tanto en tanto miraba para atrás en busca de Cecilio y Jaume, pero no estaban, y la alegría se minimizaba. Es inevitable el recuerdo de nuestras excursiones por Venezuela, o por el Pallars, para bajar barrancos, hacer raquetas de nieve o caminatas, están demasiado grabadas en mi memoria como para que ante cualquier indicio no salten a primera línea.

De todas formas lo pasamos muy bien, muy, muy bien, y espero que, tanto Cecilio como Jaume, tengan lo que hay que tener para venir con nosotros y repetir la experiencia juntos. Además Jaume puede tener premio..., y lo mismo para todos vosotros, os invitamos a venir, os prometo que lo pasaréis bien, y para los que la bachata, el merengue, la palmera y la playa de aguas turquesas les agote, pues Jarabacoa es la mejor medicina.

Algunas fotos de las mini vacaciones:


Luz y yo después de bajar rapelando los 35 m del salto Baiguate, en el río Yaque.


Centrifugando el cuerpo...


Carlos, Luz y Nico "rafteando" por el río Jimenoa.



Luz descendiendo el Salto Baiguate. Por desgracia la bruma de la cascada desenfocaba la cámara y a veces se pierde la imagen, pero vale la pena para darse cuenta de la proeza. Son más de 35 metros de caída y sí, eso pequeñito que se ve bajando, es Luz.


Nico y Carlos bajando río abajo en un descanso del rafting.

1 comentari:

Vicsabelle ha dit...

Hola, Yordi, me ha dado mucha tristeza tu reflexion, pues la comparto plenamente y como dominicana, no sabes cuanto de me duele. Me siento impotente al encontrarme luchando contra un grupo que no quiere cooperar. Lo demas, me llena de satisfaccion saber que te gusta mi pais y que, aunque sea por tabajo lo hayas elegido como lugar de residencia (Si es que estas aun aqui, pues de junio a octubre pasan mucha cosas)
Te invito a pasar por mi blog, ando "recolectando" blogueros escritores.!!!