dimecres, de setembre 09, 2009

Ya estamos de nuevo...

Hola,

Ya estamos de nuevo aquí, en el lugar que tanto nos ha encogido los corazones y que, al mismo tiempo, tanto nos ha dado.

Hemos regresado con nuestros queridos amigos Xesca y Toni a las aldeas míseras de las cumbres andinas, en parte para ver qué y cómo van los proyectos, y en parte para iniciar otros nuevos.

Escribo ahora desde el hotel en que nos alojamos, todavía con la ropa sucia de tierra estéril y la nariz congestionada por el aire y el polvo, pero también con la satisfacción del trabajo bien hecho.

Me extenderé más en próximos artículos, pero quiero que sepáis, sobre todo aquellos que tanto nos habéis ayudado, que vuestra ayuda es un ÉXITO.

Hemos visitado las granjas en Pumaorcco, hasta hace unos meses la antesala del infierno, y hay familias que ya están vendiendo sus excedentes de animales al mercado local. Claro, sigue siendo un lugar de lo más inhóspito que os podáis imaginar, pero por lo menos comen algo más que patatas "pelota de futbolín", y encima tienen algún ingreso extra.

Visitamos también Illapata, destino de la próxima ayuda y, joder, mucha van a necesitar…

Hemos ido a otras comunidades, y hemos sido recibidos en la alcaldía de Huaro como visitantes ilustres, je je je, “Visitantes ilustres con Acta Consistorial”…, no está mal. Pero también hemos conocido a una asociación de mujeres maltratadas, y otras muchas que os iré detallando más adelante.

De lo único que no ha habido manera de librarnos ha sido del baile protocolario de rigor (de homenaje lo llaman ellos) y que además es infinito porque está basado en unos acordes que se repiten hasta la extenuación, o hasta que alguien suplica que se acabe. Oye, que amor tienen por el baile, no hay forma de escaparse…



En breve viene el "Cuaderno de Bitácora", prometido.