divendres, d’agost 18, 2017

Taínos, un pueblo para no olvidar

Taínos, un pueblo para no olvidar, por Cristina Suárez

Esta opinión es de: Anacaona: La última princesa del Caribe

"Anacaona, Caonabó... Dos nombres propios que representan la historia de un pueblo, los Taínos, los hombres buenos, que habitaban Ahíti, un paraíso lleno de lugares inimaginables, ríos, cascadas, aguas de un mar transparente o el Edén a lo ojos de Fray Ramón Paner. Ellos son el alma de esta historia, de esta realidad que sucedió hace ya unos cuantos siglos, cuando a Cristóbal Colón se le ocurrió la idea de encontrar un camino alternativo para llegar a las Indias y halló la magia de un pueblo que habitaba unas tierras enormemente bellas, unas tierras que los castellanos decidieron hacer suyas, unas tierras cuyos habitantes tuvieron que sufrir la masacre de su pueblo a manos de los que se hacían llamar cristianos.

Conocía parte de esta historia y, cuando pienso en ello, me estremezco al sentir el dolor de unos seres humanos que tuvieron que claudicar ante la superioridad de los conquistadores cuyos actos llevaron a la desolación de los que hasta entonces habitaban esa isla maravillosa que ahora es la República Dominicana. Los relatos de Fray Paner, que son la base de la novela de Jordi Díez, muestran la dureza que aconteció en esos años, la crueldad de los castellanos, su desprecio hacia la vida de los hombres, mujeres, ancianos y niños que asesinaron. Unas personas buenas, que no conocían la mentira ni el odio, que vivían en paz en su Paraíso, respetando sus costumbres, su pasado, sus ancestros y que veían en Caonabó y, más tarde en Anacaona, a aquellos que podrían librarles de tanto horror.

Es una novela para no olvidar, llena de sentimientos y de amor si conseguimos abstraernos de lo que aconteció y pensamos en Anacaona y en su amado Caonabó bañándose en su laguna o recostados en su hamaca, sintiendo la brisa del atardecer. Muy bella su historia y muy triste la que tuvieron que vivir. Siempre que hay alguien que quiere lo que no le pertenece, el dolor está asegurado. Es algo que ha pasado y es algo que sigue pasando en distintas partes del mundo.

Tengo que dar las gracias al autor por escribir esta novela y por permitirnos conocer la vida de la última princesa de Ahíti. Enhorabuena por sus letras y por transmitir tan bien las sensaciones que se esconden entre las páginas de su libro."