dilluns, de maig 24, 2010

Ya no bastan las caceroladas

Hola,

No sé si será por mi estado actual, un poco más estresado de lo común, o porque realmente lo que leo en la prensa internacional supera ya todas las fantasías. De verdad, no sé si mi pesimismo es por una o por la otra causa.

Catalunya, y por extensión España, es uno de los países que más conozco, no en vano he vivido allí la mayor parte de mi vida, y leo cosas que no comprendo como no sacan a la gente a la calle en una cacelorada masiva, pero con variantes de procedimiento. Es decir, en lugar de golpear cacerola contra cacerola, o en versiones más "in", cacerola contra cucharón, debería implantarse la cacerolada contra la cabeza de los políticos, si no de todos, de una gran mayoría.

Estos días en España, el gobierno central ha aplicado una serie de medidas drásticas para controlar el déficit (hablamos del económico, los otros no le importan a nadie), ya que la economía española no se aguanta por ningún lado, los mercados internacionales aprietan y los que han dejado dinero al estado quieren asegurarse de que van a cobrar. Algunas de esas medidas son ampliar los impuestos, reducción del sueldo de los funcionarios y la congelación de las pensiones.

No me gustan los funcionarios (no ellos, claro, porque además de que no los conozco a todos, tengo amigos que ejercen esa profesión y los quiero mucho), no me gusta la palabra funcionario, no me parece bien que alguien, en un mundo en que todo es cambiante, tenga asegurado el sustento de por vida, trabaje o no, a costa de los que viven el riesgo real de la vida y todo por haber dedicado un tiempo a pasar un examen de admisión. Dejo pues bien claro que estoy en contra del funcionariado, o por lo menos, de la idea del funcionariado actual. Sin embargo ¿cómo se atreven a bajar el sueldo de la gente por el simple hecho de que el estado debe dinero?, es como si porque yo debo dinero a un banco, a mi hermana le embargaran el coche. Y lo de las pensiones, peor incluso, toda una vida laboral contribuyendo obligatoriamente vía mutilación de la nómina a un sistema, sin poder opinar si estás o no de acuerdo, para que después venga un iluminado y decida "por la presión de los mercados" que lo que tú has cotizado toda tu vida no vale.

Deberíamos recordar porque el estado está endeudado, porque todos los estados del mundo están endeudados. En estos meses atrás se ha pagado con dinero proveniente de los impuestos de empresas y trabajadores, que sí han cumplido con las normas, los desbarajustes y los abusos de una rama comercial, los bancos, que han hecho lo que les ha salido de las narices, con la mayor de las impunidades y ante el aplauso de los mercados. ¿Existe algún negocio en el que si arriesgas tu dinero y lo pierdes, papá estado te lo reponga?, creía que no.

Unos bancos que cada año, a costa de comisiones a los clientes, reducciones de costos por utilizar cada vez artículos de menor calidad, presión a sus trabajadores, operaciones financieras que se han demostrado que rozaban, si no la sobrepasaban, la más absoluta ilegalidad, unos tipos que por "mover" la economía decidieron unilateralmente que debían quedarse con la mayor. Ya se sabe, quien parte y reparte... Unos tipos que jugaron en el casino y que a la primera que la ruleta comenzó a menguar sus resultados acudieron en bloque a los estados a pedir dinero. Y los gobiernos, en lugar de enviar a sus auditores y la policía de delito fiscal para apiñar a todos esos sinvergüenzas en las ya pobladas cárceles, les dio un cheque infinito.

Una cantidad de dinero tan vergonzosa que si se hubiera dedicado a paliar, por ejemplo, el hambre o la miseria en según que lugares, ahora, en vez de acarrear cubos de agua contaminada por varios kilómetros para hervir un arroz repulsivo, estas gentes andarían en todo terrenos con una pantalla de DVD portátil para el asiento de los niños.

Esos gobiernos desgraciados ahora se atreven a justificar que deben apretar más, bajar el sueldo o las prestaciones a la gente, que ya pagó en su momento una parte de los beneficios escandalosos de los bancos, para que los "mercados internacionales" no quiebren. Resultado, a pagar dos veces.

Primero la empresa privada, no de banca, claro, con miles de parados en todo el mundo, empresarios hundidos o acojonados, después los ahorros personales de mucha gente que se vieron reducidos a un extracto a cero por las pérdidas en las bolsas, los siguieron los jubilados, en los países que hay pensión, y ahora el resto de los paganos de siempre. ¿Y los causantes, esos van a pagar algo? Me temo que no.

Han convertido a los miserables en más miserables, a los pobres en miserables, a los de clase media en pobres, y a los que se creían que levantaban la cabeza por encima de la media, en clase media. ¿Y ellos?, bien gracias.

No quería hablar de esto, hace meses que me barrunta por la cabeza un artículo cargado de bilis contra lo que ha pasado, contra lo que está pasando, pero no quería escribirlo. Siempre he preferido intentar comprender que lo que nos pasa es por nuestra cuenta, por nuestras acciones, pero esto es demasiado.

Y encima leo, con un asombro que roza el esperpento, que el Banco de España inyectará 550 millones de Euros a una caja de ahorros (una especie de banco en España) para que no quiebre. Una caja, por cierto, que pertenece a la pobrecita Iglesia Católica y Apóstolica.

Como decía aquel dúo, mañana hablaremos del gobierno, porque elecciones siguen habiendo en todos los países y los mismos sinvergüenzas de cada lugar son los que aspiran a perpetuarse en las sillitas doradas.

Qué vergüenza.

1 comentari:

Ly Phoenix ha dit...

hola lindo blog