dissabte, d’octubre 31, 2009

No estoy en Facebook, ¿y qué?

Hola,

Hoy leo en el suplemento "Estilos de vida", de La Vanguardia, un titular que ha llamado mi atención, "No estoy en Facebook, ¿y qué?". Y caray, hace mucho que no me sentía tan identificado con un titular.

Son varias las referencias a estas "redes sociales" que me han llegado en estos últimos días. Un artículo, creo que también en La Vanguardia, decía que España es el segundo país del mundo con más gente apuntada a estas idioteces (siempre a la cabeza de las mejores listas, la del paro, la de consumo de coca...), y un estudio sobre la amistad que se negaba a incluir a "los amigos de Facebook" como parte integrante de las amistades reales de una persona.

- ¿Cuántos amigos del Facebook tienes?,
- Joder, felicidades, ¿y en persona?

Debo reconocer que hace un año, más o menos, estuve quince días de alta en este invento. Tiempo suficiente para que todos aquellos con quien ya mantengo contacto, redundaran en el mismo (cosa que me agrada, claro está), pero también óbice para que un motón de gente que ya no tragaba en persona me lanzaran invitaciones masivas a ser su amigo. ¿Pero cómo te atreves a invitarme a ser tu "amigo", si en tu puta vida me has invitado a un café?

Creo que es un grave error estar en estas "redes sociales", o si no más, deberían cambiar el nombre por "redes ex", ex-novias, ex-amigos, ex-compañeros de trabajo, ex-compañeros de la escuela, ex-mujeres, ex-capullos a los que no tragábamos en persona, para no confundirnos y creernos que si no nos damos de alta en cualquiera de ellas, somos tipos asociales o calvos. Con lo que cuesta en la vida cortar un cabo para que ahora, con un solo click de ratón, tengamos en el armario trasero todos los cadáveres que hemos dejado en nuestro recorrido vital.

"Morguebook" o "Mycadaver.com", habría que llamarlos.

Pero fuera de la ironía que me despierta toda esta estupidez, creo que es un buen motivo para hacer una reflexión en voz alta.

¿Os imagináis qué hubiésemos dicho si alguien cogiera una foto nuestra, la recortara y la pegara tras la puerta de un puticlub, por ejemplo, y la publicara en la Vanguardia con nuestro nombre y apellidos? ¿O os imagináis qué pasaría si nuestra pareja recibiera cien visitas a casa diarias invitándola/o a salir? ¿O que alguien hiciera una ficha "policial", cuáles son nuestros intereses, nuestra economía, nuestros pensamientos políticos, nuestra religión, y los hiciera públicos? ¿Os imagináis que tras un cambio de trabajo, por ejemplo, alguien publicara todos nuestros "secretos" (si nos acostamos con fulano o mengana, o si hacíamos la siesta tras la fotocopiadora por las tardes) en un periódico local? ¿Y todo ello sin que nosotros estemos enterados?

¿Os imagináis lo terrible de que alguien, sin nuestro consentimiento, cuelgue una foto en internet identificada, y a partir de esa imagen, la informática (que avanza que es una barbaridad) pueda reconocer nuestra cara en todas las fotos que hay colgadas en la red? ¿Y que cualquiera pudiera poner nuestro nombre y ver todas las fotos en todos los lugares que hemos estado? ¡Y sin que nosotros hayamos dado consentimiento!

No sólo me parece escandaloso, sino delictivo.

No voy a entrar en si los adolescentes, los niños, etc., porque creo que el mal es de y para los adultos, únicos y últimos responsables de lo que ven y donde se conectan nuestros menores. Aunque reconozco que tampoco me gusta lo más mínimo.

Quizá pertenezco a un grupo de gente a la que la privacidad y la libertad de elección le parecen fundamentales, una generación a la que le importa un puto pimiento qué pensarán los demás de nosotros, o cómo nos verán, y que cuando quiere contactar con alguien le manda un correo sólo a esa persona, o hace algo tan arcaico como llamarlo.

Gente a la que nos apetece ver la cara de la persona a la que hablamos, gente que discernimos entre nuestra necesidad de comunicación (exagerada en mi caso) y la explicación de nuestras interioridades.

Tengo la sensación, equivocada seguramente, de que mucha de la gente que se encuentra en esas redes están vacíos..., y eso sería todavía más triste que todos los atentados anteriores

Ahora bien, lo mejor es cuando recibía un mensaje que decía "fulanito/a se ha añadido al grupo prohibamos las corridas", ostia, ¡un héroe!, atención, ¡en pie!, y habían más, un grupo de valientes capaces de cambiar el mundo por apuntarse a la burrada esa. Los empresarios taurinos, que también tienen cuentas en el Facebook, están acojonados, temblando de pánico ante la sede de la ONU para pedir que no se apunte más gente en su contra. Incluso vieron a dos llorando ante una imagen de Escrivá de Balaguer.

Y no digamos de los grupos de valientes, ¿qué valientes?, ¡súper héroes! que se apuntaban al grupo "contra la guerra de Irak", o "contra el hambre". Por Dios, ¡cómo ha cambiado el mundo gracias a sus acciones!

Recemos pues, Facebook es nuestro dios y myspace su profeta, amén.

dijous, d’octubre 29, 2009

¡Visitantes ilustres!

Una de las grandes sorpresas de este viaje, y que modificará de manera sustancial nuestras próximas acciones, fue la visita a la población de Huaro. A través de Celso, el alcalde de la población nos había citado en sus oficinas el miércoles día 9 de septiembre de 2009 (numerólogos en marcha, 09-09-09, no podía salir mal !!!) y allí nos dirigimos con la puntualidad que nos caracteriza cuando pisamos Perú. Por cierto, también hacía más frío que en la República Dominicana.

Antes de llegar, y para aprovechar que sólo íbamos unos cuarenta minutos retrasados, fuimos a visitar un nuevo local al que trasladar nuestras oficinas, después de que los propietarios del despacho que ocupamos en la actualidad nos doblarán el alquiler con la única excusa de que un tercero pagaba más. Bueno, son cosas que pasan, y como todo en la vida, pasan para mejorar, así que la fortuna nos llevó hasta la casa de una señora que había regresado de unos cuantos años de inmigración en EEUU, y gracias a los cuales había conseguido construir una casa preciosa con unos bajos que utilizaremos a partir del 01-10-09 como sede social de la Asociación.

48 metros cuadrados, con baños, dos espacios, en plena carretera Panamericana, y lo más importante, todos nos sentimos muy bien allí dentro.

A continuación nos dirigimos al ayuntamiento, donde la sorpresa fue mayúscula cuando nos enteramos de las "intenciones" del alcalde y los motivos ocultos por los que nos habían llevado hasta allí.

Aun a riesgo de extenderme demasiado, os pondré en antecedentes. Como bien sabéis los que seguís un poco las labores de la asociación hace unos años comenzamos un proyecto de capacitación, construcción y explotación de granjas de cuys, unos roedores entre el hámster y el conejo, conocidos como Cobayas, y que son muy apreciados en la gastronomía andina. El primer proyecto se desarrolló en Pucutu, al cien por cien financiado por nosotros, y como funcionó muy bien pedimos una subvención al Ajuntament de Sabadell que nos permitió la creación e instalación de todas las granjas en Pumaorcco. Pues bien, aprovechando que teníamos todo el material de formación para los vecinos de Pumaorcco, Celso, Cris, Miluska y Elio lo utilizaron también para dar capacitación de crianza a otras comunidades y grupos sociales de la provincia, como asociaciones de mujeres, y otras pequeñas sociedades surgidas de la necesidad y la comprensión de que sólo desde la unión conseguirían alguna cosa.

Así pues, cuando llegamos al salón de actos del Ayuntamiento, allí estaban todas estas asociaciones esperándonos para darnos las gracias por no haber hecho nada más que dedicarles un par de días en darles capacitación. El alcalde, el regidor de promoción económica, autoridades, y miembros del tejido social de Huaro nos manifestaron su agradecimiento y nos nombraron VISITANES ILUSTRES, a Toni, Xesca, Luz y a mí. Creo que, junto al Premio Nobel de la Paz a Obama, son los dos reconocimientos a una tarea menor más desproporcionados e injustos de la historia.

Nos dieron una acta conmemorativa del evento, y un cuadro hecho a mano por un artista local. Lo aceptamos todo con una gran alegría y humildad, y aprovechamos para atender algunas peticiones de estas organizaciones, y para vernos, una vez más, humillados en el baile infinito de las danzas regionales andinas. ¡Cómo les gusta bailar!, oye, y no se escapa nadie. Incluso el alcalde se destapó como un Ricky Martín andino de pasos inverosímiles (después supe que es condición sine quanum para ganar las elecciones el saber bailar bien). Fue muy divertido.


Por supuesto no fue todo, ya que estos bailes se desarrollaron en el interior de la sala de actos, pero fuera, en la calle, en una de las plazas más hermosas de la época colonial española, nos esperaban grupos de folclore local que nos obsequiaron con más danzas. Por lo menos esta vez no nos hicieron participar...

Cuando finalizaron las danzas en nuestro honor. Abro un paréntesis, nunca, jamás en la vida, nadie había organizado danzas en honor mío (evidentemente era para todos !!!), y dudo que en la historia de estas comunidades hayan muchos extranjeros agasajados como lo hicieron con nosotros. En las fotos lo podéis ver. Sentados, en la "tribuna" principal y las gentes del lugar bailando aurreskus andinos. Alucinante, sorprendente, emocionante, e inolvidable. Cierro el paréntesis.


Después de los bailes el alcalde nos recibió en su despacho y tuvimos una conversación muy interesante con él. El señor, del que no recuerdo su nombre en estos momentos para mi propia vergüenza, nos explicó las dificultades económicas que tienen para tirar proyectos adelante, y lo que habían ido haciendo con sus escasos medios hasta ese momento. También nos detalló algún proyecto que tenía en mente y, misterios del 09-09-09, era lo mismo que nosotros habíamos pensado, pero lo más increíble es que ni siquiera lo habíamos hablado entre nosotros. Todo surgió como surgen las cosas que salen bien, fácil.

Desde unos meses atrás (no sabemos si influenciados, o no, por nuestros proyectos de crianza de cuys), el ayuntamiento de Huaro comenzó a facilitar algunos materiales a los habitantes para que construyeran sus propios galpones, ahondando así en la crianza general de cuys por toda zona, lo que puede convertir a la provincia de Quispicanchi en una de las mayores productoras de estos animales de la zona. Sin embargo les falta una cosa fundamental, la herramienta básica para poder comercializar a gran escala su producción de carne, una planta envasadora.

Y en eso nos pusimos. El alcalde nos aseguró que nos cedería un gran mercado abandonado de la población, que nos pareció ideal una vez le hayamos dado ciento cincuenta capas de pintura y sesenta toneladas de masilla, e hicimos lo que conocen los americanos como un brain storming, o en castellano, una tormenta de ideas, de donde surgieron algunas líneas maestras sobre las que, desde ese día, estamos trabajando muy en serio.

Vamos a construir una planta envasadora de cuys, gestionada por la asociación Amics del Perú Cusco, en forma de cooperativa con todos los participantes de nuestras ayudas y otros que se avengan a la colaboración como nosotros la entendemos, que dispondrá de un supermercado de bienes de primera necesidad solidarios, también gestionado por mujeres, y que ofrecerá los servicios de matanza, envasado y transporte de animales a todos los productores de la zona.

Sin duda el proyecto más ambicioso que hemos hecho hasta el momento, y uno de los que más puede ayudar a esta zona tan deprimida del planeta a salir de esa absoluta miseria.

Por suerte en esa tormenta se nos ocurrieron otras cosas..., que ya comentaré más adelante.

¡Ah!, y eso sólo fue por la mañana, ya que después de almorzar como marqueses en el coche, todavía tuvimos tiempo para..., bueno, eso también lo dejaré para el próximo artículo.

dimecres, d’octubre 14, 2009

Los ricos son más felices

Hola,

El otro día leí un artículo de La Vanguardia, concretamente en su sección La Contra, y me sorprendió, además de estar bastante de acuerdo con el texto, una entrevista al señor Bruno S. Frey.

Había en ella algunas frases que me encantaron, tanto así que pensé en hacer un artículo cuando acabara la serie del Perú, pero al releer hoy la entrevista, he decidido adelantarlo (al final del artículo transcribo la entrevista en su totalidad).

Comienza la entrevista con una pregunta que desde hace ya varios años me vengo haciendo. Le preguntan al señor Frey su opinión sobre las ideas de los gurús y maestros de auto ayuda que proliferan en estos últimos años, y que propugnan un abandono de nuestra agitada vida occidental. En concreto comienza la entrevista en boca del entrevistador "Aquel gurú me vio estresado al llegar y me pidió que apagara el móvil y el reloj, y entonces respiré: tal vez la felicidad consiste en no correr tras ella".

Sabias palabras las del gurú, pero más aun la respuesta del señor Frey,

"Mire: ese gurú puede permitirse esa vida tranquila gracias a gente como usted y como yo que sí miramos el reloj y nos estresamos con el móvil, los aviones y los taxis... Y esos gurús cogen aviones y usan el móvil sólo cuando les apetece y después le explicarán cómo ser feliz antes de pedirle dinero."

Es decir, esos gurús que nos enseñan el camino de la felicidad, en realidad lo que hacen es ganarse la suya. Por lo menos han comprendido el fin de nuestra existencia, BUSCAR NUESTRA PROPIA FELICIDAD por encima de todo.

Ya, ya, egoísta, egocéntrico, etc., bueno, pues reconozco que un poco sí, pero después de ya cuatro décadas a mis espaldas he descubierto que casi todo lo que dice el señor Frey es bastante cierto.

Los jóvenes y los mayores de cincuenta años son los más felices (quisiera pensar que pertenezco a los primeros...), la felicidad en más de un 60% de los casos es hereditaria, a menor rango y menor capacidad laboral, más infeliz, a más dinero, más feliz (con un límite), sin hijos también más felices. Sólo disiento en lo de la religiosidad...

Y así varios conceptos más. Lo podéis ver con más claridad al final del artículo.

No voy a comentar cada frase, porque mi intención con este post es hacer un comentario sobre la famosa búsqueda de la felicidad, y me gustó mucho leer al sr. Frey porque desmonta todos los estándares de la felicidad soñada en occidente, es decir, no hay que ser un monje budista que una vez tubo un Ferrari para ser feliz, ni abandonar la vida que tanto ha costado conseguir, ni ser la pareja de Amo a Laura con dos niños repipis vestidos igual, jersey anudado al cuello tamaño XS, camisa de cuadros, pantalón de pinzas color beig y los pelos repeinados hacia la derecha, por supuesto, con ocho litros de laca. No, nada de eso. Simplemente hay que estar consciente con la realidad de uno mismo, es decir, gobernar nuestra vida en el porcentaje mayor que podamos.

Acaba la entrevista con una frase que me parece resume lo que intento decir desde la primera letra de hoy, "El poder de decidir sobre todos los aspectos de tu vida te hace más feliz", y es así.

Algunos de los que han venido a vernos a Dominicana nos dicen que aquí vivimos muy bien, porque tenemos un buen coche, una buena casa, palmeras, sol, etc., y es cierto, eso ayuda, pero lo que más feliz me hace a mí en concreto es que vivo como un adulto, sabiendo que soy el único responsable de todos mis actos y sin que nadie (fuera de las horas en que me pagan por trabajar) me diga como debo actuar, o como debo vivir.

No me importan los estándares, no me importan las reglas, no me importan los prejuicios, no me importa qué dirán, o que no, no me dejo obligar por compromisos sociales, ni me intimida el chantaje emocional de mi entorno. Ya no. Sólo quiero libertad, tiempo y dinero, aceptando con esto el esfuerzo y el sacrificio que supone conquistar estos tres pendones. Estoy iniciando el segundo tercio de mi vida, y creo que he aprendido a vivir con respeto a los demás, pero sobre todo con respeto a mí. Y reclamo ese respeto. Algo que en Europa, sobre todo en algunos países anacrónicos gobernados por ideas del siglo pasado (como el mío), no se puede conseguir.

Eso es lo que crea infelicidad, el no poder decidir sobre la vida de uno mismo, aunque yo añadiría que tampoco ayuda nada echar las culpas de no conseguirlo a terceros.

Y por eso mismo es tan importante comprender que, al igual que los gurús que nos avivan ideas abstractas, en realidad todos debemos buscar únicamente nuestra felicidad.

Haz sólo lo que te hace feliz. Nada más. O lo que te ayuda a que lo que haces te haga feliz. A nadie le gusta trabajar, por ejemplo, pero conseguir dinero es fundamental para nuestra felicidad, y eso, si quieres dormir por las noches, sólo se consigue con trabajo. Ahora bien, hay que analizar cómo, porque si encima lo haces en un lugar que no te gusta, malo, y si cobras poco, peor.

Así que os invito, cual gurú pasado de horas de meditación, a que penséis en la entrevista del señor Frey, pero sobre todo a que alcancéis el 10 de 10, porque en la vida, un 8 de 10 es un suspenso.


Entrevista.

Bruno S. Frey, dir. Institute for Empirical Research in Economics, Universidad de Zurich
"Las parejas son más felices sin hijos que con ellos"
LLUÍS AMIGUET - 08/10/2009

Tengo 68 años: la puntuación de felicidad disminuye tras los 30 y aumenta tras los 50. Nací en Basilea: los suizos somos más felices porque tenemos más autogobierno. No tengo hijos... que yo sepa: eso aumenta el grado de felicidad. Colaboro con el Centre Ernest Lluch

Aquel gurú me vio estresado al llegar y me pidió que apagara el móvil y el reloj...

...

Y entonces respiré: tal vez la felicidad consiste en no correr tras ella.


Mire: ese gurú puede permitirse esa vida tranquila gracias a gente como usted y como yo que sí miramos el reloj y nos estresamos con el móvil, los aviones y los taxis...

Me reconforta usted.

... Y esos gurús cogen aviones y usan el móvil sólo cuando les apetece y después le explicarán cómo ser feliz antes de pedirle dinero.

Usted también vive de la felicidad.

Yo sólo soy un investigador social: me he limitado a compilar datos de encuestas y cruzarlos y analizarlos en busca de correlaciones, pero no tengo ningún consejo; ni siquiera sabría cómo definir la felicidad.

Nadie sabe definirla cuando está, pero todos la echan de menos cuando no está.

No me meteré en ese jardín. La felicidad, como el amor o la amistad, no tiene una definición universal y objetiva, pero eso no quiere decir que no exista: Aristóteles ya hablaba de eudaimonia,una especie de realización personal, y esa sensación se puede medir en las encuestas.

¿Cómo?

Preguntando. Mi instituto recopila estadísticas publicadas en todo el mundo sobre el bienestar y su relación con otras variables.

¿Qué estadísticas?

La del Instituto Gallup - es casi universal-además del Panel Socieconómico Alemán, la Encuesta de Hogares Británicos y la Encuesta Social Europea, de la UE, y otras de instituciones de los cinco continentes.

¿Qué miden esas estadísticas?

La gradación de felicidad - déjeme llamarla así-de todos los ciudadanos.

¿Y somos más felices cada día?

Para empezar, déjeme decirle que hay muchos desgraciados con móvil, reloj y una agenda apretada que se declaran - de 1 a 10: una media de 8-muy felices.

¿Cuál es la nota habitual?

La inmensa mayoría de los encuestados del planeta se sitúa entre 6 y 8.

¿Cuántos suspenden?

Sólo un 2 por ciento dice menos feliz que 5.

Gracias a Dios.

No sé si de Dios, pero ser religioso ayuda, aunque seas ateo: incluso los no creyentes que viven en comunidades creyentes son más felices que quienes viven rodeados de ateos. Las relaciones ayudan: amistades, familia extensa y no nuclear, amigos, conocidos y saludados. Y con los años, más: ¿quién cree usted que es más feliz, un señor de 40 o de 80?

No envidio los achaques de la senectud.

¡Yerra! Los jóvenes se declaran más felices y la puntuación desciende entre los 30 y los 50 para remontar tras los 50. ¡Fíjese en los ancianos con buena pensión cómo sonríen!

¿Por qué?

Mi explicación - una hipótesis-es que los jóvenes tienen expectativas que compensan los sinsabores del presente y que los séniors ya han aprendido a aceptar sus vidas y a aceptarse y disfrutar de lo pequeño.

¿Y los cuarentones y cincuentones?

Son los que peor puntúan. Tal vez porque viven de pleno el desengaño de la realidad.

¿La felicidad es genética y hereditaria?

Hemos seguido líneas parentales, y sí: hay al menos un 60 por ciento de porcentaje hereditario en esas declaraciones de felicidad.

¿Los genes ricos son más felices?

¡Correcto! Existe una clarísima correlación entre nivel socioeconómico y felicidad. Los ricos son más felices, pero llega un punto en que más patrimonio no produce más satisfacción en las puntuaciones.

¿Es más feliz el casado-a o el soltero-a?

Los que esperan casarse. La puntuación de felicidad aumentan a medida que se aproxima la boda para caer en picado tras ella.

¿Por qué el matrimonio puntúa bajo?

Demasiadas personas dicen esperar que su pareja arregle sus problemas, pero los problemas personales son personales.

¡Ah! Pero los hijos lo arreglan todo.

Falso. En todos los países las parejas sin hijos son más felices que los padres. Y si los encuestados admiten tener algún hijo con problemas, entonces la puntuación de felicidad se desploma sin paliativos.

Y encima no se quieren ir de casa.

¡Échelos! Cuando los hijos abandonan el hogar paterno, la puntuación de felicidad de los padres se dispara.

Siempre queda el refugio de la oficina.

Sólo si en ella tu amo eres sólo tú. Los empleados puntúan más bajo cuanto menos poder de decisión tienen sobre sus propias vidas. Cuanto menor rango y menos capacidad de organizarse, menos felices.

Ser empresario da menos disgustos y si eres empresaurio sólo los das.

Incluso si eres un empresario pequeñito eres más feliz que un empleado. Un taxista, un tendero o un fontanero - mientras sea autónomo y se autoemplee-se declara más feliz que un trabajador por cuenta ajena, aunque trabaje más por menos dinero.

¿La política da o quita felicidad?

El poder de decidir sobre todos los aspectos de tu vida te hace más feliz. Los ciudadanos de democracias se declaran más felices que los autoritarios, y los de países descentralizados, más que los centralistas: los ciudadanos son más felices cuanto más autogobernados. De ahí que la confederal Suiza sea segunda en felicidad tras Dinamarca.


dijous, d’octubre 08, 2009

Bienvenidos al infierno

Hola,

Quizá os sorprenda el título del artículo de hoy, pero debo no se me ocurre un nombre mejor para el lugar que visitaremos, si lo deseáis, en las líneas siguientes.

El lugar en cuestión se llama Illapata y los que sois seguidores de este blog quizá lo recordéis. Illapata es una comunidad cercana a Pumaorcco, dista unos 35 minutos por pista de tierra, en dirección noroeste. Es un lugar en el que el viento sopla veinticuatro horas los trescientos sesenta y cinco días de forma ininterrumpida, directo del Ausangate, un nevado de más de seis mil metros de altitud, y que hace que las briznas de hierba se acojonen y crezcan hacia el interior de la tierra, que los cuerdos se vuelvan locos, y que el alcohol de quemar sea un remedio contra ese frío horrible que te golpea en las sienes como si un mono con bongos hubiese decidido mudarse a tu cerebro.

En este viaje fuimos dos veces a la comunidad, la primera para repartir lotes de lana y caramelos y galletas entre los niños, y otra para entregar la ropa recogida en nuestros amigos en Sabadell.

Pero no sólo fuimos hasta allí para eso, almorzando como príncipes pan y galletas en una furgoneta en medio de la nada, no señores/as, no.

Fuimos a porque es la comunidad depositaria de nuestro proyecto más inmediato. Es en esta comunidad abandonada donde hemos comenzado con la capacitación para crear una nueva serie de granjas de crianza de cuys al estilo de Pumaorcco. Es en este grupo de setenta y pocas familias donde vamos a depositar la confianza que nos ha dado el Ajuntament de Sabadell y vosotros, con vuestras aportaciones, para intentar sacarlos un poco de la extrema miseria en que viven.

Una miseria que alcanza todos y cada uno de los estratos vitales de la persona. No tienen qué comer (entre precaria e inexistente podríamos definir su alimentación), la higiene es una utopía, las relaciones sociales son de tres tipos, inexistentes, violentas, o degradantes, no hay apenas organización social, y las esperanzas de la gente se centran en superar las próximas 24 horas. Con toda sinceridad, el lugar es muy deprimente. Tienen por lo menos una escuela de primer ciclo a la que acuden los niños, pero nada más echar un vistazo a la tabla de asistencias pude comprobar que habían más espacios en blanco que cruces. Como mínimo allí dentro no sopla ese maldito aire. Toni le preguntó a la profesora cuando dejaba de soplar, y su lacónica respuesta fue: nunca.

Pues bien, aquí es donde hemos iniciado el proyecto.

Por desgracia no creemos que vayamos a tener el éxito de otras comunidades precedentes, porque para desarrollar nuestra ayuda las familias beneficiarias deben aceptar unos grandes compromisos, entre los que figura el abandono inmediato y definitivo del alcohol. Por lo menos nos tranquiliza que las familias que consigan llegar hasta el final del proyecto cambiarán su vida en un cien por cien, pasando de la miseria más absoluta a la extrema pobreza, un salto imposible sin ayuda externa, y eso, aunque una sola persona lo consiguiera, nos llena de esperanza y orgullo.

No voy a colocar muchas fotografías, para no hablar más de lo obvio, sólo algunas que reflejen lo que acabo de comentar.

Sin embargo no quiero cerrar este capítulo sin comentar que, a pesar de la dureza del lugar y de todo lo expuesto, esta gente sólo necesita un empujón, algo que les haga ilusionarse en algo más que llegar a la mañana del día siguiente vivos, y en esa tarea estamos todos, vosotros que nos apoyáis, nosotros con nuestra palabrería y nuestras pequeñas acciones, y nuestra gente en Perú, que son quienes realmente están consiguiendo transformar en ilusión un lugar en el que el propio Satanás se encontraría incómodo. Así que ánimo, que también el infierno se puede cambiar y hacer algo más acogedor.


Los niños en la escuela de Illapata esperando para recibir unos caramelos y galletas.

Reparto de los lotes de lana a las madres en la misma escuela. Todo bajo riguroso censo...

Reparto de la ropa traída desde Barcelona entre las gentes de Illapata.

Podéis ver las caras de tensión de Luz, de Xesca y Cris entregando la ropa a la gente. Vivimos esa tarde momentos duros, como cuando desvestimos a una niña de sus harapos para ponerle algunas prendas nuevas. Una niña que nunca, desde su nacimiento, había llevado nada limpio, incluyendo su propia piel...

Y aún así, Luz siempre tiene una sonrisa. Un buen augurio para el proyecto.