dissabte, d’octubre 31, 2009

No estoy en Facebook, ¿y qué?

Hola,

Hoy leo en el suplemento "Estilos de vida", de La Vanguardia, un titular que ha llamado mi atención, "No estoy en Facebook, ¿y qué?". Y caray, hace mucho que no me sentía tan identificado con un titular.

Son varias las referencias a estas "redes sociales" que me han llegado en estos últimos días. Un artículo, creo que también en La Vanguardia, decía que España es el segundo país del mundo con más gente apuntada a estas idioteces (siempre a la cabeza de las mejores listas, la del paro, la de consumo de coca...), y un estudio sobre la amistad que se negaba a incluir a "los amigos de Facebook" como parte integrante de las amistades reales de una persona.

- ¿Cuántos amigos del Facebook tienes?,
- Joder, felicidades, ¿y en persona?

Debo reconocer que hace un año, más o menos, estuve quince días de alta en este invento. Tiempo suficiente para que todos aquellos con quien ya mantengo contacto, redundaran en el mismo (cosa que me agrada, claro está), pero también óbice para que un motón de gente que ya no tragaba en persona me lanzaran invitaciones masivas a ser su amigo. ¿Pero cómo te atreves a invitarme a ser tu "amigo", si en tu puta vida me has invitado a un café?

Creo que es un grave error estar en estas "redes sociales", o si no más, deberían cambiar el nombre por "redes ex", ex-novias, ex-amigos, ex-compañeros de trabajo, ex-compañeros de la escuela, ex-mujeres, ex-capullos a los que no tragábamos en persona, para no confundirnos y creernos que si no nos damos de alta en cualquiera de ellas, somos tipos asociales o calvos. Con lo que cuesta en la vida cortar un cabo para que ahora, con un solo click de ratón, tengamos en el armario trasero todos los cadáveres que hemos dejado en nuestro recorrido vital.

"Morguebook" o "Mycadaver.com", habría que llamarlos.

Pero fuera de la ironía que me despierta toda esta estupidez, creo que es un buen motivo para hacer una reflexión en voz alta.

¿Os imagináis qué hubiésemos dicho si alguien cogiera una foto nuestra, la recortara y la pegara tras la puerta de un puticlub, por ejemplo, y la publicara en la Vanguardia con nuestro nombre y apellidos? ¿O os imagináis qué pasaría si nuestra pareja recibiera cien visitas a casa diarias invitándola/o a salir? ¿O que alguien hiciera una ficha "policial", cuáles son nuestros intereses, nuestra economía, nuestros pensamientos políticos, nuestra religión, y los hiciera públicos? ¿Os imagináis que tras un cambio de trabajo, por ejemplo, alguien publicara todos nuestros "secretos" (si nos acostamos con fulano o mengana, o si hacíamos la siesta tras la fotocopiadora por las tardes) en un periódico local? ¿Y todo ello sin que nosotros estemos enterados?

¿Os imagináis lo terrible de que alguien, sin nuestro consentimiento, cuelgue una foto en internet identificada, y a partir de esa imagen, la informática (que avanza que es una barbaridad) pueda reconocer nuestra cara en todas las fotos que hay colgadas en la red? ¿Y que cualquiera pudiera poner nuestro nombre y ver todas las fotos en todos los lugares que hemos estado? ¡Y sin que nosotros hayamos dado consentimiento!

No sólo me parece escandaloso, sino delictivo.

No voy a entrar en si los adolescentes, los niños, etc., porque creo que el mal es de y para los adultos, únicos y últimos responsables de lo que ven y donde se conectan nuestros menores. Aunque reconozco que tampoco me gusta lo más mínimo.

Quizá pertenezco a un grupo de gente a la que la privacidad y la libertad de elección le parecen fundamentales, una generación a la que le importa un puto pimiento qué pensarán los demás de nosotros, o cómo nos verán, y que cuando quiere contactar con alguien le manda un correo sólo a esa persona, o hace algo tan arcaico como llamarlo.

Gente a la que nos apetece ver la cara de la persona a la que hablamos, gente que discernimos entre nuestra necesidad de comunicación (exagerada en mi caso) y la explicación de nuestras interioridades.

Tengo la sensación, equivocada seguramente, de que mucha de la gente que se encuentra en esas redes están vacíos..., y eso sería todavía más triste que todos los atentados anteriores

Ahora bien, lo mejor es cuando recibía un mensaje que decía "fulanito/a se ha añadido al grupo prohibamos las corridas", ostia, ¡un héroe!, atención, ¡en pie!, y habían más, un grupo de valientes capaces de cambiar el mundo por apuntarse a la burrada esa. Los empresarios taurinos, que también tienen cuentas en el Facebook, están acojonados, temblando de pánico ante la sede de la ONU para pedir que no se apunte más gente en su contra. Incluso vieron a dos llorando ante una imagen de Escrivá de Balaguer.

Y no digamos de los grupos de valientes, ¿qué valientes?, ¡súper héroes! que se apuntaban al grupo "contra la guerra de Irak", o "contra el hambre". Por Dios, ¡cómo ha cambiado el mundo gracias a sus acciones!

Recemos pues, Facebook es nuestro dios y myspace su profeta, amén.

2 comentaris:

Sofía Correa ha dit...

Excelente lo que escribiste, pero no del todo. Soy adolescente y sinceramente tengo el facebook por joder, pero eso no quita de que mediante el puedas sacar algun tipo de provecho, o beneficio. No serán todos tus amigos, es más, la mayoría no lo será, pero a la hora de buscar a una persona con la cual has perdido comunicacion hoy facebook te abre las puertas a muchas opciones de busqueda, quizas vos no tuviste la oportunidad de lograrlo, pero en mi familia hemos encontrado a parte de nuestra familia en otros paises, y hemos logrado una comunicacion que de otra forma no hubiesemos conseguido.

Saludos,

Sofia.

Jordi Díez ha dit...

Hola Sofía, gracias por tu comentario.
Tienes mucha razón, más de la que yo mismo quisiera reconocer, jejeje, y como todo en la vida, también Facebook no es más que una herramienta. Que sirva para bien o no es cuestión del uso que se le de.

En mi caso te aseguro que todo lo que me llegó, o una buena parte, fue de lo que me había costado un gran esfuerzo separarme, y cuando abandones (espero que dentro de mucho) la adolescencia, verás lo difícil que resulta vaciar la mochila para caminar sin peso.

Gracias por seguir el blog, te deseo un feliz año.

Saludos,

Jordi.