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El año que abracé a Rafael Nadal

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Hace aproximadamente cinco años, el tenista mallorquín Rafael Nadal, que había sido campeón en 2009, acababa de perder por primera vez una final del Open de Australia contra el serbio Novak Djokovic, en lo que fue considerado como uno de los mejores partidos de todos los tiempos. Pocas semanas después de su derrota, el tenista de Manacor vino a la isla para un acto de promoción publicitaria con la empresa en la que trabajo y se alojó en la villa que tiene Julio Iglesias en la zona costera de Punta Cana, siendo yo la persona encargada de acompañarlo a él y a su séquito desde la casa del cantante hasta el lugar en el que tendría lugar el acto publicitario. Dos horas largas de carretera con el astro junto al que todo el mundo quería fotografiarse. No acostumbro a hablar de mi trabajo. No me gusta vincular mi faceta profesional, ni la imagen de la empresa a la que represento, con mis ideas personales ni con mis escritos o posicionamientos políticos, pues son dos ámbitos de mi v...

Albert Salvadó: Si yo volviese a nacer...

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Este año, con motivo del 70º aniversario de trabajo en favor de los niños, UNICEF ha invitado a escritores de todo el mundo a escribir una historia breve sobre el tema: “Mis deseos para cada niño”. Más de 200 autores han respondido a esa petición y han dado forma a su visión de un mundo en el que todo los niños gocen del derecho a sobrevivir y salir adelante, de aprender y de crecer sanos y a salvo del peligro, y tengo el orgullo de ser amigo de uno de ellos, del escritor andorrano Albert Salvadó, cuyo escrito ha sido escogido por el editor del proyecto para formar parte de esta magnífica iniciativa.  Albert Salvadó: Si yo volviese a nacer... ...Si yo volviera a nacer, os agradecería que tengáis presente que soy algo más que una simple pieza que hay que moldear para ajustarla al gran engranaje de la sociedad. ...Si yo volviese a nacer, os rogaría que no me atiborréis de conocimientos, sino que me eduquéis en la observación, en la atención y en el sentimiento, porque na...

Anacaona y Caonabó, una historia maravillosa

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"Anacaona y Caonabo", Enrique Royo  Si todo va bien, como parece que así es, en pocos meses saldrá a la luz mi última novela.  Aquellos amigos con los que compartimos redes sociales es muy probable que ya sepáis, más o menos, de qué trata esta historia, pero la realidad es que apenas he compartido algunos retazos, frases sueltas, fotos con más o menos acierto y pistas vagas. Y si bien es cierto que tuve la necesidad de decir, recién finalizada la novela, que era la más dura que jamás había escrito y probablemente la más dura que jamás escribiré, también es cierto que no he hablado apenas de ella porque en esta novela se ha conjurado el maldito milagro de que un cobarde como yo escriba la historia de uno de los hombres más valientes que han poblado la isla que me acoge desde hace diez años, y eso, mis queridos amigos, acojona al más pintado. La historia nació un día por casualidad mientras me bañaba con la familia en las aguas de playa Rincón e intenté imaginar qu...

Gente Rara

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Libretería  es una página dedicada a autores, libros y cosas de esas en la que tengo la infinita fortuna de  participar , y en la que hoy se publica un texto que preparé hace unos días para la sección " A mi manera ", un espacio creado por Pedro Araque para que los escritores podamos explicar lo que más nos plazca abusando de su hospitalidad. Transcribo aquí el texto del artículo, pero si queréis leerlo en la versión original cargada en Libreteria.com podéis pulsar en el enlace:  https://libreteria.com/A-mi-manera-Gente-rara/ Gente Rara No acostumbro a hablar casi nunca en los vuelos. No me gusta hablar de mis cosas, y en las conversaciones triviales nunca me he manejado bien. Me atasco, no tengo capacidad de demostrar interés por lo que no me lo genera y paso un mal rato poniendo caras de imbécil en los largos e incómodos silencios que se generan con mi falta de atención. No soy, con toda sinceridad y por decirlo de una forma políticamente correcta, un bue...

El puto amo de la novela de aventuras

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Ya lo dijo el gran Guardiola, ex entrenador del Fútbol Club Barcelona, “el puto amo”, y si bien no se refería al autor barcelonés, no encuentro otra definición mejor para él, porque Fernando Gamboa es, hoy por hoy, el puto amo de la novela de aventuras. Con su primera obra,   La última cripta , y a pesar de las características que acompañan a casi toda obra primeriza de un autor, ya me enamoró, pero con Ciudad Negra me ha acabado de conquistar completamente.  Si pongo la máquina de la memoria en modo de rebobinar no encuentro una novela de aventuras que me lo haya hecho pasar tan bien como ésta en años. No sé ni qué decir de ella, porque lo único que me sale es pum, pim, clas, y subió, y se cayó, y entonces se escapó con un paracaídas que había convertido en dirigible, y ella le dio un beso, y pam, y pom, y un tiro, y ufff,…! Pulsa aquí para seguir leyendo 

Entre la certeza de la guerra y la incertidumbre de la paz

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Dice el artículo de New York Times , del que proviene esta imagen, que “ A días del plebiscito, Colombia se debate entre la certeza de la guerra y la incertidumbre de la paz ”, y en ese debate yo sólo puedo apostar por la incertidumbre de la paz, con todo lo malo que eso conlleve, orgullo tragado, rendición, desconfianza, …, porque creo que una mala paz se puede corregir en el tiempo y siempre será mejor que la certeza de la guerra.  Lo que ocurre en Colombia estos días es un milagro, pues lo normal es que pase al revés, que a la gente la metan en las guerras los dirigentes malnacidos que sólo miran por sus intereses sin preguntar, y que en esas batallas egocéntricas por cuotas de poder arrastren a cientos de miles de vidas de inocentes, porque no nos engañemos, en las guerras siempre mueren los mismos, los inocentes. Sin embargo ahora, en Colombia, ocurre lo contrario, a esos cientos de miles de inocentes les van a preguntar si desean seguir siendo carne de cañón o...

Un dinosaurio entre guepardos

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He tenido la fortuna en estos días de realizar un par de vuelos intercontinentales y he podido ver algunos comportamientos que, no por ser de lo más habituales, no me han dejado de llamar la atención. También he tenido la oportunidad de charlar con personas de la industria editorial y sus palabras me han dado pie a compartir con vosotros esta reflexión personal. Como decía, hablando con agentes, editores, y personas de la industria, la mayoría coincidía en que una de las causas de la crisis actual de su negocio es la caída masiva de lectores, algo con lo que casi todo el mundo está de acuerdo, pero también existe una serie de causas internas provocadas por ellos mismos por el afán de vender y por vender cualquier cosa a cualquier precio. Realmente no sé si se lee más o menos que antes, pero es fácil recordar que hace apenas unos años, con sólo dar una vuelta por los pasillos de un avión, las salas de espera de los aeropuertos, los transportes públicos o las toallas estiradas...