Filete de murciélago
Tal día como hoy, cinco años atrás, deteníamos una excavadora que estaba a punto de desbrozar un terreno para la construcción de un edificio. Antes de eso, nos habíamos vendido nuestra vivienda de Barcelona para financiar la edificación de un bloque de apartamentos en la población de Verón, en la trastienda de la famosa Punta Cana. Ese mismo día nos quedaban en stock varios cientos de metros de tela recién comprada para la confección de uniformes que nos habían encargado varias empresas turísticas de la zona. Se sumaban a medio millar de camisetas que, ya pagadas, no tendríamos a quien facturar. Si a esta situación le añadimos que venía de tomar, por primera vez en mi vida, un año sabático en el que no había acumulado ni un euro de ingresos, la situación se tornó difícil. No más difícil que para otras personas, ni trágica, como sí lo fue para millones de ciudadanos a lo largo del planeta. Que pregunten si no a los familiares de los ancianos en las residencias de la poderosa Madrid… No,...