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Un tipo con suerte

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Soy un tipo con suerte, de esos que parece que caminan por la vida con una flor en el culo. Quizá mi amigo Francesc Miralles diría que la flor está ahí por causas misteriosas, pero que vive porque la riego, igual sí…, pero lo cierto es que toda la vida he sentido que soy un ser afortunado. Nací hombre (a pesar de la foto de la izquierda), blanco y occidental, tres conjugaciones que de por sí ya facilitan el camino. Además lo hice en el seno de una familia bien avenida en la que el amor, el cariño y el respeto fueron un caldo de cultivo excelente. Después tuve una fase de inserción escolar, donde aprendí algunas cosas importantes para mi vida, entre ellas a leer y escribir, matemáticas, ciencias, etc., y a distinguir entre un grupo de gente, con una breve mirada, quién era el matón, quién el soplón, quién de fiar, y a quién no acercarse por nada en el mundo, cosas, en resumen, que me han ido bien para la vida. Ojo, más o menos como la mayoría de los que podáis leer estas palabras. ...

Este era un pedazo de madera...

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Del blog, Mis últimas lecturas , una pequeña reflexión para los escritores en cuyas manos esté quemando sú última novela, y no puedan resistir la tentación de subirla a una plataforma tipo Amazon... "Si tenía que partir alguna cara en algún momento, lo hacía, siempre que a su juicio estuviera haciendo lo correcto", alguna – algún, hacía – haciendo. "Claro...oye", ambas palabras enganchadas por los tres puntos, hecho que se repite con asiduidad. "Había sido que se había tratado de un asunto...", había – había. “Sinceramente xxx, no sé qué cojones voy a poner en ese informe, no tengo absolutamente nada…”, “Los releyó rápidamente en busca de no sabía muy bien qué. Definitivamente iba a…”, toneladas de adverbios terminados en "mente". "En definitiva, la única pista que tenían, si es que se le podía llamar así", leísmo. “Lo malo de países como xxx, xxx o xxx es que son países…”, tiempo verbal presente en una cons...

¿Y si todo hubiera empezado con un abrazo?

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El pabellón de la Mar Bella es un espacio multiusos perteneciente al Ajuntament de Barcelona en Poble Nou, uno de los barrios colindantes con la villa olímpica que albergó a los deportistas de los Juegos de 1992 en uno de los momentos álgidos en la historia de la ciudad y de Cataluña, si se me permite hacer gala de mi catalanidad. Un pabellón, el de la Mar Bella, que después de haber alojado el debut olímpico del bádminton con reparto justo (o no) de medallas entre Korea del Sur, China e Indonesia, se dedica a la celebración de diferentes actividades culturales y dispone de pistas para la práctica del taekwondo, del bádminton y de fútbol sala.  Unos años después de ese periodo tan especial para la ciudad, yo viví uno de los más difíciles de mi vida, preso de una gran duda interna, una profunda depresión y un convencimiento vital de que todo lo que hasta entonces había tenido sentido, sencillamente había dejado de tenerlo. Uno de esos momentos en la vida que podríamos represe...

JORDI DÍEZ: EL EXPLORADOR SONRIENTE - Entrevista para El hombre de MImbre, Ediciones 42

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JORDI DIEZ: EL EXPLORADOR SONRIENTE Jordi Díez, genio y figura hasta la sepultura. Jordi Díez, autor de La virgen del sol y El péndulo de Dios, nos habla de su relación con Latinoamérica y de su primera aventura como escritor. Conoceremos un poco mejor los pilares artísticos y personales que han dado forma a la atractiva personalidad de este tarrasense de padre catalán y madre andaluza. Por último, nos adelantará algo de su próximo trabajo, una novela especialmente ambiciosa en la que regresa a las brumas del continente americano, y ahonda en esa verdad que permanece oculta bajo la historia escrita. ¿Quieren descubrir América? Viajen con Jordi Díez. No se arrepentirán . HM: Jordi, tengo entendido que tu primera experiencia con las letras no fue totalmente satisfactoria, al menos no todo lo satisfactoria que espera un niño de cuatro años. JD: ¿Cómo has sabido esto?, ¡me has sacado una gran sonrisa con esta pregunta!  En efecto, mis padres, siendo yo muy niño, me apuntaron a una gu...

Pronto hará treinta años...

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Hac e aproximadamente treinta años que comencé a correr, y no hablo de escapar, ni en sentido figurado, sino de trotar, de lo que los hispanoparlantes llaman footing y que jamás he oído a un anglosajón definirlo con esa palabra.  Todo comenzó como la mayor parte de las cosas de mi vida, forzado. Estudiaba yo por aquel entonces en los Salesianos de Terrassa, en plena efervescencia adolescente y bajo la disciplina de los padres misioneros. Una de las normas de aquel centro era que los expulsados de clase debían bajar al patio y hacer deporte. Debo hacer un paréntesis y explicar cómo era aquel colegio antes de seguir. La totalidad del complejo educativo ocupaba una manzana en la que se levantaban, pegados a los extremos, tres grandes edificios de aulas en forma de U, y en cuyo centro quedaba un gran espacio dedicado a las canchas de basketball, handball y voleyball, además de un campo de fútbol reglamentario en el que jugaba el glorioso Dosa (Domingo Savio). Bien, decía que cuand...

¿Obediencia?

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Reconozco que nunca he sabido obedecer, como nunca he sabido mandar.  No vine de serie con el gen de la obediencia activado. De niño, de muy pequeño, me cuenta mi padre que jamás aceptaba como explicación a un mandato el famoso “porqué sí, porqué te lo digo yo”, y que si no razonaban conmigo explicándome con palabras entendibles el motivo de la orden, sencillamente no la acataba. Este sentimiento me ha acompañado toda la vida, de estudiante fui expulsado de una o dos asignaturas por año en los seis últimos de mi formación académica (¡que recuerde!) , y siempre por no acatar normas basadas en “esto se hace así porque lo digo yo”, o peor aún, “esto se hace así porque siempre se ha hecho así”. Mi paso por el glorioso ejército español de tierra, en su división de artillería (ojalá exploten) tampoco fue un mar calmo, acabando como el soldado con más días de arresto de toda mi promoción.  - ¡Córtese el pelo! - ¿Por qué? - ¡Porque yo se lo ordeno! - sonrisa iró...

JORDI DÍEZ: EL EXPLORADOR SONRIENTE - Entrevista para El hombre de MImbre, Ediciones 42

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JORDI DÍEZ: EL EXPLORADOR SONRIENTE . Jordi Díez, genio y figura hasta la sepultura. Jordi Díez, autor de La virgen del sol y El péndulo de Dios, nos habla de su relación con Latinoamérica y de su primera aventura como escritor. Conoceremos un poco mejor los pilares artísticos y personales que han dado forma a la atractiva personalidad de este tarrasense de padre catalán y madre andaluza. Por último, nos adelantará algo de su próximo trabajo, una novela especialmente ambiciosa en la que regresa a las brumas del continente americano, y ahonda en esa verdad que permanece oculta bajo la historia escrita. ¿Quieren descubrir América? Viajen con Jordi Díez. No se arrepentirán. HM: Jordi, tengo entendido que tu primera experiencia con las letras no fue totalmente satisfactoria, al menos no todo lo satisfactoria que espera un niño de cuatro años. JD: ¿Cómo has sabido esto?, ¡me has sacado una gran sonrisa con esta pregunta!   En efecto, mis padres, siendo yo muy ...