Buenos Aires querido...
Hace unos días hemos tenido la gran oportunidad de visitar Buenos Aires. ¡Qué maravilla!
Quizá para los que ya viven en el siglo XXI, Buenos Aires no deje de ser una ciudad más, una gran urbe con millones de personas que se aprietan en sus arterias como leucocitos atravesando una masa de colesterol, pero para nosotros, que cuando queremos tomar un café tenemos que ir a LA cafetería, nos ha parecido el lugar más lindo del mundo.
Reconozco que me gustó Buenos Aires, no viviría allí ni atado, pero me gustó. Una ciudad con la "chulería" de todos los capitaleños, pero con la apertura que da tener un puerto abierto al mundo.
Una ciudad culta, que se enorgullece de serlo, hasta chulea diría yo, pero con motivo. Grandes librerías, una al lado de la otra, en sana (o no) competencia, teatros, musicales, ópera, obras de pequeño formato, grandes producciones, cines con veinte salas, Barcelona por un día.
Así que desde estas líneas os animo a que peguéis un pequeño salto y visitéis la ciudad. Merece la pena, es todo muy asequible e incluso están empezando a hacer un vino medio correcto.
Ah, tango y tontadas, las mínimas. Eso sí, aún no habíamos salido del aeropuerto en dirección al hotel (literalmente estábamos todavía saliendo...) y el taxista ya había comenzado a despotricar de Mesi, el muy ascjas.#s%!!!, hasta que le dije que yo era de Barcelona y el discurso cambió un poco, pero están enfermos de fútbol, enfermos !!!
Y el estadio de Boca, la Bombonera, bote de pimientos, le llamaría yo, porque el estadio es espantoso, como el barrio que lo circunda. Quizá será muy "auténtico", pero fue en el único lugar que tres veces seguidas me dijeron que no entrara en una calle, y en el único lugar que una tipa (buenísima, que una cosa no quita la otra), me amenazó con romperme la cámara y la cara, cuando me reí ante la primera amenaza, por tirar una foto en la que ella había salido de espaldas ...
Bueno, un lugar más que visitar, y bonito.
Se me olvidaba, que también fui a trabajar, ¡eh!. De verdad.
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