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La fórmula del éxito

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Esta mañana leía una nota del escritor Fernando Gamboa con relación a su éxito personal. Comenta Fernando que su “balance suerte-desgracia”, tanto en su vida personal como profesional, se inclina más para el lado de “las sombras” que para las luces. Explica también que en su vida se han sucedido una serie de infortunios que casi lo han quebrado y de los cuales siempre ha salido adelante gracias a la palabra clave que, para mí, marca todas las historias de éxito que conozco, y que no es otra que constancia. Es decir, una persona que reconoce públicamente un balance negativo entre la suerte y la desgracia en su vida, acaba siendo plenamente exitosa, y si bien el éxito se puede medir por diferentes varas y para cada uno de nosotros esta palabra tiene un significado especial, en el caso de Fernando Gamboa hablamos de que es un súper ventas, que tiene cientos de miles de lectores y que en todo el ramo, editores, agentes y otros escritores, siempre se habla bien de él. Creo que en este ca...

Los libros de mis viajes

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Hace unos días que llegué de un viaje corto por la ciudad de La Habana Vieja, en Cuba, y aunque viajar es de las cosas que más me agradan en la vida y seguramente la fuente de felicidad más grande que he conocido, este viaje me ha dejado un poso de tristeza del que es difícil desengancharse. Hace tres años estuve por primera vez, y ya entonces me dije que no volvería jamás a caminar por sus calles en ruinas, sin embargo la providencia a veces dicta destino y he tenido la opción de volver. Cierto es que lo he hecho por la compañía (excelente), pero el escenario es tan deprimente que se come cualquier intento por disfrutar del paseo. “O vienes a hacer fotos de ruinas o a follar”, escuché en el lobby del hoteldemierda en que nos alojamos. Un hotel, por cierto, hermoso, grande, amplio, de instalaciones maravillosas y de un pasado esplendoroso, pero del que uno tiene la sensación de que si estornuda, todo el edificio pasaría a mejor vida… Sin embargo la intención de este post no es c...

10 directivos con los que mejor no toparse

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Breve decálogo de los diez directivos con los que es mejor no toparse en una empresa. 1 - El pinta paredes. Acostumbran a ser siempre recién llegados y su primera acción consiste en, sin preguntar por qué la oficina, el laboratorio, el taller o lo que sea está pintado de un color, pintarlo inmediatamente de otro y redecorarlo de arriba a abajo para destacar que un nuevo Sheriff ha llegado a la ciudad. Normalmente estos directivos no llegan a ver ni siquiera cómo esa decoración se pudre por mala adaptación al entorno, pintan y hablan sin mirar, destrozan el entorno y salen antes de pagar ninguna consecuencia. 2 - El Terminator. Son directivos que cuando entran en un lugar, nada de lo que hay allí les complace y se ven obligados a fumigar y exterminar el hábitat para instaurar uno nuevo de su agrado. Acostumbran a venir de otra compañía donde hicieron lo mismo y donde justamente a aquellos a los que exterminaron en su momento son los que van a adaptar al nuevo hábitat porq...

Lo que llaman zona de confort

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La primera vez que llegué a República Dominicana lo hice de noche. Aterricé con una mochila (que aún conservo) y agotado tras más ocho horas escuchando a un tipo que no paraba de hablar de golf. En el aeropuerto me esperaba un compañero, mi amado y malogrado Rodrigo, que me llevó hasta el hotel. Por el camino me dijo que la mejor hora para llegar al país era de noche, y no lo entendí. Con el tiempo he visto que el desorden caribeño puede golpear con la fuerza necesaria para hacer cambiar de opinión a cualquiera y hacerlo salir corriendo apenas aterrice, pero ese no era mi caso. Yo me había comprometido a estar un mínimo de cuatro años cuando acepté el trabajo y nada podía hacerme cambiar de opinión. La cosa había empezado unos años atrás, cuando todavía vivíamos en Barcelona. En ese entonces tenía un trabajo magnífico, bien pagado y con el que me sentía muy a gusto. Sin embargo, y más allá del malestar por haberme bajado mi salario un par de veces y otras cosillas, comenzó a asa...

Libros que hay que leer: “Anacaona, la última princesa del Caribe" - Jordi ...

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Libros que hay que leer: “Anacaona, la última princesa del Caribe" - Jordi ... : En el mes de la novela autopublicada, os hablo hoy de “Anacaona, la última princesa del Caribe". Una novela histórica y de aventuras ...

Libros y Literatura: “Anacaona, la última princesa del Caribe"

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Reseña publicada en LIBROS Y LITERATURA Hace un par de años pasé mi cumpleaños en México. Unas horas de avión, una mente trastornada por el jet lag y un hotel de ensueño. Así empezaron unas de mis mejores vacaciones. Desde que era bien pequeña tenía interiorizado eso de que algún día tendría que viajar al Caribe, o eso es lo que me metió aquel famoso Curro en la cabeza. Pero no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar en realidad. Playas de arena blanca, sí. Aguas cristalinas, también. Peces nadando a mi alrededor, por supuesto. Pero encontré algo más, algo que aquellos anuncios no prometían, algo que estaba oculto en el interior de esa postal tan típica: una cultura burbujeante, una historia absorbente y una gente excepcional.  Me quedé con eso, con esa sorpresa que me llevé al escuchar historias sobre los mayas. Al saber cómo eran realmente antes de que los españoles llegáramos allí. Antes de que el Caribe se convirtiera en una atracción turística.  Por e...

L'efecte papallona

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Tot just fa dotze anys que vaig sortir de casa per aventurar-me en una història que havia de canviar la meva vida i la del meu entorn. Fa poc més d’una dotzena d’anys que em vaig plantejar si no seria prou capaç de fer res més a la meva vida de lo que havia fet fins llavors. Va ser una crida interna ensordidora, una veu que xerrava dia i nit sense callar i que aprofitava cada forat de silenci per escridassar-me el cap i l’ànima. Cert que jo tenia llavors una vida perfecte, amb lo perfecte que pugui ser una existència. Havia tingut relacions meravelloses i estava tot just començant-ne una que ha estat la més gran, em guanyava molt bé la vida, tenia (i tinc) un grup d’amics extraordinari, ganes de viure i mil projectes, però sentia que no havia tingut el valor de provar-me la força de viure. Recordo anar a treballar preguntant-me si allò seria lo que hauria de fer tota la vida, si és que potser jo no servia per res més, si els carrers pels que transitava eren els únics que tre...