Pronto hará treinta años...
Hac e aproximadamente treinta años que comencé a correr, y no hablo de escapar, ni en sentido figurado, sino de trotar, de lo que los hispanoparlantes llaman footing y que jamás he oído a un anglosajón definirlo con esa palabra. Todo comenzó como la mayor parte de las cosas de mi vida, forzado. Estudiaba yo por aquel entonces en los Salesianos de Terrassa, en plena efervescencia adolescente y bajo la disciplina de los padres misioneros. Una de las normas de aquel centro era que los expulsados de clase debían bajar al patio y hacer deporte. Debo hacer un paréntesis y explicar cómo era aquel colegio antes de seguir. La totalidad del complejo educativo ocupaba una manzana en la que se levantaban, pegados a los extremos, tres grandes edificios de aulas en forma de U, y en cuyo centro quedaba un gran espacio dedicado a las canchas de basketball, handball y voleyball, además de un campo de fútbol reglamentario en el que jugaba el glorioso Dosa (Domingo Savio). Bien, decía que cuand...