¿Qué harías si de repente, tras mucho tiempo sin sufrir su mordedura, te ataca la nostalgia? ¿Cómo vacunarse contra el deseo de volver a la tierra propia, al calor de los amigos, a los colores conocidos, los olores, los sonidos familiares, la temperatura de la placenta en la que has crecido? ¿Existe cura contra eso? No estoy seguro... Quizá una solución podría ser recordar los motivos por los que me marché hace más de un lustro: ganas de aventura, superación, demostración de que podía hacer algo más en la vida, dinero, y tiempo para escribir, entre otros. Sí, podría valer, pero resulta que la aventura ya se ha agotado, la superación va por otros derroteros, la auto demostración de valía está más que cumplida, del dinero prefiero no comentar, y tiempo para escribir es lo que más echo de menos…, así pues, ¿qué? También podría recordar por qué no me quedé, monotonía de la vista, agotamiento de tiempos, corsé de normas infinitas,… Ves, nada de esto ha cambiado. Esta semana pr...