dimecres, de juliol 06, 2016

Jordi Díez: 'La Virgen del Sol'

Hoy es uno de esos días en que te despiertas con una sonrisa sin saber muy bien porqué, hasta que abres tu computadora y te encuentras con un artículo como éste, de la mano de Pedro Araque en su blog La Libretería, al que agradezco profundamente sus palabras. De hecho, son tan halagadoras que no he podido resistir la tentación de bañarme en ellas.



Con 'La Virgen del Sol' Jordi Díez ha terminado de conquistarme. Literariamente, claro. Su punto más místico que religioso, más pegado a la filosofía y las creencias que a los ritos, me pone. Literariamente, por supuesto. 'La Virgen del Sol está ambientada en los desconocidos tiempos del incanato y más concretamente en los de la construcción de la mágica Cuzco que, en este relato, coinciden con los de la edificación del misterioso Templo del Sol del Machu Picchu. Licencias de autor que justifica en el epílogo.

Mientras cuenta una historia que seduce y emociona, aporta con facilidad grandes dosis de conocimiento e historia. Construye sobre los cimientos de un lenguaje que te transporta al momento, al lugar y a sus gentes. Tras su lectura te costará resistir la tentación de correr inmediatamente hacia los lugares, que no a los tiempos, de los que ha hablado. En 'La Virgen del Sol', Jordi es más Jordi que en El Péndulo de Dios... Pedazo de escritor. Este es un pasaje literal de esta novela:


"Vestía una túnica blanca sacrílega, de uso restringido a las vírgenes del Sol, que saltaba a la vista no era de su talla. Uno de los tirantes que debían cubrirle los hombros resbalaba por su brazo derecho, dejando a la vista dos pequeños granos de maíz rosado. La correa que le ceñía la cintura creaba tal pliegue de ropa que hubiese bastado para confeccionar un vestido a su medida. Los pies, desaparecidos. A un movimiento de su mano, un soldado descubrió el rostro de la niña, oculto tras una reluciente melena negra". 

"Si Rascar Capac había creído que la noticia del Inca iba a ser la mayor sorpresa del día, sin duda andaba bien errado. Tantas señales en un solo día no podían ser fruto de la casualidad. Inti lo estaba mirando a los ojos, reconoció en aquellas dos luces toda la fuerza de Mama Ocllo, la hija del Dios Creador Viracocha, la primera mujer en habitar la Tierra, la esposa de Manco Capac. A punto estuvo de postrarse a los pies de aquella niña, pero consiguió mantener la compostura necesaria para mostrarle, con un giro de cabeza, el camino que debía seguir tras él".