divendres, d’octubre 26, 2012

Amazon VS Egos

Hola a todos,

Hace unos años tuve la gran fortuna de ser invitado al cocktail que dio la Agencia Sandra Bruna a sus autores con motivo de la Navidad del año 2006. Con toda la vergüenza del mundo me acerqué hasta el carrer Gran de Gràcia para el evento.

Fue una experiencia extraña, desoladora me atrevería a decir, porque me encontré en un ambiente que para nada era lo que yo había soñado desde niño encontrarme si alguna vez me rodeaba de escritores, como siempre quise. Encontré tipos extraordinarios, como Francesc Miralles, la propia Sandra, por supuesto, un autor del que no recuerdo el nombre, pero que acababa de ganar un prestigioso premio con una humildad extrema, con quien pude departir y escucharon, supongo que con cierto disimulo, mis ilusiones por publicar La virgen del Sol. Sin embargo, y de ahí que fuera desoladora la experiencia, tuve la oportunidad de pulular entre grupúsculos de escritoras y escritores cuya conversación rondaba en torno a la palabra "yo" pronunciada por ellos mismos, claro. Recuerdo uno (cuyo nombre callaré) comentando con una escritora, a dos metros por encima del nivel del suelo, "que toda Catalunya estaba hablando de ellos" por una entrevista en una televión local que se había pasado la noche anterior. Yo nunca, antes de ese momento, había escuchado ni siquiera sus nombres y en mi televisor ni siquiera tenía sintonizada esa cadena...

Un tanto horrorizado se lo comenté a Sandra y me dijo, con esa sonrisa inmensa que siempre la adorna, que no me preocupara, que ninguno de esos escritores "tan famosos" vendían ni siquiera la cifra que pensaba sacar en primera edición de mi novela Ediciones B, pero que así eran algunos escritores.

Los foros de escritores, o intentos de, que publicamos en Amazon, y en los que participo desde hace unos meses, me han traído a colación aquella clarificadora jornada.

Tipos y tipas extraordinarios que se pasean mezclados entre los egos inflados de aquellos y aquellas que presumen de cifras y posiciones que no alcanzo a comprender. Yo sólo puedo hablar por mi experiencia, pero creo que debe valer. Mi novela, El péndulo de Dios, está por alcanzar los 300 días en el top 100, de los cuales ha pasado por todas las posiciones, del 100 al 1, y se mantiene desde hace varios meses entres los quince libros más vendidos en Amazon.com (hoy está en el número 5 de los más vendidos en todas las categorías). Con esta información, en total a fecha de hoy y contando todas las plataformas de Amazon, no han llegado todavía a 10.000 las descargas de la novela. Anda cerca, muy cerca, pero no ha llegado. A mí particularmente me produce vértigo esta cifra, y me siento tan feliz como abrumado. 

Por eso la pregunta que me hago desde hace varios días, y que origina esta reflexión, es: ¿si durante 300 días en el top 100, y unos 200 entre los 20 libros más vendidos de Amazon (incluyendo papel) no he llegado a 10.000 descargas, porqué hay autores que afirman haber vendido cifras astronómicamente superiores en mucho menos tiempo?

Se me ocurren varias respuestas, pero sólo una es que Amazon cuente mal...

Saludos,

divendres, d’octubre 19, 2012

Día de Gracias

Hola a todos y todas,

Hoy es un día en el que toca dar las gracias, uno de esos días en que comprendes la fortuna de estar bien rodeado, de tener gente a tu alrededor en quien puedas confiar, gente que por un módico interés está a tu lado para hacerte crecer.

Lo del módico interés me refiero al económico, y lo digo porque yo tengo la gran fortuna de que la mayoría de la gente que me rodea cobra un interés mucho más valioso y caro, que es la amistad y el reconocimiento mutuos. Perdón, me desvío...

Quería decir que hoy es un día en el que me siento con la necesidad de dar las gracias a mucha gente, a los más cercanos en primer lugar, la familia, mis hijos, mi querida compañera, mis amigos (los de aquí y los más de allá), los que están al otro lado de un teclado y que también son muchos por fortuna, a los colegas de profesión o de vocación, y a los que se van a jugar sus dineros conmigo.

A todos vosotros quiero daros las gracias porqué después de casi cinco años de búsqueda, mi novela El péndulo de Dios saldrá a la calle de la mano de Ediciones B. 

Han sido años extraños, que comenzaron con la fuerza de mi ilusión por la novela y que se fueron apaciguando con la posterior dosis de realidad al ver que no tenía salida, por más que me esforzara o me encabezonara en ello, la aceptación del rechazo, no a mí (que eso ya se aprende en la vida a las primeras de cambio y se perfecciona en la adolescencia) sino por la obra de uno, que es mucho más duro. La resignación de saber que tanto esfuerzo se perdería sin fruto alguno más allá de la frustración. Tres años largos de peregrinar sin rumbo tras una salida que encontré en San Amazon Bendito, una balsa de esperanza en la que me subí con más recelo que fe y que ha resultado ser un transatlántico blindado lleno de ilusiones, de nuevas caras que se han convertido en amigas, y que a lo largo de esta travesía me han devuelto las ganas por seguir. 

Ha sido en este último año en Amazon que he vuelto a sentir la ilusión de ser escritor, de llegar a vivir de esto, de seguir renunciando a la vida externa para adentrarme en mis mundos esquizofrénicos y convertirlos en aventuras ordenadas que puedan interesar a los demás. Un año en el que casi diez mil lectores se han descargado la novela y la han mantenido entre las más leídas de una plataforma en que se agolpan más de tres millones de libros. Cifras mareantes e increíbles apenas unos meses atrás. Un año en que he podido conocer a un grupo de gente tan rara como yo y que dedican horas de su vida a escribir, un grupo de hombres y mujeres de todas las edades, nacionalidades, ideologías y tendencias, con más o menos fortuna y talento, y a quienes nos une únicamente la ilusión, la cercanía que proporciona la tecnología y nuestras posiciones en las listas de Amazon.

Por eso he de dar las gracias a tanta gente, a ellos y a estos diez mil lectores a quienes ojalá pudiera contactar personalmente uno por uno para decirles lo mucho que me han ayudado sus descargas, lo mucho que ha significado que se fijaran en mi novela para cargar sus libros electrónicos, lo mucho que me han afectado sus comentarios, y lo mucho que siempre les deberé. 

Hoy, después de todo este tiempo sé que El péndulo de Dios se ha hecho mayor y ha llegado el momento de dejarlo marchar, de que abandone las comodidades del disco duro de mi ordenador y se desarrolle más allá de mi control. Sólo espero haberlo educado bien y que su camino sea el de una buena persona.

MUCHAS GRACIAS !!!