divendres, de setembre 23, 2011

El amor secreto de Ingrid: escribir

Una de las pocas alegrías culturales en mi vida en República Dominicana ha sido conocer a Íngrid Gómez de Nátera. Un encanto de persona y una escritora de pluma dulce y letal como lo es el propio Caribe.

Ahora, una revista incipiente ha tenido el acierto de entrevistarla (buena señal para la revista...), y yo quiero todos la conozcáis, así que transcribo íntegra la entrevista que le ha hecho el señor Ennio Marchetti para la revista Revista Azul Caribe.


“Yo... Soy un intento de escritora... y arrastro este estigma desde que tengo conciencia. Incrustada en un lugar que no es el mío, he visto pasar el tiempo, descuidando mi amor secreto, mi pasión. Hoy, intentando recupe­rar el tiempo perdido, me he lanzado a navegar en este mundo inmenso y aun extraño para mí, en la búsqueda de mis iguales...”.

Así dice Ingrid e Ingrid es humilde. Puedo atestiguar que no es un “inten­to de escritora”. Todo lo contrario. Es una verdadera novelista, de las que tienen la narración en la sangre.

Hoy sale con su primer trabajo pu­blicado, un cuento, “Amada y el artista”, por la Editorial El Santuario, disponible en las principales librerías de República Dominicana. Un ape­ritivo, que nos ofrece solamente una pequeña idea del grande potencial que Ingrid posee.

Recuerdo que, hace unos años, casi con timidez, me había hablado de su gran pasión, escribir, cuando colabo­raba con mi revista de cultura domi­nicana “Sol Latino”. Me hizo leer una novela más larga y pronto me he dado cuenta que tenía todas las potenciali­dades para afirmarse como una buena escritora, en un país donde la gente lee muy poco.

Pero, cuando a la calidad se une el deseo de llegar, los desafíos se ganan. Es el caso de Ingrid Gómez, capita­leña por nacimiento y terrenera de adopción.

Con “Amada y el artista” Ingrid em­pieza su trayecto artístico, “un amor secreto, una gran pasión” que por demasiado tiempo había descuidado, privándonos del gusto de ser partici­pes de su arte.
Amada, la protagonista de su cuento, es “una mujer común que – dicen las notas que acompañan a la novela – sueña ver materializado el significado de su nombre… Descubre la manera de comercializar el amor y desarrolla una exitosa carrera con la cual con­sigue fama y fortuna. Sin embargo, a través del tiempo, se siente siem­pre más vacía al no encontrar lo que busca…”. Y todo esto hasta que en­cuentra un “hombre muy amable, un artista…”.

No quiero seguir, porque no es bueno quitarle la sorpresa al lector, el gusto de descubrir este pequeño cuento de Ingrid que, desde ahora, esperamos a una prueba más significativa, una no­vela larga, seguros que logrará pronto “recuperar su tiempo perdido”, re­galándonos otros momentos placente­ros como los que hemos vivido leyen­do, todas de una vez, las 44 paginas de su “Amada y el artista”.

dilluns, de setembre 12, 2011

E-book Vs Libro en papel, nunca pensé que diría esto...

Hace unos meses decidí comprar un e-book. Tras mucho buscar, me decidí por un Kindle de Amazon, ya que fue en Amazon donde publiqué la primera versión a la venta de El péndulo de Dios.

Después de vagar por la página de Amazon me fijé en uno blanco, bonito, con su funda protectora en piel y una gomita elástica que la cierra al más puro estilo de los cuadernos de campo utilizados, entre otros, por personajes tan importantes como Hércules Poirot o Félix Rodríguez de la Fuente.

Lo compré con poca ilusión, la verdad, consciente de que gastaba el dinero en un artículo que no iba a utilizar más que para ver cómo había quedado mi novela, y que no volvería a encender en la vida. Un aparato que tras  su forma inocente esconde el asesino de la cultura escrita.

Desde entonces he devorado tres novelas impresas en su tinta electrónica sobre fondo gris, por dos de papel tradicional, con un resultado a priori impensable. Nunca lo imaginé, os lo prometo, pero debo reconocer que no hay color. El lector Kindle es una herramienta que, por primera vez, supera al libro tradicional.

No solo es su comodidad física, no pesa, no has de pasar páginas, no has de aguantar las páginas leídas para que no se cierre el libro, puedes leerlo en casi cualquier posición, etc., sino que visualmente la impresión negra sobre fondo grisáceo es extremadamente agradable. Me costó acostumbrarme y la primera novela no acabé de disfrutarla del todo por este motivo, pero ahora, si la novela es buena el Kindle es su soporte.

Se abren ahora muchas incógnitas, ¿cómo almacenar los libros que leo?, ¿cómo recordar las sensaciones vividas mientras repaso sus lomos suavemente con los dedos mientras limpio y ordeno mi librería?, ¿cómo mostrar a mi hijo los libros que me gustaría dejarle en herencia?, no lo sé.

¿Cómo conservar y preservar los derechos de autor cuando yo mismo he comprobado la facilidad extrema con que se puede bajar casi cualquier obra y pasarla al formato que más te apetezca? ¿Quién va a comprar libros si la mayoría se pueden bajar gratis? ¿Cómo superará la literatura la falta de ventas si, a diferencia de la música, los autores no podemos hacer ni siquiera conciertos?, y lo peor de todo, ¿Quién escribirá libros si nadie los compra?

Ya sé que estas preguntas son las que tienen en jaque a la industria editorial sin respuesta todavía más allá de la globalización extrema de empresas como Amazon.

Gracias a la industria editorial pude publicar mi primera novela, y ahora, gracias a Amazon he podido publicar la segunda. Veremos el rendimiento, pero la dicotomía moral en la que me encuentro es grande ya como lector prefiero el Kindle, mientras que como escritor defiendo la industria tradicional.

Tiempos de cambio en los que solo los de ágil cintura y mochila ligera sobrevivirán...