diumenge, de setembre 19, 2010

Un poco más pobres

Con una bandera aragonesa sobre un sencillo ataúd de madera y un centro de rosas rojas a sus pies con el texto: "Con cariño de tu esposa e hijas".

El texto está extraído de un artículo de La Vanguardia, y me parece un buen resumen, la verdad, de lo que fue la imagen del señor Labordeta. Sencillez, calidez, naturalidad, honestidad y austeridad. Una vida.

Casi treinta mil personas han pasado frente al sencillo ataúd para despedirlo.

Además de los cientos de miles de personas que le conocíamos por su faceta más pública. Sin ser aragonés, ni político, sin haber escuchado su música más allá de algunas estrofas de Canto a la Libertad, yo soy uno de esos ciudadanos que teníamos, y tenemos, una profunda simpatía por el sr. Labordeta.

En mi caso, y de mis amigos de correrías, le recordaremos siempre por sus mochilas, imitadas por nuestro querido amigo José.

Saltó a la "fama" por decir un taco en el parlamento, mandó a la mierda a la bancada pepera, que todas las televisiones utilizaron para abrir sus informativos, pero pocos recuerdan las palabras que pronunció antes de dejarse vencer por la pasión. "Estoy hablando con el ministro y no con ustedes (ante la falta de educación de los populares que no le dejaban hablar con gritos y zapateos impresentables). Ustedes están habituados a hablar siempre porque han controlado el poder toda su vida, y ahora les fastida que vengamos aquí las gentes que hemos estado "torturaos" y "roturaos" por la dictadura a poder hablar. Eso es lo que les jode a ustedes, coño, y es verdad, joder.". Sólo quería usar su derecho de turno de palabra.

La lástima es que a donde va a ir el señor Labordeta dudo que se encuentre a ninguno de esos, porque si de verdad existiera algún tipo de justicia, por mínima que fuera, los vería desde una gran distancia..., aunque imagino su sonrisa sólo de pensar en el acojone de alguna alma en pena por si se lo encuentra.

En la memoria de las gentes de mi edad queda la faceta política y cantautora, pero sobre todo aquellas caminatas por los pueblos de España relatadas en libros y programas de televisión, y los anuncios en que posaba con aspecto andarín tomando sopa, creo recordar.

El no ser maño a veces tiene sus inconvenientes..., como no haber escuchado el pregón de las fiestas de la Virgen del Pilar que hizo el año pasado, aunque para ser sinceros, hace más de veinte años que no voy a ningún pregón. Menos mal que las ciencias avanzan que es una barbaridad y ya se puede bajar por internet. No te lo pierdas.

Lúcido, socarrón y maño. Un ejemplo de comportamiento.

Gracias señor Labordeta, que descanse usted cuando quiera.