dimecres, de novembre 25, 2009

Buenos Aires querido...

Hola,

Hace unos días hemos tenido la gran oportunidad de visitar Buenos Aires. ¡Qué maravilla!

Quizá para los que ya viven en el siglo XXI, Buenos Aires no deje de ser una ciudad más, una gran urbe con millones de personas que se aprietan en sus arterias como leucocitos atravesando una masa de colesterol, pero para nosotros, que cuando queremos tomar un café tenemos que ir a LA cafetería, nos ha parecido el lugar más lindo del mundo.

Visitamos, como dos buenos turistas, todos los barrios, Puerto Madero (la foto de Luz), el Tigre, La Boca, San Telmo, Recoleta, etc. etc., tomamos café en el Tortoni y comimos pizza en Banchero, lo que hacen todos los turistas que van a la capital, pero nosotros además lo disfrutamos al máximo.

Reconozco que me gustó Buenos Aires, no viviría allí ni atado, pero me gustó. Una ciudad con la "chulería" de todos los capitaleños, pero con la apertura que da tener un puerto abierto al mundo.

Como dijo uno de los muchos, y buenos, anfitriones que hemos tenido estos días, los argentinos son en realidad hijos de los príncipes de Mónaco, sólo que por error nacieron 20000 km más al sur y eso, quieras o no, les afecta un poco. Nos reímos mucho esa tarde. Por cierto, la broma fue mientras andábamos a visitar un hotel espectacular, Delta Spa, de cinco estrellas lujo, fabricado en madera y a la ribera de un río. Un lugar precioso.

Una ciudad culta, que se enorgullece de serlo, hasta chulea diría yo, pero con motivo. Grandes librerías, una al lado de la otra, en sana (o no) competencia, teatros, musicales, ópera, obras de pequeño formato, grandes producciones, cines con veinte salas, Barcelona por un día.

Así que desde estas líneas os animo a que peguéis un pequeño salto y visitéis la ciudad. Merece la pena, es todo muy asequible e incluso están empezando a hacer un vino medio correcto.

Ah, tango y tontadas, las mínimas. Eso sí, aún no habíamos salido del aeropuerto en dirección al hotel (literalmente estábamos todavía saliendo...) y el taxista ya había comenzado a despotricar de Mesi, el muy ascjas.#s%!!!, hasta que le dije que yo era de Barcelona y el discurso cambió un poco, pero están enfermos de fútbol, enfermos !!!

Y el estadio de Boca, la Bombonera, bote de pimientos, le llamaría yo, porque el estadio es espantoso, como el barrio que lo circunda. Quizá será muy "auténtico", pero fue en el único lugar que tres veces seguidas me dijeron que no entrara en una calle, y en el único lugar que una tipa (buenísima, que una cosa no quita la otra), me amenazó con romperme la cámara y la cara, cuando me reí ante la primera amenaza, por tirar una foto en la que ella había salido de espaldas ...

Bueno, un lugar más que visitar, y bonito.

Se me olvidaba, que también fui a trabajar, ¡eh!. De verdad.

dimecres, de novembre 11, 2009

Arahuara y Pallcapalla, un buen comienzo.

Hola,

En el último post sobre nuestro viaje a Perú nos quedamos almorzando pan con tomate, queso salado, algo de fruta, y una pasta muy buena que nos preparó Miluska. Creo que ya va siendo hora de que explique que pasó a continuación.

Durante ese almuerzo nuestros queridos amigos Celso y Miluska nos comunicaron el nombre que tendrá su bebé, que por cierto será una niña (confiemos que se parezca a la madre...), y cual no fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que la bebé en cuestión se llamará Luz Esmeralda, el segundo nombre en honor a ellos, y el primero en honor a mi compañera Luz. Claro, cuando alguien te dice algo así el pan vuela, el tomate se estampa contra las ventanas interiores de la furgoneta, la fruta anda descarriada y la pasta que había hecho Miluska pasa a formar parte del tapizado (ya por sí mismo tupido) de la furgoneta. Una alegría muy grande, la verdad.

Ya más serenos partimos hacia otra comunidad con la que también vamos a colaborar, Arahuara. En este caso armamos una mesa con la ropa que Xesca y Toni habían traído de Sabadell, y empezamos a repartirla por turnos de pasada, hasta que no quedó nada en la mesa.

Los niños mayores que no van a la escuela de la comunidad deben bajar y subir cada día una loma que quita el aliento sólo de asomarse, y los tíos arrancan como flechas. Aprender no se si aprenderán mucho, pero en forma están a tope. Nos gustó Pallpacalla. Es un lugar muy humilde que queda justo al otro lado del valle frente a Illapata y Pumaorcco, lo que le confiere un clima igual de espantoso, pero algo menos frío, además parece que las lluvias lo benefician algo más y la vegetación del lugar alcanza, en sus puntos álgidos, casi un palmo de altura.

Los niños estaban bien cuidados, limpios (en su capacidad, claro), y las sonrisas no eran ciencia ficción, sino que la gente estaba alegre y nuestra presencia se tornó una pequeña fiesta. Además algunos de los músicos que nos habían obsequiado con sus danzas frente al ayuntamiento de Huaro en la mañana, son de esta comunidad, por lo que al reencontrarnos allí fue para todos una alegría. Menos para el del arpa, pobre...

Después de visitar la comunidad, ver sus granjas de cuys, y hablar con ellos, decidimos que les vamos a echar una mano en la crianza. Creemos que esta comunidad se va a beneficiar mucho de nuestra ayuda porque tienen muchísimas ganas de progresar, y eso es fundamental.

Lo mismo que la comunidad de Pallpacalla, otra comunidad bastante similar a Arahuara y situada relativamente cerca. Es obligado decir que cuando comento que algo esta "cerca" equivale a pistas de tierra agujereadas por las inclemencias del tiempo (que allí son todas) y trayectos de no menos de cuarenta minutos. Muy útiles para realizar la digestión.

En Pallpacalla nos encontramos una escuela bastante bien montada donde instalamos nuestros bártulos y repartimos el resto de ropa que nos había quedado. En esta comunidad también están iniciando la crianza de cuys, pero desde unos parámetros muy poco comerciales y con una higiene nula, así que aquí también vamos a echar otra manita, y estamos convencidos que, tanto Arahuara como Pallpacalla, serán el ejemplo a seguir por todas las otras comunidades de la zona.

Aquí, además, tuvimos la fortuna de charlar un rato con el profesor de la escuela, creo recordar que su nombre es José, a quien podéis ver tras la señora del niño con orejeras. Un tipo especial.

Claro que, ¿quién no lo es para vivir ahí?