dimecres, de novembre 11, 2009

Arahuara y Pallcapalla, un buen comienzo.

Hola,

En el último post sobre nuestro viaje a Perú nos quedamos almorzando pan con tomate, queso salado, algo de fruta, y una pasta muy buena que nos preparó Miluska. Creo que ya va siendo hora de que explique que pasó a continuación.

Durante ese almuerzo nuestros queridos amigos Celso y Miluska nos comunicaron el nombre que tendrá su bebé, que por cierto será una niña (confiemos que se parezca a la madre...), y cual no fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que la bebé en cuestión se llamará Luz Esmeralda, el segundo nombre en honor a ellos, y el primero en honor a mi compañera Luz. Claro, cuando alguien te dice algo así el pan vuela, el tomate se estampa contra las ventanas interiores de la furgoneta, la fruta anda descarriada y la pasta que había hecho Miluska pasa a formar parte del tapizado (ya por sí mismo tupido) de la furgoneta. Una alegría muy grande, la verdad.

Ya más serenos partimos hacia otra comunidad con la que también vamos a colaborar, Arahuara. En este caso armamos una mesa con la ropa que Xesca y Toni habían traído de Sabadell, y empezamos a repartirla por turnos de pasada, hasta que no quedó nada en la mesa.

Los niños mayores que no van a la escuela de la comunidad deben bajar y subir cada día una loma que quita el aliento sólo de asomarse, y los tíos arrancan como flechas. Aprender no se si aprenderán mucho, pero en forma están a tope. Nos gustó Pallpacalla. Es un lugar muy humilde que queda justo al otro lado del valle frente a Illapata y Pumaorcco, lo que le confiere un clima igual de espantoso, pero algo menos frío, además parece que las lluvias lo benefician algo más y la vegetación del lugar alcanza, en sus puntos álgidos, casi un palmo de altura.

Los niños estaban bien cuidados, limpios (en su capacidad, claro), y las sonrisas no eran ciencia ficción, sino que la gente estaba alegre y nuestra presencia se tornó una pequeña fiesta. Además algunos de los músicos que nos habían obsequiado con sus danzas frente al ayuntamiento de Huaro en la mañana, son de esta comunidad, por lo que al reencontrarnos allí fue para todos una alegría. Menos para el del arpa, pobre...

Después de visitar la comunidad, ver sus granjas de cuys, y hablar con ellos, decidimos que les vamos a echar una mano en la crianza. Creemos que esta comunidad se va a beneficiar mucho de nuestra ayuda porque tienen muchísimas ganas de progresar, y eso es fundamental.

Lo mismo que la comunidad de Pallpacalla, otra comunidad bastante similar a Arahuara y situada relativamente cerca. Es obligado decir que cuando comento que algo esta "cerca" equivale a pistas de tierra agujereadas por las inclemencias del tiempo (que allí son todas) y trayectos de no menos de cuarenta minutos. Muy útiles para realizar la digestión.

En Pallpacalla nos encontramos una escuela bastante bien montada donde instalamos nuestros bártulos y repartimos el resto de ropa que nos había quedado. En esta comunidad también están iniciando la crianza de cuys, pero desde unos parámetros muy poco comerciales y con una higiene nula, así que aquí también vamos a echar otra manita, y estamos convencidos que, tanto Arahuara como Pallpacalla, serán el ejemplo a seguir por todas las otras comunidades de la zona.

Aquí, además, tuvimos la fortuna de charlar un rato con el profesor de la escuela, creo recordar que su nombre es José, a quien podéis ver tras la señora del niño con orejeras. Un tipo especial.

Claro que, ¿quién no lo es para vivir ahí?