dilluns, de novembre 17, 2008

Pucutu

Hola,

Cuando los cuatro amigos (siete en un principio, si no recuerdo mal) que tras nuestros viajes al Perú nos decidimos a ayudar de manera seria a las zonas pobres cercanas al Cusco, quisimos empezar por el pueblo de Pucutu.

Pucutu es una población situada a unos 40 km. al sur del Cusco, a unos tres mil metros de altitud, y cuya situación social era (y es, aunque menos) deplorable. Viven unas setenta familias con unos 225 niños. La población masculina del pueblo estaba alcoholizada en un porcentaje altísimo, las mujeres eran las encargadas de mantener a la familia y los niños como podían, mientras los hombres trabajaban en granjas, minas en la selva o en la capital, y enviaban cuatro duros (soles) mal contados.

Por supuesto la parte más débil de tan precaria ecuación son los niños, que se encontraban en una situación de desamparo, desatención, explotación infantil, falta de escolarización continuada, viviendas insalubres, y un largo etcétera.

En Pucutu encontramos sin embargo a un tipo especial, Celso Cutire, estudiante de derecho con una gran sensibilidad social, un excelente ser humano, y que vio en nosotros una forma de tirar adelante algunos proyectos que la falta de financiación le habían impedido arrancar. Confiamos en él, nuestro gran acierto, e hicimos un censo, una lista de las mayores deficiencias y comenzamos en ese pueblo nuestra primera actuación seria.

Repartimos lotes de primera necesidad, con comida, detergente, aceite, etc. para cada familia, dimos charlas de higiene y educación sexual, hicimos fiestas infantiles, ..., y nos comprometimos a continuar con más ayuda siempre y cuando en el pueblo se dejara la bebida y mantuvieran limpias sus calles y zonas comunes. Nos lo prometieron y nosotros empezamos a cumplir.

De la mano de Celso se inició un proyecto muy ambicioso que consistía en la financiación y control por nuestra parte, y en la ejecución por parte local, de la instalación de picas con agua corriente en cada una de las casas (chabolas) del pueblo. Esto funcionó muy bien y nos llevó a un nuevo estado, el intento de conseguir un financiamiento propio para las familias de Pucutu sin que dependieran de nadie. Lo de enseñar a pescar en lugar de dar el pez ...

Consistió este segundo gran proyecto (grande para nuestras posibilidades) en la financiación y control de todos los costos derivados de proveer a cada familia interesada del pueblo de los medios y animales necesarios para montar una pequeña ganadería de cuys (conejos de indias), muy apreciados en la gastronomía peruana, y que servirían para subsanar dos carencias, la monetaria, por la venta de los animales, y la alimenticia, ya que de los animales se destinaría una parte para consumo propio.

En este viaje hemos visto, con gran alegría, el estado del proyecto ya en fase final de ejecución. A él se han acogido veintinueve de las setenta familias (no todo el mundo está interesado en mejorar en la vida), que ya disponen de pequeñas granjas de animales que les comienzan a dar sus frutos, y que han "metido" al pueblo en la ruta gastronómica del cuy. Acuden ahora de otros lugares en busca de crías para granjas, de animales adultos para la reventa, de hoteles y restaurantes para cumplimentar sus ofertas y despensas... un éxito.

También en este último viaje hemos repartido lotes escolares a los niños y hemos sido "agasajados", como siempre que vamos por allá, con el amor y el cariño de los que ya se han convertido en nuestras segundas familias.

Tras este viaje hemos visto que nuestra labor, si bien no ha solucionado casi nada, si ha aliviado en algo a los pucuteños y nos ha envalentonado a todos para seguir.

Por supuesto, también a vosotros os esperan con los brazos y el corazón abiertos, si fa no fa, como decimos en Catalunya, el 100 % de sus posesiones.

Y claro, ésta sólo es una de las muchas paradas que hicimos y que repetiremos en agosto ...