dilluns, d’octubre 29, 2007

Piratas en el Caribe

Hola a todos,

Hoy me vais a permitir un poco de desahogo.

El título del artículo de hoy es porque todos aquellos que penséis que los Piratas del Caribe fue una invención de una productora multinacional para engrosar sus mullidos bolsillos, sepáis que estáis totalmente equivocados.

Los piratas existen, os lo prometo. Y por lo menos el noventa por ciento viven en el Caribe, y de éste noventa por ciento, el noventa y nueve por ciento lo hace en la República Dominicana.

Oye, qué difícil es trabajar aquí. Os explicaré un par de cositas que espero no os aburran, aunque de verdad vale la pena vivirlo alguna vez.

Ejemplo primero, un tipo que respondería a lo que en Catalunya llamaríamos autónomo, realizaba trabajos puntuales. Se le llamaba y hacía el servicio, se le pagaba y punto. Un día lo llamamos y no coge el teléfono, bueno, al día siguiente el mismo procedimiento, nada, bien, al tercer día lo llamamos y la misma respuesta, que si quieres arroz Catalina (como dice aquel que se peina como yo). Al poco de no darnos servicio y dejarnos empantanados con todo pendiente por hacer y buscando soluciones a toda ostia, me entero de que ha montado un negocio propio, un restaurante, y que por eso no nos coge el teléfono. Bien, todos somos libres de hacer lo que nos de la gana. Pero parece que el tipo tiene más morro que conocimientos de cocina, y el restaurante se va a norris. Entonces, para la sorpresa colectiva, me llega un alguacil (como un urbano) hace unos días y me trae una denuncia de este tipo diciéndome porqué no lo hemos contratado y que tiene derecho a comer (igual por eso cerró el restaurante, no tendría neveras...) y que lo debemos contratar de nuevo o pagarle una indemnización millonaria. Lo llamo y le digo que... bueno, un par de cosas. Hoy me llega una nueva citación con el señor licenciado, porque aquí todos son licenciados, alguacil en el que se me acusa de trato indigno y ante semejante indignación por mi respuesta y nuestra negativa a darle trabajo, dimite. ¡Eh!, pero dimite con un par de hue..., cito textual "sorpresivamente y sin una previa comunicación por escrito la empresa suspendió los efectos de nuestro contrato de trabajo (un autónomo independiente, qué coño de contrato va a tener!!!!) interrumpiendo la continuación normal de nuestra labor sin explicarme las causas y la duración de la suspensión.

Otra, un tipo con pistola para cada día nuestros servicios para que entren a comprar en su tienda. Le decimos que qué pasa y como respuesta ahora miro a cada banda de la calle antes de subir al coche.

La última, el deporte nacional, además de la gandulería más absoluta, no es el béisbol, no !!, es la mentira y el robo colectivo. En cualquier país del mundo un tipo que miente es un mentiroso, uno que roba, un ladrón, uno que engaña, un estafador, uno que se acuesta con cualquiera estando casado, un infiel. Aquí no. Aquí un tipo, o tipa, que haga todo eso es un héroe nacional, un tigre lo llaman. ¡Vamos hombre, un tigre! Y además presume de eso, anda con el pecho más inflado que un petirrojo en celo, y el resto, en lugar de correrlo de la isla a gorrazos, lo jalean como si hubiese descubierto la vacuna contra la malaria.

Pues a lo que iba, a la última para no aburriros más. Las cajeras de cualquier tienda roban, pero aquí a manos llenas y con todo su derecho, si alguien intentara meterles mano al refajo o a la pitrera, en lugar de mullidas carnes morenas, lo que se encontraría sería un manojo de dólares arrugados y sudados. Pues para evitar eso, una de las medidas que hemos tomado ha sido hacerles arqueos de caja cada cuarenta minutos. Resultado: motín. Se han encerrado las tiparracas en la tienda con el seguro por dentro y se han negado a salir hasta que se les garantice que no habrán más arqueos y que podrán seguir robando lo que les apetezca. Joder, y no se te ocurra decir una palabra más alta que otra, porque encima, como todos/as son licenciados, te meten una denuncia en la que prima más lo que ellas declaren que dos kilos de papeles y cintas de vídeo grabadas. La Ley de Libertad de pruebas la llaman. Una forma de que el juez reciba un suculento apoyo de cualquiera de las partes y pueda fallar según le convenga.

Así que estimados seguidores de este pobre calvo, eso es el día a día con que tenemos que convivir. No sé si comprarme una peluca o una pistola...

Un beso muy grande,

2 comentaris:

Marc ha dit...

Jajajaja, jo aposto per la peluca. A part de que ens faries passar una bona estona et podria servir com a mètode antistress.

Records

Sandra ha dit...

Aquí a l'altre punta del món les coses funcionen més o menys igual, a vegades és desconcertant!

Petons des de Sri Lanka.