dimarts, de setembre 26, 2006

En la gran Catalunya

Hola,

El Periódico de Catalunya del día 25 de septiembre publicaba una noticia según la cual se abandonan diez niños al mes en este país.

No hablamos de la lejana Latinoamérica, ni de la África negra, ni siquiera de la enemiga número uno del mundo occidental, el África árabe, la noticia tiene como ámbito geográfico Catalunya. Eso sí, el Periódico se apresura a comunicar que la mayoría de las madres son jóvenes o extranjeras. Vaya soplapollez, con perdón, también podía haber publicado que la mayoría de las madres son mujeres. O que la mayoría son blancas o negras. A veces la prensa ...

Lo que sí quería hacer notar desde este espacio es que en Catalunya hay unos seis mil quinientos niños retirados del cuidado de sus padres biológicos, ya sea por abandono o por retirada forzosa por parte de la Generalitat. De esos seis millares y medio, cuatro y medio hacen su vida con familiares cercanos, familias de pre-adopción o familias de acogida. El resto, dos mil niños menores de doce años, viven en centros de la Generalitat.

Quizá es cierto que no es sencillo educar a un hijo, quizá sea cierto que no compensa la pérdida del espacio propio, quizá es verdad que cuidar un hijo nos envejece, son posibles conjeturas, pero lo que sí es cierto es que el primer derecho de un ser, tener padres, en dos mil niños de mi país está siendo vulnerado.

¿Por qué una de las cosas más sencillas de la vida, tener padres, no funciona para todo el mundo?

No sé que reflexión hacer, la verdad. Sólo quería constatar el hecho, advertir de la realidad de un país en el que nuestro ómbligo no nos deja ver más allá. Ojalá pudiese moralizar o hacer moralina sobre este asunto, pero no sé que decir. Esperaba que explicándolo en "público" mi vergüenza se acallaría, pero no es así.

En el Periódico publican un teléfono, 932310089, en el que aseguran una información más útil.

En fin, loemos a nuestros padres que por lo menos tuvieron la delicadeza de cuidarnos.

Gracias de todo corazón a ellos.


Acceso a la noticia del Periódico

Acceso a la noticia de un ejemplo para todos nosotros

dimarts, de setembre 19, 2006

El Gran Maestro

Hola,

Esta enseñanza tampoco es mía.

Lo siento pero como mi sabiduría roza la nulidad, debo permitirme la desvergonzada libertad de transcribir la de otros tal y como yo la recuerdo.

Un maestro explicaba a su discículo (su cachorro, como él lo llamaba) la siguiente fórmula para encontrar la ansiada felicidad.

Busca lo más vital,
sólo lo que necesitas, nada más,
olvida tus preocupaciones
porque lo necesario para vivir
la madre naturaleza nos lo da.

No olvides qué eres
y allí donde vayas, se feliz,
porque lo mas vital en esta vida
te llegará.

Es una buena enseñanza, una forma de vivir sin estrés, sin preocupaciones excesivas. ¿A qué hemos de temer si lo más importante nos llegará?

El pánico de no "tener" nos atenaza, nos cubre de preocupaciones estériles que sólo consiguen turbar nuestra paz interior. ¿Qué puede haber más importante que saber qué y quién somos? ¿Qué lugar ocupa en esa búsqueda el coche, el móvil o la ropa que podamos comprar?

No desees, agradece lo que llega y aprovéchalo, así la vida es un cúmulo de regalos continuos.

Si pinchas aquí podrás escuchar la enseñanza en boca directa del maestro.

¡Qué buen regalo, verdad!

dilluns, de setembre 18, 2006

¿Qué nos impulsa?

Hola,

Cada vez con más fuerza y cadencia me ocurre que cuestiono casi todas las actitudes humanas, rectifico (ya en la primera línea), me cuestiono las actitudes borreguiles humanas. Y en especial las violentas.

No comprendo cómo ni porqué un grupo de gente puede salir a la calle a manifestarse en contra o a favor de algo que no les pertenece porque un tercero lo manda.

No comprendo cómo un padre/a de familia, un hombre/a con su cerebro biológicamente formado, puede salir a la calle a quemar iglesias católicas porque el Pope cristiano (escogido democráticamente por los católicos, claro) ha dicho algo que ha molestado a otro alguien, que a su vez incita a la borregada a salir a la calle. Pero ¿Por qué sales? ¿Qué te importa a ti lo que puedan decir otras personas a las que jamás conocerás en vida, qué no son ni de tu familia? ¿Cómo puedes perder un segundo de TU tiempo para colmar las ansias de otros?

La reflexión sobre la quema de las iglesias es para aprovechar la actualidad, pero esta actitud no se reduce a un grupo étnico, religioso o racial. Es extensible casi a todos los hombres/as. ¿Porqué si el presidente de un equipo de fútbol manifiesta algo contrario a otro presidente salen padres/as de familia con sus cerebros en perfecto estado de revista a la calle? ¿Porqué si un mandatario político inicia una campaña contra algo o alguien, de inmediato aparecen seguidores dispuestos a quemar su tiempo para defenderlo? ¿Porqué si el jefe de una tribu se siente injuriado en su persona envía a sus súbditos a la pelea, y ellos/as porqué van en lugar de correr al jefe a gorrazos?

¿No ven que esas disputas sólo pertenecen a los que las inician? ¿No comprenden que esos mandatarios son personas igual que ellos/as y que esas disputas son sólo batallas individuales entre sus egos?

¿En qué lugar del camino se nos durmió la parte del cerebro de la individualidad, del hecho que nos convierte en seres únicos, divinos, en el resultado de miles de años de perfeccionamiento y crecimiento constante?

Para seguir como ovejas los mandatos de otro no hacía falta que caminásemos a dos patas, que nuestro cerebro tuviese más conexiones eléctricas que toda la fauna junta o que nuestro Ser fuese inmutable. ¿Para qué? Sería más cómodo pastar, rumiar y caminar tras el pastor.

¿Qué búsqueda nos ha hecho perder de vista la meta? ¿En qué momento ha dejado de ser más importante el crecimiento individual que la pérdida de la integridad, o de la vida, por seguir los mandatos de otro que descansa cómodo en su sofá?

Quizá el motivo sea que el ruido al que nos someten sin descanso no deja brotar la verdad interior que todos llevamos dentro.

Dicen, entre otros Paulo Coelho al que cito de manera literal, "sigue sólo los mandatos de tu corazón", muy bien, pero ¿qué manda el corazón?

Haz silencio y lo verás.

divendres, de setembre 08, 2006

El anciano

Hola,

Quería recomendaros un pequeño libro. Es pequeño en cuanto a edición de páginas, pero no en cuanto a contenido.

Este libro se llama "Y ... el anciano habló", de Antón Ponce de Paiva.

Este señor tuvo una revelación en su adolescencia. Él, de familia acomodada peruana, decidió en un momento de su vida dedicarse de pleno a la labor de ayudar a los demás. Fundó una casa de acogida para niños huérfanos y ancianos desheredados. Por desgracia, en Perú no le van a faltar nunca clientes.

Antón Ponce, junto con su esposa Regia (la que aparece comigo en la foto del pie), fundaron Samana Wasi, un lugar de una calidad humana y espiritual extraordinario, situado en las tierras de la familia de Antón Ponce en la población de Urubamba, en pleno valle sagrado cuzqueño.

Hace unos cuatro años, cuando yo tuve el privilegio de visitarlo, vivían unos veinte niños y ningún anciano. Eran niños felices, de nombres tan mágicos como Akenatón, para recordarle a cada uno de ellos la grandeza de ser seres vivos. Recuerdo muy bien el caso de Akenatón, porque además de ganarle unas partidas de ping-pong, me explicaron que sus padres lo abandonaron en un cesto colgando de un árbol, "para que le picaran las serpientes".

Pues bien, los derechos que genera el libro recomendado, así como sus secuelas, son exclusivos para financiar Samana Wasi.

Este libro contiene una enseñanza espiritual profunda basada en las creencias de los antiguos habitantes del altiplano peruano. Los incas entre otros, pero su sabiduría es muy anterior al imperio inca.

Sólo os dejaré una de las enseñanzas que más me ha marcado en el trayecto de vida que recuerdo.

"Trata a los minerales como si fueran plantas,
Trata a las plantas como animales,
A los animales como seres humanos
y a los humanos como seres evolucionados de luz"

¿Podrías matar a un humano? ¿Aunque fuera para comerlo?

Os lo recomiendo y no os duela gastar seis o siete euros en él, porque además de crecer en vuestro interior, ayudaréis a Akenaton y sus amigos a comer.



Una vista del comedor, yo con la sra. Regia, y una vista del edificio principal. Si vais a Samana Wasi, os acojeran encantados. Nosotros fuimos cuatro personas sin avisar, las palabras de Regia cuando manifestamos nuestra intención de quedarnos a comer fueron "ya le echaremos más agua a la sopa".

Espero que os guste.

Que Atón os ilumine.

divendres, de setembre 01, 2006

La barca y la ira

El cuento que voy a relatar no es de mi factoría. Es evidente porque encierra una sabiduría a la que yo no he accedido ni por simpatía, pero es una gran historia.

Cuenta una vieja historia Zen que hace mucho tiempo, en la gran llanura, existía un hermoso lago de orillas verdes y aguas profundas y claras. El lago separaba de manera generosa dos pueblos, que vivían a sus expensas y gozaban de la paz de sus aguas.

Los dos pueblos eran amigos, los habitantes de uno y otro eran gente amable y tranquila. Muchos de ellos eran mercaderes que se dedicaban a llevar alimentos y artículos de un pueblo a otro, o que simplemente lo cruzaban si querían ir más allá. También amados y amadas lo cruzaban para ir en busca de sus pares. Incluso los animales de granja y de tiro se veían obligados a cruzar el lago con cierta asiduidad para cumplir con su trabajo allí donde fuera más necesario.

Este trajín diario de productos, animales y gentes era la tarea más importante que se desarrollaba en el lago, y los encargados de la vital labor eran unos seres especiales y queridos por todos, ya que sin ellos la vida entre los dos pueblos no sería posible. Eran los barqueros. Formaban un colectivo respetado y estimado por todo el mundo, mayores, ancianos, niños, incluso los animales los saludaban con alegría y respetaban los límites de las balsas. Entre ellos se ayudaban y respetaban los turnos, atendían con amor a los clientes y discutían en asamblea cualquier tema que les afectara, en perfecta calma aprendida de las aguas del lago.

Todos los barqueros eran amigos y colaboraban entre ellos, menos uno.

Existía un barquero grande, de anchas manos y duros brazos que no había aprendido nada del lago. Era un ser bruto, mal carado, violento y zafio que asustaba a todo el mundo. Ningún barquero quería tener relación con él y giraban sus barcas para no tropezarlo ni de camino, los clientes preferían esperar a que llegara una barca desde el otro lado, que atreverse a cruzar con él. El aislamiento y el miedo de los demás cada vez lo volvían más huraño y furioso.

Una noche de las pocas que el lago se tornaba fiero y sucumbía víctima de una terrible tormenta, el barquero, que llevaba todo el día parado en la orilla del otro pueblo, decidió volver a casa sin ningún cliente, otra vez. Montó en su barca y a medida que golpeaba rabioso el agua con sus remos, sentía la sangre palpitarle en las sienes al ritmo de las gotas de lluvia, mientras su furia crecía en cada palada y su resentimiento con cada bocanada de aire frío que aspiraba.

Ya se encontraba a mitad de trayecto y el cansancio de sus brazos no había hecho sino aumentar su ira, cuando de repente sintió que algo golpeaba su barca con fuerza. La lluvia y la niebla no habían dejado ver a otro barquero despistado que él venía por el centro del lago. ¡Cómo se atrevía nadie a golpear su barca!

La rabia acumulada lo impulsó como un loco en busca del pobre barquero despistado. Agarró un remo en forma de barra para golpear sin piedad al desgraciado que se había atrevido a chocar con su barca y saltó a la cubierta para descargar toda su furia contra el culpable del choque.

Cuando se encontró en la obra barca, no había nadie. Era una vieja barca que navegaba tranquila por las aguas del lago, sin importarle el estado de éstas.



La lección Zen nos enseña que nuestro camino es ser la barca vacía.