dimarts, d’octubre 10, 2006

Open Your Mind

Hola,

Con la frase que da título a esta ignorancia, saludan desde hace tiempo los que se conocen como miembros de la Nueva Era, o para los más cool, New Age. En esta definición se embarcan, como si Noé los hubiese llamado, tipos de todo tipo. Cualquier persona que ya no encuentra salida a su llamada espiritual en las religiones mayoritarias, o se mete en una secta, o se engancha a la era de Acuario, o ambas cosas.

Pero si somos capaces de ver el camino debajo del polvo de las pisadas, veremos que en muchos de sus planteamientos, la espiritualidad que nos anuncia la nueva era, es magnífica. No imagino a nadie levantando un arma, mísil o brazo venoso de gimnasio, contra otro porque uno se envuelva en la llama dorada y el otro en la llama violeta.

Dicen que las religiones están pasadas, anticuadas, demodé, y tienen toda la razón. En la única religión que un ser puede creer es en la que brota de su alma, no la que le dicta un micrófono desde una torre, un hombre con faldas desde una ventana, o un tipo con la coronilla tapada desde una pared que se cae a trozos. Estamos en la obligación con nosotros mismos de escuchar nuestros ruegos, nuestros silencios internos. En ellos se encuentran todas las llaves, todas las respuestas, todos los caminos a seguir. Incluso el valor para hacerlo.

No quiero decir con mis irónicas palabras que las enseñanzas espirituales de las grandes religiones sean falsas o malvadas, sólo lo son una buena parte de los que las imponen a los demás. No imagino a un sufí, o un cabalístico, o un monje cristiano, que sientan en su interior la llamada del Todo, armándose e intentando convencer a los otros de su verdad. Ellos hacen silencio, escuchan la vibración, la llamada de lo que con diferentes palabras denominan Dios, el ronronéo del Todo del que formamos parte, y asienten y viven en Él.

El resto actuamos como transeuntes frente a un escaparate, con prisas, observando los bienes desde fuera o queriendo poseerlos de inmediato. Muy pocos son los que se paran y estudian lo más importante que tienen, lo único que nadie les puede arrebatar, ni un banco siquiera, la vida divina y única que poseen, aquella que no pertenece a la pareja, ni a los hijos, ni a los amigos, ni a los jefes, sólo a uno mismo.

Tanto ruido no nos deja escuchar y nos abotargamos tras las paredes que construimos con los materiales a nuestro alcance. Celos, envidia, riñas, apariencia, ego, ego, y ego. Con eso hacemos las barreras a los demás y a nosotros mismos. Si un pájaro es capaz de sentir una tormenta a kilómetros de distancia y nosotros necesitamos consultar el teletexto, ¿no será que algo falla?

Yo añadiría al Open your Mind, la frase de un maestro que tengo la dicha de contar entre mis amigos, be quit, be silence.

Fes el silenci.