dilluns, de setembre 18, 2006

¿Qué nos impulsa?

Hola,

Cada vez con más fuerza y cadencia me ocurre que cuestiono casi todas las actitudes humanas, rectifico (ya en la primera línea), me cuestiono las actitudes borreguiles humanas. Y en especial las violentas.

No comprendo cómo ni porqué un grupo de gente puede salir a la calle a manifestarse en contra o a favor de algo que no les pertenece porque un tercero lo manda.

No comprendo cómo un padre/a de familia, un hombre/a con su cerebro biológicamente formado, puede salir a la calle a quemar iglesias católicas porque el Pope cristiano (escogido democráticamente por los católicos, claro) ha dicho algo que ha molestado a otro alguien, que a su vez incita a la borregada a salir a la calle. Pero ¿Por qué sales? ¿Qué te importa a ti lo que puedan decir otras personas a las que jamás conocerás en vida, qué no son ni de tu familia? ¿Cómo puedes perder un segundo de TU tiempo para colmar las ansias de otros?

La reflexión sobre la quema de las iglesias es para aprovechar la actualidad, pero esta actitud no se reduce a un grupo étnico, religioso o racial. Es extensible casi a todos los hombres/as. ¿Porqué si el presidente de un equipo de fútbol manifiesta algo contrario a otro presidente salen padres/as de familia con sus cerebros en perfecto estado de revista a la calle? ¿Porqué si un mandatario político inicia una campaña contra algo o alguien, de inmediato aparecen seguidores dispuestos a quemar su tiempo para defenderlo? ¿Porqué si el jefe de una tribu se siente injuriado en su persona envía a sus súbditos a la pelea, y ellos/as porqué van en lugar de correr al jefe a gorrazos?

¿No ven que esas disputas sólo pertenecen a los que las inician? ¿No comprenden que esos mandatarios son personas igual que ellos/as y que esas disputas son sólo batallas individuales entre sus egos?

¿En qué lugar del camino se nos durmió la parte del cerebro de la individualidad, del hecho que nos convierte en seres únicos, divinos, en el resultado de miles de años de perfeccionamiento y crecimiento constante?

Para seguir como ovejas los mandatos de otro no hacía falta que caminásemos a dos patas, que nuestro cerebro tuviese más conexiones eléctricas que toda la fauna junta o que nuestro Ser fuese inmutable. ¿Para qué? Sería más cómodo pastar, rumiar y caminar tras el pastor.

¿Qué búsqueda nos ha hecho perder de vista la meta? ¿En qué momento ha dejado de ser más importante el crecimiento individual que la pérdida de la integridad, o de la vida, por seguir los mandatos de otro que descansa cómodo en su sofá?

Quizá el motivo sea que el ruido al que nos someten sin descanso no deja brotar la verdad interior que todos llevamos dentro.

Dicen, entre otros Paulo Coelho al que cito de manera literal, "sigue sólo los mandatos de tu corazón", muy bien, pero ¿qué manda el corazón?

Haz silencio y lo verás.